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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

El Pino por Hans Christian Andersen

El Pino por Hans Christian Andersen

                  

 

 

 

Allá lejos en el bosque había un pino: ¡qué pequeño y qué bonito era! Tenía un buen sitio donde crecer y todo el aire y la luz que quería, y estaba además acompañado por otros camaradas mayores que él, tantos pinos como abetos. ¡Pero se empeñaba en crecer con tan apasionada prisa!

 

No prestaba la menor atención al sol ni a la dulzura del aire, ni ponía interés en los niños campesinos que pasaban charlando por el sendero cuando salían a recoger frutillas.

 

A veces llegaban con una canasta llena, o con unas cuantas ensartadas en una caña, y se sentaban a su lado.

 

—¡Mira qué arbolito tan lindo! —decían—. Pero al arbolito no le gustaba nada oírles hablar así.

 

Al año siguiente se alargó hasta echar un nuevo nudo, y un año después, otro más alto aún. Ya se sabe que, tratándose de pinos, siempre es posible conocer su edad por el número de nudos que tienen.

 

—¡Oh, si pudiera ser tan alto como los demás árboles! —suspiraba—. Entonces podría extender mis ramas todo alrededor y miraría el vasto mundo desde mi copa. Los pájaros vendrían a hacer sus nidos en mis ramas y, siempre que soplase el viento, podría cabecear tan majestuosamente como los otros.

 

No lo contentaban los pájaros ni el sol, ni las rosadas nubes que, mañana y tarde, cruzaban navegando allá en lo alto.

 

Cuando venía el invierno y la resplandeciente blancura de la nieve se esparcía por todas partes, era frecuente que algún conejo se acercase dando rápidos brincos y saltase justamente por encima del pinito. ¡Oh, qué humillante era aquello!… Pero pasaron dos inviernos, y al tercero había crecido tanto, que los conejos viéronse forzados a rodearlo. "Sí, crecer, crecer, hacerse alto y mayor; esto es lo importante", —pensaba.

 

En el otoño siempre venían los leñadores a cortar algunos de los árboles más altos. Todos los años pasaba lo mismo, y el joven pino, que ya tenía una buena altura, temblaba sólo de verlos, pues los árboles más grandes y espléndidos crujían y acababan desplomándose en tierra. Entonces les cortaban todas las ramas, y quedaban tan despojados y flacos que era imposible reconocerlos; luego los cargaban en carretas y los caballos los arrastraban fuera del bosque.

 

¿Adónde se los llevaban? ¿Cuál sería su suerte?

 

En la primavera, tan pronto llegaban la golondrina y la cigüeña, el árbol les preguntaba:

 

—¿Saben ustedes adónde han ido los otros árboles, adónde se los han llevado? ¿Los han visto acaso?

 

Las golondrinas nada sabían, pero la cigüeña se quedó pensativa y respondió, moviendo la cabeza:

 

—Sí, creo saberlo. A mi regreso de Egipto encontré un buen número de nuevos veleros; tenían unos mástiles espléndidos, y en cuanto sentí el aroma de los pinos comprendí que eran ellos. ¡Oh, y qué derechos iban!

 

—¡Cómo me gustaría ser lo bastante grande para volar atravesando el mar! Y dicho sea de paso, ¿cómo es el mar? ¿A qué se parece?

 

—Sería demasiado largo explicártelo —respondió la cigüeña, y prosiguió su camino.

 

—Alégrate de tu juventud —dijeron los rayos del sol—; alégrate de tu vigoroso crecimiento y de la nueva vida que hay en ti.

 

Y el viento besó al árbol, y el rocío lo regó con sus lágrimas. Pero él era aún muy tierno y no comprendía las cosas.

 

Al acercarse la Navidad los leñadores cortaron algunos pinos muy jóvenes, que ni en edad ni en tamaño podían medirse con el nuestro, siempre inquieto y siempre anhelando marcharse. A estos jóvenes pinos, que eran justamente los más hermosos, les dejaron todas sus ramas. Así los depositaron en las carretas y así se los llevaron los caballos fuera del bosque.

 

—¿Adónde pueden ir? —se preguntaba el pino—. No son mayores que yo; hasta había uno que era mucho más pequeño. ¿Por qué les dejaron todas sus ramas? ¿Adónde los llevan?

 

—¡Nosotros lo sabemos, nosotros lo sabemos! —piaron los gorriones—. Hemos atisbado por las ventanas, allá en la ciudad; nosotros sabemos adónde han ido. Allí les esperan toda la gloria y todo el esplendor que puedas imaginarte. Nosotros hemos mirado por los cristales de las ventanas y vimos cómo los plantaban en el centro de una cálida habitación, y cómo los adornaban con las cosas más bellas del mundo: manzanas doradas, pasteles de miel, juguetes y cientos de velas.

 

—¿Y luego? —preguntó el pino, estremeciéndose en todas sus ramas—. ¿Y luego? ¿Qué pasa luego?

 

—Bueno, no vimos más —respondieron los gorriones—. Pero lo que vimos era magnífico.

 

—¡Si tendré yo la suerte de ir alguna vez por tan deslumbrante sendero! —exclamó el árbol con deleite—. Es aun mejor que cruzar el océano. ¡Qué ganas tengo de que llegue la Navidad! Ahora soy tan alto y frondoso como los que se llevaron el año pasado. ¡Oh, si estuviese ya en la carreta, si estuviese ya en esa cálida habitación en medio de ese brillo resplandeciente! ¿Y luego? Sí, luego tiene que haber algo mejor, algo aún más bello esperándome, porque si no, ¿para qué iban a adornarme de tal modo?, algo mucho más grandioso y espléndido. Pero ¿qué podrá ser? ¡Oh, qué dolorosa es la espera! Yo mismo no sé lo que me pasa.

 

—Alégrate con nosotros —dijeron el viento y la luz del sol— alégrate de tu vigorosa juventud al aire libre.

 

Pero el pino no tenía la menor intención de seguir su consejo. Continuó creciendo y creciendo; allí se estaba en invierno lo mismo que en verano, siempre verde, de un verde bien oscuro. La gente decía al verlo:

 

—¡Ése sí que es un hermoso árbol!

 

Y al llegar la Navidad fue el primero que derribaron. El hacha cortó muy hondo a través de la corteza, hasta la médula, y el pino cayó a tierra con un suspiro, desfallecido por el dolor, sin acordarse para nada de sus esperanzas de felicidad. Lo entristecía saber que se alejaba de su hogar, del sitio donde había crecido; nunca más vería a sus viejos amigos, los pequeños arbustos y las flores que vivían a su alrededor, y quizás ni siquiera a los pájaros. No era nada agradable aquella despedida.

 

No volvió en sí hasta que lo descargaron en el patio con los otros árboles y oyó a un hombre que decía:

 

—Éste es el más bello, voy a llevármelo.

 

Vinieron, pues, dos sirvientes de elegante uniforme y lo trasladaron a una habitación espléndida. Había retratos alrededor, colgados de todas las paredes, y dos gigantescos jarrones chinos, con leones en las tapas, junto a la enorme chimenea de azulejos. Había sillones, sofás con cubiertas de seda, grandes mesas atestadas de libros de estampas y juguetes que valían cientos de pesos, o al menos así lo creían los niños. Y el árbol fue colocado en un gran barril de arena, que nadie habría reconocido porque estaba envuelto en una tela verde, y puesto sobre una alfombra de colores brillantes. ¡Cómo temblaba el pino! ¿Qué pasaría luego? Tanto los sirvientes como las muchachas se afanaron muy pronto en adornarlo. De sus ramas colgaron bolsitas hechas con papeles de colores, cada una de las cuales estaba llena de dulces. Las manzanas doradas y las nueces pendían en manojos como si hubiesen crecido allí mismo, y cerca de cien velas, rojas, azules y blancas quedaron sujetas a las ramas. Unas muñecas que en nada se distinguían de las personas —muñecas como no las había visto antes el pino— tambaleándose entre el verdor, y en lo más alto de todo habían colocado una estrella de hojalata dorada. Era magnífico; jamás se había visto nada semejante.

