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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

EL AÑO QUE NO HUBO VERANO (Publicado en Diario Jaén)

EL AÑO QUE NO HUBO VERANO (Publicado en Diario Jaén)

Por Carmen María Camacho Adarve

"Estoy cansada. Cansada... A punto de llegar el verano, el invierno zapatea los pasillos del calendario como un okupa risueño que, dado a las comodidades de la casa, quisiera perdurar su instancia entre nosotros...

Y permanece.

Permanece anclado a las chaquetas que no me atrevo a guardar, sujeto a las mangas largas que aún conservaré. Como un niño. Como un niño agarrado a la cabeza  del caballito del bulevar, quiere dar su último viaje aunque las fechas, finales de mayo, no lleven en el alma la moneda que le permita trotar, las rosas se helaran en los jardines. Y al final solo nos quedara un rayo de luna fría cogidos a la barandilla del verano.

Aún, eso sí,  nos queda la esperanza que más raro fue el verano del 1916,  conocido como el año sin verano o el año del invierno sin fin porque la coincidencia entre una baja actividad solar y una erupción volcánica, que arrojó a la atmósfera 1.500.000 toneladas de polvo, provocó una caída de las temperaturas que originó pérdidas de cosechas y hambrunas en muchas partes del mundo.

 En julio de aquel verano frío, se produjo el naufragio de la Medusa frente a las costas de Mauritania, dando lugar al célebre y terrible episodio de la balsa en la que durante 13 días de desesperación unas 130 personas se suicidaron, fueron asesinadas o sirvieron de alimento a sus enloquecidos compañeros de naufragio. El lamentable episodio inspiró a Gericault el célebre cuadro La balsa de la Medusa que hizo su fama cuando se mostró en el Salón de París de 1819 suscitando admiración y escándalo. Los artistas empezaban a descubrir lo rentable que podía ser el tratamiento atrevido de un tema sensacionalista.

Regresando a lo nuestro, en Jaén, como podemos vivir un verano sin verano. Acostumbrados a   las altas temperaturas  estivales, a buscar una sombra a cualquier precio, mientras se deshace al sol la Plaza de Santa María, y nos quema la piedra de la catedral, tanto calor que hasta las lagartijas se quitan del sol. 

ABRIL PARA NACER ABRIL PARA MORIR (Publicado en Diario Jaén)

Por Carmen María Camacho Adarve

En la  plaza de Santa María, la tarde medio vacía se quiebra bajo un cielo sombrío de abril y se pierde por las altas torres de la Catedral  luego se desdibuja por las esquinas donde quiere regresar una primavera que eriza el aire de aristas de lluvia reciente. Se termina la luz apurando su rescoldo, queda en el aire la muerta claridad,  es el anochecer, es la ausencia del día. En una Jaén, agrisada, donde los autobuses amarillos se deslizan por las calzadas como si escaparan del atardecer.   Como lo  cárdeno y lo gris donde ya la noche se desborda por la plaza demasiado grande y se van encendiendo las farolas con una luz que es luz que no  alumbra a nada ni a  nadie. En ese momento funeral en que algo en el alma duele.

  Y en la urgencia de la noche, uno deshoja margaritas como cuando en otra primavera  estaba  enamorado y quiere rimar azar y vida... La margarita Thatcher nos está deshojando a todos en este mundo absurdo donde el dinero enfoca y desenfoca a sus anchas a la población... Y la población se diluye como ondas de humo en la boca de Sara Montiel y Bigas Luna apaga la cámara o quizá la enciende para rodar desde cielo una toma falsa de esta vida tan seria...

 Y  cuentas las seis letras de  palabra muerte .Y piensas que si una mano absurda, la dejara caer al suelo desde lo alto del azar donde descansa para, en un folio en blanco, hacerla rimar, la primera palabra que vendría a su auxilio sería, claro, la palabra "suerte". Porque efectivamente, en la lírica como en la vida real, la suerte rima con la muerte o ésta con la primera. Hoy, 9 de abril, en la marea de la cotidianidad he leído en el periódico   la noticia del fallecimiento de José Luis Sampedro, el hombre que humanizó a la economía y desnudó la inmundicia del discurso liberal...

Bigas Luna = Cierto modo de entender el cine.

Sara Montiel = Cierta manera de vivir el cine.