 

—Esta noche —decían todos—, esta noche sí que va a centellear. ¡Ya verás!

 

"¡Oh, si ya fuese de noche!”, pensó el pino. ¡Si ya las velas estuviesen encendidas! ¿Qué pasará entonces?, me pregunto. ¿Vendrán a contemplarme los árboles del bosque? ¿Volarán los gorriones hasta los cristales de la ventana? ¿Echaré aquí raíces y conservaré mis adornos en invierno y en verano?”

 

Esto era todo lo que el pino sabía. De tanta impaciencia, comenzó a dolerle la corteza, lo que es tan malo para un árbol como el dolor de cabeza para nosotros.

 

Por fin se encendieron las velas y ¡qué deslumbrante fiesta de luces! El pino se echó a temblar con todas sus ramas, hasta que una de las velas prendió fuego a las hojas. ¡Huy, cómo le dolió aquello!

 

—¡Oh, qué lástima! —exclamaron las muchachas, y apagaron rápidamente el fuego. El árbol no se atrevía a mover una rama; tenía terror de perder alguno de sus adornos y se sentía deslumbrado por todos aquellos esplendores… De pronto se abrieron de golpe las dos puertas corredizas y entró en tropel una bandada de niños que se abalanzaron sobre el pino como si fuesen a derribarlo, mientras las personas mayores los seguían muy pausadamente. Por un momento los pequeñuelos se estuvieron mudos de asombro, pero sólo por un momento. Enseguida sus gritos de alegría llenaron la habitación. Se pusieron a bailar alrededor del pino, y luego le fueron arrancando los regalos uno a uno.

 

"Pero, ¿qué están haciendo?”, pensó el pino. ¿Qué va a pasar ahora?"

 

Las velas fueron consumiéndose hasta las mismas ramas, y en cuanto se apagó la última, dieron permiso a los niños para que desvalijasen al árbol. Precipitáronse todos a una sobre él, haciéndolo crujir en todas y cada una de sus ramas, y si no hubiese estado sujeto del techo por la estrella dorada de la cima se habría venido al suelo sin remedio.

 

Los niños danzaron a su alrededor con los espléndidos juguetes, y nadie reparó ya en el árbol, a no ser una vieja nodriza que iba escudriñando entre las hojas, aunque sólo para ver si por casualidad quedaban unos higos o alguna manzana rezagada.

 

—¡Un cuento, cuéntanos un cuento! —exclamaron los niños, arrastrando con ellos a un hombrecito gordo que fue a sentarse precisamente debajo del pino.

 

—Aquí será como si estuviésemos en el bosque —les dijo—, y al árbol le hará mucho bien escuchar el cuento. Pero sólo les contaré una historia. ¿Les gustaría el cuento de Ivede-Avede, o el de Klumpe-Dumpe, que aun cayéndose de la escalera subió al trono y se casó con la princesa?

 

—¡Klumpe-Dumpe! —gritaron algunos, y otros reclamaron a Ivede-Avede. El griterío y el ruido eran tremendos; sólo el pino callaba, pensando:

 

"¿Me dejarán a mí fuera de todo esto? ¿Qué papel me tocará representar?"

 

Pero, claro, ya había desempeñado su papel, ya había hecho justamente lo que tenía que hacer.

 

El hombrecito gordo les contó la historia de Klumpe-Dumpe, que aun cayéndose de la escalera subió al trono y se casó con la princesa. Y los niños aplaudieron y exclamaron:

 

—¡Cuéntanos otros! ¡Uno más!

 

Querían también el cuento de Ivede-Avede, pero tuvieron que contentarse con el de Klumpe-Dumpe. El pino permaneció silencioso en su sitio, pensando que jamás los pájaros del bosque habían contado una historia semejante.

 

"De modo que Klumpe-Dumpe se cayó de la escalera y, a pesar de todo, se casó con la princesa. ¡Vaya, vaya; así es como se progresa en el gran mundo!"., pensaba. “Seguro que tenía que ser cierto si aquel hombrecito tan agradable lo contaba.

 

Bien, ¿quién sabe? Quizás me caiga yo también de una escalera y termine casándome con una princesa."

 

Y se puso a pensar en cómo lo adornarían al día siguiente, con velas y juguetes, con oropeles y frutas.

 

—Mañana sí que no temblaré —se decía—. Me propongo disfrutar de mi esplendor todo lo que pueda. Mañana escucharé de nuevo la historia de Klumpe-Dumpe, y quizás también la de Ivede-Avede.

 

Y toda la noche se la pasó pensando en silencio.

 

A la mañana siguiente entraron el criado y la sirvienta.

 

"Ahora las cosas volverán a ser como deben", pensó el pino.

 

Mas, lejos de ello, lo sacaron de la estancia y, escaleras arriba, lo condujeron al desván, donde quedó tirado en un rincón oscuro, muy lejos de la luz del día.

 

"¿Qué significa esto? —se maravillaba el pino—. ¿Qué voy a hacer aquí arriba? ¿Qué cuentos puedo escuchar así?"

 

Y se arrimó a la pared, y allí se estuvo pensando y pensando… Tiempo para ello tenía de sobra, mientras pasaban los días y las noches. Nadie subía nunca, y cuando por fin llegó alguien fue sólo para amontonar unas cajas en el rincón. Parecía que lo habían olvidado totalmente.

 

"Ahora es el invierno afuera”, pensaba el pino. “La tierra estará dura y cubierta de nieve, de modo que sería imposible que me plantasen; tendré que permanecer en este refugio hasta la primavera. ¡Qué considerados son! ¡Qué buena es la gente!… Si este sitio no fuese tan oscuro y tan terriblemente solitario!… Si hubiese siquiera algún conejito… ¡Qué alegre era estar allá en el bosque, cuando la nieve lo cubría todo y llegaba el conejo dando saltos! Sí, ¡aun cuando saltara justamente por encima de mí, y a pesar de que esto no me hacía ninguna gracia! Aquí está uno terriblemente solo."

 

—¡Cuic! —chilló un ratoncito en ese mismo momento, colándose por una grieta del piso; y pronto lo siguió otro. Ambos comenzaron a husmear por el pino y a deslizarse entre sus ramas.

 

—Hace un frío terrible —dijeron los ratoncitos—, aunque éste es un espléndido sitio para estar. ¿No te parece, viejo pino?

 

—Yo no soy viejo —respondió el pino—. Hay muchos árboles más viejos que yo.

 

—¿De dónde has venido? —preguntaron los ratones, pues eran terriblemente curiosos—, ¿qué puedes contarnos? Háblanos del más hermoso lugar de la tierra. ¿Has estado en él alguna vez? ¿Has estado en la despensa donde los quesos llenan los estantes y los jamones cuelgan del techo, donde se puede bailar sobre velas de sebo y el que entra flaco sale gordo?

 

—No —respondió el pino—, no conozco esa despensa, pero en cambio conozco el bosque donde brilla el sol y cantan los pájaros.

 

Y les habló entonces de los días en que era joven. Los ratoncitos no habían escuchado nunca nada semejante, y no perdieron palabra.

 

—¡Hombre, mira que has visto cosas! —dijeron—. ¡Qué feliz habrás sido!

 

—¿Yo? —preguntó el pino, y se puso a considerar lo que acababa de decir—. Sí, es cierto; eran realmente tiempos muy agradables.

 

Y pasó a contarles lo ocurrido en Nochebuena, y cómo lo habían adornado con pasteles y velas.

 

—¡Oooh! —dijeron los ratoncitos—. ¡Sí que has sido feliz, viejo pino!

 

—Yo no tengo nada de viejo —repitió el pino—. Fue este mismo invierno cuando salí del bosque. Estoy en plena juventud: lo único que pasa es que, por el momento, he dejado de crecer.

 

—¡Qué lindas historias cuentas! —dijeron los ratoncitos. Y a la noche siguiente regresaron con otros cuatro que querían escuchar también los relatos del pino. Mientras más cosas contaba, mejor lo iba recordando todo, y se decía:

 

—Aquellos tiempos sí que eran realmente buenos; pero puede que vuelvan otra vez, puede que vuelvan… Klumpe-Dumpe se cayó de la escalera y, aun así, se casó con la princesa; quizás a mí me pase lo mismo.

 

Y justamente entonces el pino recordó a una tierna y pequeña planta de la familia de los abedules que crecía allá en el bosque, y que bien podría ser, para un pino, una bellísima princesa.

 

—¿Quién es Klumpe-Dumpe? —preguntaron los ratoncitos. Y el pino les contó toda la historia, pues podía recordar cada una de sus palabras; y los ratoncitos se divirtieron tanto que querían saltar hasta la punta del pino de contentos que estaban. A la noche siguiente acudieron otros muchos ratones, y, el domingo, hasta se presentaron dos ratas. Pero éstas declararon que el cuento no era nada entretenido, y esto desilusionó tanto a los ratoncitos, que también a ellos empezó a parecerles poco interesante.

 

—¿Es ése el único cuento que sabes? —preguntaron las ratas.

 

—Sí, el único —respondió el pino—. Lo oí la tarde más feliz de mi vida, aunque entonces no me daba cuenta de lo feliz que era.

 

—Es una historia terriblemente aburrida. ¿No sabes ninguna sobre jamones y velas de sebo? ¿O alguna sobre la despensa?

 

—No —dijo el pino.

 

—Bueno, entonces, muchas gracias —dijeron las ratas, y se volvieron a casa.

 

Al cabo también los ratoncitos dejaron de venir, y el árbol dijo suspirando.

 

—Era realmente agradable tener a todos esos simpáticos y ansiosos ratoncitos sentados a mi alrededor, escuchando cuanto se me ocurría contarles. Ahora esto se acabó también… aunque lo recordaré con gusto cuando me saquen otra vez afuera.

 

Pero, ¿cuándo sería esto? Ocurrió una mañana en que subieron la gente de la casa a curiosear en el desván. Movieron de sitio las cajas y el árbol fue sacado de su escondrijo. Por cierto que lo tiraron al suelo con bastante violencia, y, enseguida, uno de los hombres lo arrastró hasta la escalera, donde brillaba la luz del día.

 

"¡La vida comienza de nuevo para mí!", pensó el árbol. Sintió el aire fresco, los primeros rayos del sol… y ya estaba afuera, en el patio. Todo sucedió tan rápidamente, que el árbol se olvidó fijarse en sí mismo. ¡Había tantas cosas que ver en torno suyo! El patio se abría a un jardín donde todo estaba en flor. Fresco y dulce era el aroma de las rosas que colgaban de los pequeños enrejados; los tilos habían florecido y las golondrinas volaban de una parte a otra cantando:

 

—¡Quirre-virre-vit, mi esposo ha llegado ya! —pero, es claro, no era en el pino en quien pensaban.

 

—¡Esta sí que es vida para mí! —gritó alegremente, extendiendo sus ramas cuanto pudo. Pero, ¡ay!, estaban amarillas y secas y se vio tirado en un rincón, entre ortigas y hierbas malas. La estrella de papel dorado aún ocupaba su sitio en la cima y resplandecía a la viva luz del sol.

 

En el patio jugaban algunos de los traviesos niños que por Nochebuena habían bailado alrededor del árbol, y a quienes tanto les había gustado. Uno de los más pequeños se le acercó corriendo y le arrancó la reluciente estrella dorada.

 

—¡Mira lo que aún quedaba en ese feo árbol de Navidad! —exclamó, pisoteando las ramas hasta hacerlas crujir bajo sus zapatos.

 

Y el árbol miró la fresca belleza de las flores en el jardín, y luego se miró a sí mismo, y deseó no haber salido jamás de aquel oscuro rincón del desván. Recordó la frescura de los días que en su juventud pasó en el bosque, y la alegre víspera de Navidad, y los ratoncitos que con tanto gusto habían escuchado la historia de Klumpe-Dumpe.

 

—¡Todo ha terminado! —se dijo—. ¡Lástima que no haya sabido gozar de mis días felices! ¡Ahora, ya se fueron para siempre!

 

Y vino un sirviente que cortó el árbol en pequeños pedazos, hasta que hubo un buen montón que ardió en una espléndida llamarada bajo la enorme cazuela de cobre. Y el árbol gimió tan alto que cada uno de sus quejidos fue como un pequeño disparo. Al oírlo, los niños que jugaban acudieron corriendo y se sentaron junto al fuego; y mientras miraban las llamas, gritaban: "¡pif!, ¡paf!", a coro. Pero a cada explosión, que era un hondo gemido, el árbol recordaba un día de verano en el bosque, o una noche de invierno allá afuera, cuando resplandecían las estrellas. Y pensó luego en la Nochebuena y en Klumpe-Dumpe, el único cuento de hadas que había escuchado en su vida y el único que podía contar… Y cuando llegó a este punto, ya se había consumido enteramente.

 

Los niños seguían jugando en el patio. El más pequeño se había prendido al pecho la estrella de oro que había coronado al pino la noche más feliz de su vida. Pero aquello se había acabado ya, igual que se había acabado el árbol, y como se acaba también este cuento. ¡Sí, todo se acaba, como les pasa al fin a todos los cuentos!

 

                            

 

 

Cuento de Navidad

Cuento de Navidad

 

 

Caminaba por la gran avenida encogida en su  abrigo negro por  la pena antigua, mirando al suelo. La luces  se reflejaba contra la nieve y las fachadas de los edificios parecían recoger, de forma efímera, serena, los oropeles del pasado.  Al llegar al piso  bajaba persianas y corría cortinas, para no ver las luces… Ah, la nieve. La nieve cubría las calles  otra vez la Navidad.

 

Recordaba que Juan su marido, salio a trabajar, y a la hora del desayuno la llamo  para tomar un café con ella, aquella mañana estaba Juan muy tranquilo, parecía suspendido en un silencio fragilísimo, como el silencio de la segunda quincena de enero o de la primera quincena de febrero.Conversaron sobre donde pasar las fiestas y hacia  medio día, llamaron a la puerta…era un  policía notificándole el hallazgo del cadáver de Juan, en un parquecillo, se había suicidado. Se quedo  sola con Elena, la hija, que apenas tenia dos años.

 

La familia de Juan, la telefoneo  para invitarla a la cena de nochebuena, no querían entenderlo, ¿Cómo iba a cenar con ellos?