Margaret Thatcher = Estrella polar del sistema económico liberal que rige el mundo.

José Luis Sampedro = La humanidad en persona.

¿Te parece casual?

Pues no lo es.

 

UN MARTES DE MARZO (Publicado en Diario Jaén)

UN MARTES DE MARZO (Publicado en Diario Jaén)

 

Por Carmen María Camacho Adarve

Uno entra a la cafetería de todas las mañanas, la de su barrio. Donde uno sabe  que no va a  encontrar la felicidad, aunque es difícil  que a uno le fulmine el corazón una desgracia, así que uno se sienta, sale a la puerta del local, y fuma, vuelve a entrar, habla del tiempo, mira por la ventana. La lluvia de un miércoles de marzo que  tiene la misma luz   que un domingo de abril. Sobre las diez abre el periódico, la realidad que es costumbre, se rompe desde la primera página del periódico,  a corazón abierto y al desgarrarse ya no existe forma de cerrar – se inunda el alma de agua de este marzo como una barca que naufragase- irrumpe una tormenta de sombra en la mañana de miércoles.

Inútil soltar el periódico y sacudirse la mano, porque la madre ya había huido con su veneno, inútil fingir  que no era tarde para detener el maleficio de su picadura que había alcanzado a la inocencia de su propio bebe abandonado, cuando aún era un martes  de marzo.  Yo ignoraba lo que desde ayer por la noche era el comentario estupefacto y dolido de la clientela del bar. A pesar del veneno que aun escuece, a pesar del periódico, y de esta mañana de miércoles no puedo dejar de preguntarme los motivos del abandono de un bebe, sin bañar –dicen-  desde hace días y mal alimentado dentro de su capazo.

 En la media noche de un martes en el silencio lluviosamente interrumpido por  el llanto que rasgo la noche, junto a la barra del bar.  Mientras discutían con tu hermanita de la mano, salieron de la cafetería y tu madre con el veneno de un alacrán volvió a entrar.  Para con urgencia de picadura letal decirle al dueño; “cuide del niño  que ahora vuelvo será solo momento”.   me ha dicho el propietario del bar  acostumbrado  a casi todo menos a la impotencia del dolor ante tu abandono inconcebible.

  Pasado un tiempo y sobre la media noche con el corazón roto telefoneo  a la policía para que  se hiciese cargo de ti. Y tus ojos asombrados de ser inocente abrieron paso a los agentes tu llanto se perdió en la noche junto al aullido de las sirenas. ¿Qué nos está pasando?  ¿Quién nos dice tu nombre?

JAÉN ESTÁ HECHA DE VIENTO (Publicado en Diario Jaén) Por Carmen María Camacho Adarve

JAÉN ESTÁ HECHA DE VIENTO (Publicado en Diario Jaén)    Por Carmen María Camacho Adarve

Marzo no está hecho de días sino de lluvia. Por las faldas de las sierras cercanas se descuelgan lienzos de agua que cubren los tejados con una capa brillante y aceitosa que cae sobre la ciudad como lienzo sobre rostro de doncella. He decidido ir nuevamente en tu busca, he decidido encontrarte. Marzo está hecho de tardes breves y oscuras. Jaén está tallado por lluvias repentinas, por una mezcla  de viento y de furia que hace llorar los ojos, que marca el carácter de las personas, que no deja pensar, sólo encoger los hombros mientras bajo camino a tu casa, acercándome todo lo posible a las fachadas para que nadie me vea, para que no me alcance el viento, este viento que hizo leyendas, que abrió las puertas de la Catedral dañando pesadas cancelas, forzando los goznes, que arrancó tozudamente la cruz del Castillo en varias ocasiones recordadas; viento arrebatacapas que silba en las viejas puertas de la ciudad y la atraviesa con un grito kárstico discontinuo y roto, aullido de garganta dolorida; viento que trae la lluvia y la aleja de pronto; viento que perturba el sueño de los niños y la tranquilidad última de los acogidos al Neveral; viento que bufa en la Mella, que trae tu olor con las primeras oscuridades cuando os encuentro, tomados de la mano, en la cercanía de tu casa donde decido seguir vuestros pasos con cautela, no quiero ser descubierta, quiero ver sin ser vista, una sombra, mirar sus manos amplias, hacedoras, cogiendo las tuyas, de venas azuladas, manos que entre las suyas parecen indefensas, los dedos abandonados, conducida con aparente facilidad por esta calle ancha y ruidosa donde todos parecen haberse conjurado para encubrir mi presencia en medio del vendaval desapacible con que el día quiere acabar; porque sé que marzo acabara pronto, la primavera está cercana y cuando entras en la iglesia camino de una paz que no encuentras de ninguna otra forma, aguardo que llegue un tranvía imposible a recoger lo que queda de mí, lo que queda de nosotros.