 ¡Como enfrentarme a esa cena¡ ¿Por qué todos los años se repetía la misma invitación? No, no, no…en la mesa estaría sentado como todos los años Andrés con su hija y su mujer, Andrés el hermano gemelo de Juan.

 

 Se asomo a una ventana. Vio  una plaza llena de nieve. La ciudad cada día era más pequeña. A veces tenia la impresión de que todos se estaban marchando o  encerrados en sus cuartos preparando las maletas. Si yo me marchara, pensaba,  no llevaría maleta. Había empezado a nevar.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

La estrella perdida

La estrella perdida

 

Todo sucede por última vez  y  la poeta aquella noche, en el cuarto del hospital sin nombre, con su amiga Ana,  hablaban de los escritores sobre todo de  los nórdicos, los cuentos navideños -le decía-  tienen un halo de  frío, sus personajes, a saber, solitarios, avaros, ruines,   niños atrapados en los cuentos, dramas, conflictos, vodeviles, amores, abandonos, y la nieve, siempre una gran nevada  sepulta las puertas y cubre los cristales de las ventana de escarcha Y la música es una melodía feliz y  continua, como lo es papa Noel   con ropas de crudo invierno, repartiendo,  a pesar de la adversa climatología los regalos,  las gentes cantan a los lugares donde se produjo el nacimiento del  Niño Jesús, las calles estallan en luces y de las  ramas desgajadas de los pinos brillan intermitencias de bombillitas de colores, en casi todos los hogares,  se buscan regalos en todo tipo de tiendas. Y se sirven manjares, dulces, espumosos, para una cena copiosa y especial, se canta a la soledad de la noche y es el silencio la señal de la noche, cuando en verdad el veinte y cuatro de diciembre la algarabía es mayúscula desde el burbujear de una copa de cava. Y el imaginario de los escritores se torna blanco  esa noche,     nunca nos han contado los escritores ni los poetas el momento exacto de la desaparición de la magia ni cuando se volatiliza la bondad navideña y la reaparición del comportamiento equivocado, la vieja literatura navideña –continuaba- la poeta es imperecedera y reaparece para demostrarnos como el corazón humano llega a sentir compasión y solidaridad.  Los mas pequeños alcanzan sueños momentáneos recuperan el cariño perdido  y se calientan al fuego de la chimenea, en el   invierno que comienza por la navidad, no nos han dicho los magos de la literatura cuanto se alarga el milagro. Quien se acuerda  de  los niños que pegan su aliento frío y húmedo contra los ventanales de las casas opulentas y de los grandes almacenes ¿Y la soledad? ¿Cuánto dura la mano extendida? cuanto los corazones abiertos, al parecer al difuminarse la figura regordeta de papa Noel…apenas queda el recuerdo de los abrazos sobre la blancura de otras nieves y el calor en finas hebras que desaparece al ser cubiertos por la escarcha, se  cubrió la navidad de nieve que se derrite con prontitud indeseable en el exterior del hospital sin nombre. Y los deshechos vuelven a la basura para los pobres, las puertas siguen cerradas para los mismos aspirantes, la intransigencia retoma  los espacios tan corto tiempo abiertos, la navidad es un artificio que solo esta al final de los calendarios con nostalgia e intranquilidad del paso del tiempo, sobre las tierras del norte se extiende la dejadez  de la condición humana dejadez para los que leemos los cuentos y escuchamos la música de la navidades blancas, hasta sin nieve tenemos la misma volatilidad y la sensación de dicha corta. Y la navidad se queda pequeña,  un estrecho margen de tiempo preñado de luces que habrá que retirar, de regalos que se gastaran, de colores que languidecerán,  y humanidad guardad en los desvanes; blancura, campanas, promesas, regresos, risas…un ángel entro  silencioso hasta el pasillo del hospital sin nombre  para escuchar un deseo pedido con ilusión. Y  afuera el invierno en benigno y la nieve dulce, los milagros crecen en los nudos de los pinos, la música retorna,  la navidad esta asociada, al frío,  el invierno es el que produce los espacios mágicos, la ropa de abrigo conduce al ablandamiento de los corazones duros y a la apertura de las puertas cerradas. Y no abría navidad posible sin intemperancias, mientras mas fuertes sean las tormentas y mas alta la capa de nieve, mas compartidas serán las cenas, la navidad de la nieve tiene los días contados como los moribundos y los desahuciados. Y la navidad momento inesperado, instante perseguido, aunque tu no  lo quieras Ana, ¿y la soledad? que sucede con las personas que se esconden de las luces, de las compras, de los villancicos, de papa Noel. Ana,  nosotras  somos parte de un grupo silencioso de proporciones desconocidas que sufre  la navidad ¿somos  protectoras de la estrella perdida?, no al hospital sin nombre, no llegan  perfumes caros, ni volvemos a casa por navidad. Y la ciudad   que nos queda fuera de este,  hospital sin nombre, la Navidad de los pobres y los solitarios,  debe ser como inhóspito planeta donde los árboles mutilados de las avenidas son portadores de infinidad de luces azules desconcertantes. No se acuerdan de la poeta, ni  de los que comparten los espacios cerrados en el hospital sin nombre Y hubo otra navidad que la poeta caminaba por las calles mirando el suelo con el alma y el corazón tiritando de frío.

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

Enmudeció el poeta

Enmudeció el poeta

 

 

Enmudeció el poeta   callaron las rosas

entre pétalos blancos y hojas yertas

 palabras que evocan  descorazonamientos

entre letras mojadas y tinta amarilla.

 

 

Languidecen las horas desesperanzadoras

se consumen los días en minutos y llantos

 entre rosas y pétalos en palabras y nardos

en las suaves caricias que enmudecenla sombra.

 

 

Se marchara el poeta con su vara  de nardos

entre pétalos blancos y jardines soñados

 se quedaran sus versos  a tierra amarrados 

mas allá de los sueños  mas allá del silencio.

 

 

Se morirá la rosa  callaran las amapolas

entre pétalos blancos y hojas yertas

su corazón se ahoga agonizando en dolor

mas quedara su aroma en la rosa y el nardo.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

 

 

 

 

El pez y el sol

El pez y el sol

 

Avanzaba la tarde, flotando en los mares

 cielo del poniente, el sol y el pez

 mueren sosegadamente,

Se elevan, rizándose, rosado el aire

 entrelazadas oraciones

Tanta quejumbre, en las profundidades

Y en verdes valles conventuales

Brisa de tierra, hecha marinera

Extravagancia, de tristes melodías

Y mira al sol, el pez y muere

En tan placido atardecer.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

 

 

 

Rosas de invierno

Rosas de invierno

 

 

 

Rosas ceruleo

Son tu recuerdo

Canta el viento

Un no te creo

 tú te has ido

Amor primero

En este duelo

Ya no anhelo

Amor sincero.

 

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

 

 

 

 

ENTREVISTA A JAVIER CANO POETA

ENTREVISTA A JAVIER CANO POETA

 

 

 (LAS PREGUNTAS SERAN LAS MISMAS PARA TODOS)

 

Las preguntas son las herramientas universales para abrir el mundo, ventanas, y puertas, para entender y escuchar. De forma humorística y conmovedora construiremos un mundo de percepciones y sentimientos en los ámbitos de la vida”.

 

 Javier Cano Poeta. Nace el 8 de marzo de 1973 en Jaén, ciudad en cuya Universidad realiza la licenciatura en Historia del Arte.

 

Ha publicado los libros de poesía:

“Los labios leídos”. Madrid, Huerga y Fierro editores, 2000. (Premio Andalucía Joven de poesía 1999).

“Lugares para un exilio”. Madrid, Ediciones Rialp, 2002. (Accésit del Premio Adonais 2001).

“El idioma de Adán”. Madrid, Visor Libros, 2004. (Premio Internacional Fundación Loewe a la creación joven 2003).

Es autor, también, de “Un pozo de memoria acumulada” (Úbeda, 1995); “Inventario medido (Jaén, 1996) y “Como si nada…” (Jaén, 2001). Posee igualmente, junto con los galardones ya citados, numerosos premios literarios entre los que destacan el Vicente Aleixandre y el Luis Rosales.

 

Figura en antologías literarias como “Sexta antología de Adonais” (Madrid, Rialp, 2004); “Jaén, cima de olvido”, de Rafael Alarcón (Huelva, 2006); “Poesía viva de Andalucía” (Universidad de Guadalajara –México- 2006) y “Los senderos y el bosque”, de Luis Antonio de Villena (Madrid, Visor Libros, 2007), entre otras. Aparece, asimismo, en el Diccionario Espasa de Literatura Española y en gran cantidad de enciclopedias, publicaciones especializadas, etc.

 

Participa en programas institucionales de difusión del libro y la lectura, como el Circuito Literario Andaluz y el de Dinamización Lectora del Centro Andaluz de las Letras o los Encuentros Literarios en Institutos de Enseñanza Secundaria, del Ministerio de Educación.

Imparte talleres de creación poética y ha ofrecido multitud de lecturas y recitales de poesía en España

 

Actualmente es columnista de opinión, corrector y colaborador cultural de prensa.

 

 

1.- ¿Cuál es el camino de tu vida? ¿Hacia donde  te encaminas?

 

Ya lo dijo San Agustín: hacia la muerte.

 

2.-  ¿Qué hora es?

 

En este momento, las 22:24.

 

 3.-  ¿Cómo estas de animo?

 

Sobrevivo.

 

4.-  ¿Qué hace una vaca, cerdo, pollo,  o cualquier animal   cuando los llevan al matadero?

 

Ignorar su destino.

 

 

5.-   ¿Por qué vuela un avión?

 

Todavía me parece milagroso.

 

6.-  ¿Cuándo terminara todo esto?

 

       Mejor no saberlo

 

7.-  ¿como era  Jesús?

 

      Increíble.

 

8.-  ¿Alguien realmente estuvo en la luna?

 

    Supongo que sí.

 

9.-  ¿Por qué  los semáforos tienen los mismos colores en todo el planeta tierra?

 

        Qué lío si no.

 

10.-  ¿Qué es un ornitólogo especializado en búhos reales?

 

“Hay gente pá tó”, como dijo Rafael el Gallo.

 

11.- ¿A qué temes más?

 

Al agua quieta.

 

12.- ¿Eres real?

 

   Sí, lo que no quiere decir que sea monárquico.

 

13.- ¿Adónde vamos?

 

   Adonde podemos.

 

14.- ¿De qué te reías de niño?  ¿Has dejado de ser niño?

 

   Tengo cosas de niño y me sigo riendo bastante, a pesar de todo.

 

15.- ¿Si pudieras cambiar el mundo, como lo harías?

 

Apoyándome en la inteligencia, pero en la ajena.

 

16.- ¿Me quieres?

 

¿Te quieres?

 

17.- ¿te gusta realmente vivir?

 

           Sí.

 

18.- ¿Cómo vives? O sobrevives

 

“De oídas” casi siempre.

 

19.- ¿la felicidad existe?

 

Alguna he conocido.

 

20.- ¿Que  es lo primero que haces cuando te despiertas?

 

       Mirar a mi hija.

 

21.- ¿Con que te despiertas?

 

      Con pocas ganas.

 

22.- ¿estas convencido que  eres una persona elegida? ¿Diferente al resto de la humanidad?

 

 Elegida para la generalidad.

 

23.- ¿piensas que eres genial?

 

Pienso en los que, de verdad, fueron grandes, como dijo alguien.

 

24.- ¿la culpa de todos tus males? ¿Siempre es de lo demás?

 

Casi nunca.

 

25 ¿eres victima de una maldición? ¿Una mano negra quizás?

 

¡Qué cosas!

 

26.- ¿te vas por los cerros de Úbeda?

 

 Me gustan los cerros de Úbeda.

 

27 ¿todo tu éxito viene de la diosa fortuna?

 

¿Qué éxito?

 

28.- ¿ligas mucho?

 

   Ya no.

 

29.- ¿Qué opinas de la sencillez?

 

     Me es ajena, es cosa de sabios.

 

30.- ¿Qué te pone nervioso?

 

  Las entrevistas, por ejemplo.

 

31.- ¿Eres vanidoso?

 

    Lo justo.

 

30.- ¿Qué situaciones no soportas?

 

Las que tienen que ver con la “chulería” y la grosería.

 

31.- ¿existe el fin del mundo? ¿Tienes una fecha que dar?

 

Ni idea.

 

32.- ¿la gente te persigue?

 

  Tendrán mejores cosas que hacer.

 

34.- ¿tienes pánico a hacer el ridículo? ¿Qué es para ti hacer el ridículo?

 

 No me gusta, la verdad. Consiste en sentirse violentamente“desnudo”, sin defensa ante los demás en un momento dado.

 

35.- ¿ayudas a las personas ancianas a cruzar la calle?

 

        Lo procuro.

 

36.- ¿coleccionas todo tipo de cosas?

 

        Libros.

 

37.- ¿rebuscas en la basura tesoros?

 

    A mi manera, sí.

 

38.- ¿eres abstemio?

 

              Casi.

 

39.- ¿crees en los reyes magos?

 

Creo en la ilusión de mis hijos.

 

40.- ¿algo más sobre tu vida?

 

No quiero aburrir a nadie.

 

 

41.- ¿alguien tiene mas preguntas?

  

   ¿Eh?

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

 

Santa Lucia y el cartero del cielo

Santa Lucia y el cartero del cielo

 

En Verona,  donde transcurrió  mi infancia,  la noche  mágica del año, para los niños que aceptan los sueños momentáneos,  es la de  Santa Lucia por que trae los regalos de navidad.

 Durante meses había recibido cartas que caían del firmamento, mi hermano mayor era el cartero del cielo,  en  ellas un ángel me advertía  los días que restaban para la gran noche,  para mi era una noche ansiada y temida, a saber, era conocido por todos los habitantes de Verona, que    santa Lucia era una anciana de mal genio y si te veía con los ojos abiertos, esparcía arena en ellos, dejándote ciego.

 Cuando llego el gran día, lo sobrelleve como pude,  nervioso, asustado, alegre y triste. ¿Y, si no dormía esa noche? ¿Se abrirían mis ojos? ¿Por mucho que los apretase con fuerza?

Entonces fue cuando idee mi plan; antes de irme a la cama fui en busca de mi madre –y le dije-

-¡madre quiero una caja de cartón!

-¿Para que? –Repuso- 

-para que Santa Lucia no me deje ciego  –respondí -

 Ella busco una caja vacía de galletas y me la dio –esta vez- no pensaba correr ningún riesgo,  la Santa  no me dejaría ciego y además tendría todos mis regalos.

Entonces el  invierno se convirtió en benigno y la nieve perdió cuerpo. Los milagros crecieron en los nudos de los pinos, la navidad se me volvió artificio, solo esta al final de los calendarios, con la nostalgia y la intranquilidad del paso del tiempo.

 Al llegar la noche me metí en la cama cubriéndome la cabeza con la caja de cartón y  aquella noche de Santa Lucia, aprendí a esquivar con guiños al destino, hasta hoy, duermo placidamente.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

PROTESTA ANTE UN ACTO DE CENSURA OFICIAL

 

          El diario El País de Madrid ha iniciado la publicación de una serie de antologías de los más renombrados poetas hispanoamericanos, bajo la dirección de José Manuel Caballero Bonald. Entre los poetas escogidos para tener un libro en esta serie, se hallaba el nicaragüense Carlos Martínez Rivas (1924-1998), y el prólogo correspondiente fue encargado a su compatriota Sergio Ramírez.
           El gobierno de Nicaragua, que reclama ser dueño de los derechos de autor del poeta fallecido, ha vetado a Sergio Ramírez como prologuista, condicionando la autorización de la publicación de la obra a que sea sustituido. Tanto el diario El País, como el propio Caballero Bonald, han rechazado esta pretensión, y en consecuencia la antología de Martínez Rivas ha sido retirada de la serie, con lo que su espléndida poesía es impedida, por causa de una acción arbitraria, de llegar a decenas de miles de lectores.
           Los participantes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que firmamos este pronunciamiento, denunciamos este inaudito acto de censura oficial al escritor Sergio Ramírez, que de paso lo es a la obra de Carlos Martínez Rivas,  y lo condenamos con toda energía. Ningún gobierno puede arrogarse la potestad de vetar o prohibir la palabra de un escritor, y un acto semejante no puede calificarse sino de totalitario.
           Invitamos a otros escritores, intelectuales, artistas, periodistas y editores, a sumarse a este pronunciamiento.
Guadalajara, diciembre de 2008.

 

 

 

Canción del pirata

Canción  del  pirata

 

 

Somos murciélagos,

Yo soy un cuervo,

Me subo a un olivo

¿No soy un cuervo?

¿Eres tú el espantacuervos?

Tres huesos,

 En unos pantalones rotos

Tres encajados,

En un chubasquero

Tres huesos,

 En el ombligo del barco

Tres encajados,

En mi pata de palo.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

 

 

Mi Blog en Diario Jaén 7 de Diciembre 2008

Mi Blog en Diario Jaén 7 de Diciembre 2008

El domingo siete de diciembre salió  en el dominical del DIARIO Jaén junto a la reseña de mi amigo el pintor Gaspar Zarrias mi blog. Muchas gracias al periódico.

Instrucciones para hacer una calle

Instrucciones para hacer una calle

 Podemos hacer lo que se nos ocurra, podemos cambiar el mundo. Hasta hace poco tu en esta misma situación te hubieses muerto de miedo; hombre, mujer, cuchillas de afeitar o calamar.

 Tomamos la calle, la abrimos, sacamos las ratas, ¿hay algo mejor con las ratas? luego las ponemos sobre la acera, añadimos las baldosas y papeleras, mezclamos la casa con flores de plástico. En esa masa ponemos una mucana que este siempre en la casa, que ubicaremos en una plaza. Llenamos la fuente del patio acompañamos con un paraguas verde. Una parte de mis antepasados corren por la parte alta de la casa, no tienen cocina,  a ratos se  ponen al solecito y sin sombrero.

La gente, las aceras, y el paraguas verde son agregados de mi tía abuela por idea de su abuelo.

©Carmen María Camacho Adarve

 

ARRIBAR A PUERTO

ARRIBAR A PUERTO

 

 

 

Poeta… ¿Dónde se encuentra el último puerto,

 

de donde ya no soltaras amarras?

 

Poeta… ¿en que  mar navegas

 

Del que no te fatigaras?

 

Poeta… ¿Dónde esta tu casa y quien te espera?

 

Que la fe destierre los hechos;

 

Que la fantasía exilie la memoria

 

Yo miro a lo hondo y creo.

 

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

Carlos Fernandez los invita Sabado 6 de diciembre 21 hs.

Carlos Fernandez los invita Sabado 6 de diciembre 21 hs.

 

Carlos Fernandez los invita

                                

Sabado 6 de diciembre 21 hs. 

( hora de buenos aires )

                                        

"UNA NOCHE INOLVIDABLE"

en vivo escuchalo por:

 

www.radiosentidos.com.ar

(nueva frecuencia)

 

http://dial.entic.net/sentidos.sdp

(frecuencia opcional)

 

RADIO SENTIDOS: TEL. (0054) 11.5256.4310

  

CON LOS POETAS ECLECTICOS DEL MUNDO… Y LA MUSICA DE TODOS LOS TIEMPOS

CONDUCE: CARLOS FERNANDEZ Y LA PARTICIPACION ESPECIAL DE ADRIANA VALOR –

     

SABADOS DE  21 A 24 HS. 

(hora de bs.as)

 

POETAS INVITADOS

 

ARGENTINA :

ELADIA BLAZQUEZ - JULIA PRILUTZKY FARNY - ARNALDO CALVEYRA - OLIMPIA BORDES - COCA DI MASSIMO - 

XENIA MORA RUCABADO -ROBERTO GLORIOSO- 

ROLANDO REVAGLIATTI - RAQUEL TEPPICH - PATRICIA CORRALES - MARIA ALICIA GOMEZ BALBUENA - 

SILVIA LOUSTAU - GRACIELA CASARTELLI - 

ROSENNA - CRISTINA VILLANUEVA -  

 

ESPAÑA:

CRISTINA GALERA - ORION DE PANTHOSEAS - CONCHITA FERRANDO DE LA LAMA - 

AMADO STORNI - 

CARMEN CAMACHO ADARVE - 

 

BRASIL:

 VINICIUS DE MORAES - ANTONIETA ELIAS MANZIERI - MARCIAL SALABERRY - GUI OLIVA - GISLAINE CANALES - 

 

MÉXICO:

MARTHA JOSEFINA AGUILAR NAJERA - MARIO ALTUZAR SUAREZ 

 

CUBA: 

CORILDA OLIVER LABRATE - PETER BUSTAMANTE -

 

COLOMBIA: 

GLORIA CAMACHO  - 

 

BOLIVIA: 

ISRAEL BORGES - 

 

REP. DOMINICANA: 

RAFAEL ROSADO

 

CHILE:

GONZALO ROJAS - GONZALO TORRES - 

 

RUMANIA:

DORIN POPA

 

URUGUAY:

MARIO BENEDETTI

 

PERU:

MARIA DEL PILAR BARON TELLO - JONY

BARBIERY - VICTOR UNYEN VELEZMORO - GLORIA DAVILA ESPINOSA - 

 

DUETOS:

PETER BUSTAMANTE - CRIS GALERA

ROSENNA - MARCIAL SALABERRY

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Dr. Honoris Causa Ernesto Khan

Dr. Honoris  Causa Ernesto Khan

 

Dr. Honoris  Causa Ernesto Khan

 

En México se desarrolló con mucho éxito el Congreso Mundial de Poetas XXVIII de la Academia Mundial de Artes y Cultura (WAAC). La Presidenta María Eugenia Soberanis y los Vicepresidentes entre los que me encuentro, agradecemos y saludamos a todos los poetas que participaron con mucho entusiasmo. Por mi parte quiero agradecer al Alcalde y el Ayuntamiento Constitucional de Acapulco por la emotiva ceremonia que organizaron en mi honor y por el título de visitante Ilustre. Con júbilo repito mis felicitaciones a las nuevas autoridades de WAAC destacando el nombramiento del Presidente Maurus Young y al Secretario General Germain Droogenbroodt. Yo agradezco la confianza que me otorgaron al reelegirme como vicepresidente.

En Perú participé en el fabuloso VII Mega Encuentro Internacional de Poetas organizado por la Casa del Poeta Peruano. La alta calidad de los poetas participantes, su calidez humana y la magnífica recepción que me brindaron me llenaron de amor por ellos. Mis agradecimientos al Dr. José Vargas Rodríguez, presidente de la Casa del Poeta Peruano y en su nombre a todos los poetas de esa ilustre Institución por haberme honrado tanto durante mi visita a la que ahora es mi casa. En la página WEB www.letrasyartes.com/casadelpoeta que invito a visitar escriben: "…El evento rebasó en magnitud y solemnidad, el día viernes 18, cuando por la tarde se otorgó la condecoración de Miembro de Honor de la Casa del Poeta a Ernesto Kahan, así como el DOCTOR HONORIS CAUSA, por la Universidad Nacional Faustino Sánchez Carrión…"

El Dr. José Vargas Rodríguez que fue reelecto presidente en una efusiva ovación del Directorio Nacional de su institución y el público que se puso de pie en reconocimiento a su esforzado e importante trabajo como promotor cultural del Continente. Yo fui muy honrado y feliz de otorgar en nombre de la Casa del Poeta Peruano la medalla de oro al renombrado poeta peruano, my amigo del alma y candidato al premio Cervantes de la Real Academia de la Lengua Española, Dr. Carlos Garrido Challén.

Mis pasos en el hermoso Perú siguieron con la importante y exitosa Universidad Alas Peruanas que me brindó el título  de Dr. Honoris  Causa en una ceremonia emotiva y espectacular. Miriam mi esposa, se la pasa mostrando a los amigos las fotos de la ceremonia del Honoris Causa en La Universidad Alas Peruanas Adjunto una fotografía.

Las infinitas atenciones extendidas a mi esposa Miriam, y la amistad sincera y fraternal que me ofrecieron, me han impactado profundamente y quedarán para siempre en mis sentimientos más puros. No tengo palabras para expresar mi agradecimiento por toda la amistad, honores y premios recibidos. Soy feliz. Debo reconocer que cuando los 2.600 abogados que estaban en el fin de un congreso internacional en Arequipa ovacionaron mi conferencia y el estadio tembló, me sentí como una estrella de rock. ¡MAMA MIA!

Gracias infinitas por los mensajes de amor en ocasión del cumpleaños 95 de mi madre que fue grandioso.

 

Con amistad y amor

Ernesto Kahan

 

 

Prof. Dr. Ernesto Kahan MD MPH

Médico – epidemiólogo - poeta

Universidad Tel Aviv, Israel y Universidad. Bar Ilan, Israel

Vicepresidente- Academia Mundial Arte y Cultura
Presidente-Médicos Israelíes por la Paz y la preservación del Ambiente  y ex Co – Vicepresidente de  IPPNW  (Org. Recipiendaria del Premio Nóbel de Paz 1985)
Vicepresidente de IFLAC (Forum Int. Por la Literatura y la Cultura de Paz.

Presidente Adjunto Unión Hispanoamericana de Escritores - UHE

 

Movimiento Cultural por la Paz

 

Los integrantes de la revista Prometeo y del Festival Internacional de Poesía de Medellín han fundado un movimiento generador de reflexión, con el sueño de que el poder insumiso de la palabra poética hará retroceder la guerra que siempre acecha en nuestro enceguecido país. A continuación publicamos la propuesta escrita por Alvaro Marín: llamamiento a quienes desean vincularse a esta lucha tan necesaria como desigual.

La pretenciosa idea de imponer en el mundo un pensamiento único es tan antigua como la vieja creencia en la planicie de la tierra, y sin embargo, todavía tenemos que volver a repetir como los pensadores antiguos: ¡la tierra no es plana! Y la cultura no es un bloque de hormigón armado. La razón instrumental ha terminado imponiendo, como única razón moderna, la racionalidad del mercado. "No existe el afuera" nos advierten los ideólogos de la planicie.

En todos los tiempos los imperios han querido imponer una cultura única. Sobre la sangre de los festivos pueblos paganos y en el afán de entronizar un dios único se ha levantado la civilización. Hoy como ayer se pretende hacer creer que "no existe el afuera". Ante el silenciamiento del artista crítico, aparece ahora el converso, el artista de sotana; su deleznable dios es el mercado. Pero es suficiente la existencia de un incrédulo, de un infiel, para demostrar que el afuera existe y que no todo es mercado.

La vida es el sentido creador, también existe el afuera, existe el cuerpo, existe el color, la arcilla; existe la música y existe la pulsión poética: ¡el arte existe! Aunque asistimos a una franca involución intelectual, a una versión estrecha del mundo que algunos presentan como irrecusable. A estos clérigos la poesía les pone de presente la necesidad del sueño; un ser que no sueña es un cadáver. El momento de Latinoamérica y del mundo es un momento de creación, de la arcilla genésica. De allí que el imperio de la muerte se enfurezca y deslice ahora sus naves guerreras por el Atlántico.

Un cambio en el sentido de la cultura

Proponemos un cambio de rumbo, y este cambio comporta necesariamente la construcción de nuestro tiempo y de nuestro espacio. El derecho a una paz democrática, el derecho a la vida y a la justicia social, son nuestro centro de gravitación. Como ciudadanos, como miembros de una comunidad, proponemos un cambio de sentido en las prácticas y usos culturales, y el sentido que proponemos es la defensa de la dignidad. Dignidad es democracia para todos, paz y pan para todos, justicia para todos. Desde las comunidades, más allá de los partidos, las organizaciones y los intereses de grupo; en la acción directa como garantía de consolidación de un proceso de paz que cambie definitivamente el rumbo de nuestra historia.

Sin una fuerte corriente civilista, con sólidos argumentos y propuestas claras, es muy difícil para la sociedad colombiana sobreponerse a la imposición de las armas. El cambio de rumbo, el proceso de transición que proponemos requiere de un esfuerzo activo de los artistas, de los intelectuales, de las comunidades y todo colombiano que quiera incidir en el proceso, y rebasar a través de la creación de formas diversas de la acción política, las prácticas armadas.

El Movimiento de artistas e intelectuales por la paz busca una apertura democrática en todos los órdenes de la vida nacional: en las reformas básicas, pero también en la búsqueda de elementos de vínculo del ciudadano a los procesos de creación y de construcción de un proyecto nacional.

Acción colectiva

Luchar por un sentido poético del mundo de la misma manera en que se lucha por el pan es la tarea de un pueblo que pretenda elevar su estatura humana. Desde una estrategia poética, artística, y con todas las expresiones posibles. Desde las fortalezas particulares, pero juntos porque la estrategia de la unidad nos hace fuertes. Conozcámonos como creadores en la perspectiva y en la iniciación en la poesía que no es sólo una forma de escritura, la poesía es también un sentido del mundo. La poesía es la construcción de un mundo con sentido de justicia y de verdad colectiva, y aunque no sea su propósito inmediato, la poesía tiene la cualidad de poner al sistema nervioso.

El Movimiento es cultural y político, pero no es deliberadamente político. A través de nuestras propias obras vamos descifrando una historia que tiene un indignante entramado de violencia. Por esta razón nuestra propuesta es de paz, la vida, el amor, la belleza son nuestras intersecciones, y son éstas también las tres inexcusables premisas del arte. Somos una confluencia de expresiones de la vida que busca la poesía para transformarse y para transformar la ominosa realidad que habitamos.

La perspectiva ambiciosa de nuestro ideal nos lleva a ser precisos y a tomar la iniciativa. Vamos en el sentido de la acción a intervenir nuestro espacio, vamos a habitar nuestro territorio, a poblarlo de arte y desplazar a la muerte: allí donde la muerte quiera instalarse, el arte la expulsará como expresión de la vida que se yergue. La dignidad del arte y de la poesía está comprometida en la recomposición de nuestra sociedad fragmentada, en la resignificación del sentido mismo de sociedad. Vamos a la profunda raíz, a volver la mirada del arte hacia el dolor para transformarlo en fuerza de la creación de un país para la vida.

El Movimiento es el acto colectivo desde donde reinventamos nuestra vida social. No hacemos arte para el arte sino para todos, y sobre todo para que la sociedad tome conciencia, desde la poesía, de la necesidad de un camino distinto de la sociedad y de la cultura. Los músicos están solos, los poetas están solos, los artistas están solos, los hombres y mujeres están solos, todos están solos. Pero está el sentido poético como compañía y como fuerza creadora.

Inventemos el mundo, juntemos lo grande con lo pequeño, la poesía con la acción, el arte con la política. Es un hecho que esta civilización en crisis está pidiendo respuestas que no pueden venir del mundo simplificado del hombre visto sólo como productor de objetos. La necesidad humana, la sed de justicia, excede el sentido del hombre para la subsistencia. No nos interesa una vida solo para transformar la naturaleza, o para contemplarla de manera pasiva. Queremos una vida junto a la naturaleza, queremos un ser para la existencia y la defensa de la vida y la naturaleza, no un ser para la contemplación o el expolio.

Nuestra casa es la tierra y vamos a llenarla de poesía para espantar a la muerte, para conjurar el terror. Corriente arriba como los salmones que buscan el mayor grado de oxígeno, como los hombres y mujeres buscadores de luz. Vamos por el fuego que nos ha sido raptado, por la palabra justa, por el llamado a transformar el mundo y a cambiar la vida.

Vamos a llenar las calles de Colombia y el mundo de poesía y vamos a volver a sacralizar la vida. No es la guerra lo que llama a los creadores sino la defensa de la dignidad humana, el juego de las posibilidades, no la renuncia y el ensimismamiento. Vamos hacia la plenitud del mundo que se abre todos los días y vamos a empezar por nuestra propia aldea. Vamos a hacer del Movimiento un tambor, un gran tambor, el tambor resonante de nuestros corazones que se alista para el primer llamado.

E-mail: movimientoculturalporlapaz@yahoo.es

 

Poesía en Escena En clave de arte

 

Poesía en Escena

En clave de arte

 

 

La Asociación Libre para las Artes-ALARTES- realizará el 12 de diciembre de 2008 a las 6:30 p.m. en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (Calle 10 No. 3-16) Poesía en Escena en clave de arte, proyecto ganador de la Beca Nacional 1998 del Ministerio de Cultura. El evento está dirigido al público en general. La entrada es gratuita.

Poesía en Escena hace una lectura de las obras de los autores invitados, se determinan simbologías, atmósferas, y a partir de estos elementos se diseña una puesta en escena, donde intervienen otros lenguajes artísticos que permiten la composición de la música, la escenografía,  la expresión corporal y  el movimiento de objetos, provocando un diálogo entre los creadores y el público asistente.

En esta oportunidad leerán sus poemas Sandra Uribe Pérez y Robert Max Steenkist León, quienes leerán sus obras, y luego establecerán un diálogo con el público, moderado por el escritor Gonzalo Márquez Cristo. La puesta en escena está a cargo de la bailarina Ángela Beltrán quien será acompañada en vivo por el trompetista y clarinetista Daniel Linero Illidge.

Poesía en Escena, bajo la dirección de la poeta Mery Yolanda Sánchez, surge en el año 1993 y desde entonces se consolida como un espacio más para la difusión de la poesía. En 2008 cuentan con la composición de 111 montajes para 198 autores nacionales e internacionales y la participación de más de 100 artistas de otras expresiones artísticas. "Buscamos un espacio para que la poesía no siga siendo parte del holocausto. Intentamos palpar, conservar cada página que se pueda leer en el otro".

Mayores Informes: Mery Yolanda Sánchez

Concepto y dirección general

Tel. 336 92 71. Cel: 312 307 14 15. E-mail: poesiaenescena@yahoo.commeryyolanda@gmail.com

 

 

La fábula de Venecia cuatro

La fábula de Venecia cuatro

 

La fábula de Venecia cuatro

 

Julio Cortazar cerró la puerta de su cuarto, en la Venecia, y se encontró en una habitación diminuta, con un colchón sobre el piso cubierto con sábanas verdes, un lavabo junto a la entrada y una ventana cerrada y empañada. Se oía el goteo acelerado de la lluvia en el techo. Eso y la mujer de la habitación de enfrente, sentada en la cama, con un abrigo de piel corto, una falda azul tenue y los pies descalzos, lo excitaron un poco.

crepuscolia es una utopía…

©Carmen María Camacho Adarve

 

La fábula de Venecia tres

La fábula de Venecia tres

 

 La muchacha tenía diecisiete años y estaba bailando en su casa cuando escucho que la llamaban sus padres.  Presurosa llego; en la sala, un matrimonio la esperaba; su madre le dice que al día siguiente tenia que partir para Venecia   para casarse con el cuñado de su hermana un matrimonio concertado.

 Por favor un momento… –les dice-  y sale corriendo a despedir a sus amigas que aún bailaban.  Las besa mientras les dice con lágrimas “mañana viajo a la Italia”.

 Una última mirada al muchacho,  estaban enamorados, él absorto no entendía nada; solo atinó a decir ¿por qué?

Llegaron a Crepuscolia un frío 25 de diciembre.  Tenían que ir en góndola.  Mientras navegaban los miró y les pregunto con desilusión “¿Esto es Venecia?  En Buenos Aires las viviendas no flotan dentro del agua.  La llevaron junto al novio a la Venecia la vieja casona; vestía una falda azul, un abrigo de piel corto, medias a tono con la falda y también al de sus ojos; Estaba vestida a la moda italiana.  Tocaron la puerta de la habitación.   Aparecieron un  juez y el sacerdote para celebrar el casamiento. Era domingo.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

La fábula de Venecia dos

La fábula de Venecia dos

 

 

Estuvo en Crepuscolia se llamaba Jorge Luis Borges. No eran evidentes sus propósitos: “mi momento del día es siempre al atardecer” –se decía- fue con la nítida y literaria intención de investigar todo lo relacionado con la fábula de Venecia y su hundimiento en el agua de los canales. Su nombre, era una fecha que no pertenece a ningún tiempo porque no a parece en ninguna historiografía. ”. Después de muchas platicaciones,... Se entrevisto con quienes habían escrito acerca de tan maravillosa fábula. Además, manifestó que deseaba conocer al pintor del cuadro “La Leyenda de Juan Griego”.

Y entonces con alivio, con humillación, con terror, comprendió que “el insólito hundimiento” estaba, mas cerca de la fábula de Venecia: De la imaginación, de lo feérico, que del historicismo y la realidad-real, y que solo mediante rigurosos escudriñamientos literarios, podía llegarse a los recónditos predios de su verosimilitud.

©Carmen María Camacho Adarve