DESAHUCIADOS (publicado en Diario Jaén)

Por Carmen María Camacho Adarve

De tanto caminar por Jaén ha dejado de ser un paisaje para ser un estado de ánimo del corazón;  la belleza de su forma, sus fronteras donde termina desolada y vacía, es como el entramado de la conciencia y la memoria que se  separan o se vuelven de cristal en la memoria de la ciudad, donde pasan todas las cosas, las olvidadas, las públicas, las ocultas, las que nunca pasaron y existen, en los zaguanes antiguos, en las casas deshabitadas, en los álamos de los  parques, hay nombres escritos quedan nombres escritos y  en sus luces y sombras que llaman al que pasa a su lado.

 Esta mañana cruzando los mismos semáforos, hoy,  con frío y una lluvia de tristeza. He leído  en el periódico que a Jesús y Neiva, una pareja joven con dos niños gemelos que los  desahucian, no pueden pagar la hipoteca...   es como esa carta que uno espera todos los días de su vida y nuca llega y cuando llega es demasiado tarde. 

Me pregunto  que si ignorar lo que está ocurriendo; es una manera de dejarnos a la intemperie.  Qué dirían los zapatos de un banquero que ha firmado un desahucio. ... y sus zapatos dicen lo que no él, jamás diría…

Hablo de esa pareja joven con dos niños gemelos y de su amor que atenúa el desahucio. Con el deseo de pertenecer a un lugar  duradero y a un tiempo que escapa al desorden del porvenir y vuelve mas tranquilo como vuelven los días y la luz y la fidelidad de los amigos y todos los que los que estamos con ellos.

Porque hay nombres que nos inquietan y nos dejan desolados,  hay veces que renegamos de lo que pasa en  Jaén. Son las señales que nos avisan que el mundo no termina en la línea de nuestra mirada, y acaso nuestras costumbres no sean sino indicio de una resignación mas oscura que el fracaso. Y la ciudad siembra a veces un deseo y la rabia rebelde contra la propia vida, contra las calles que la resumen y ciegan en pagos aplazados y banqueros que firman desahucios.

A todos, vaya este artículo    y un ruego inapelable: No me ignores... Ignorar al prójimo es ignorarlo todo ser ciegos ante lo que está sucediendo y sucediéndonos.

 

Síndrome del nido vacío (Publicado en Diario Jaén)

Síndrome del nido vacío (Publicado en Diario Jaén)

Por Carmen María Camacho Adarve

Mientras tomo café en un bar con un amigo que vive en el pueblo. Acaba de haber otro terremoto pequeño todavía no tendremos (síndrome del nido vacío) comentamos   lo que todos los habitantes hablan desde hace unos meses. Que la tierra tiembla y han pasado de ser  una zona tranquila a sísmica.

 De cómo viven los habitantes de Torreperogil también conocido como “Torremoto”  el cambio en sus vidas; es  tema de conversación de la mayoría; que  se reúnen en las plazas  y comenta…   sobre un cielo de invierno que amenaza lluvia.  Atlas y Poseidón han vuelto a encontrarse. Hay  miedo y duermen en los coches  en mitad de las calles, algunos han pasado por el centro de salud y en noches como estas se suelen terminar los ansiolíticos.

 Son noches de pánico cuando la tierra ha temblado sin tregua.  Los que ya no pueden soportar más presión,  han dejado el pueblo se han marchado a vivir a otro lugar. Están los que se han acostumbrado e intentan hacer vida con normalidad.

 Los terremotos los perciben de forma vertical, las copas no chocan en los aparadores, ni se mueven las lámparas, ni los muebles…es una sensación como si las casas saltaran cuando son muchos  seguidos  tienen la sensación de vivir en un barco.

 Y   preocupa el terremoto social…corrupción política, los desahucios, el paro... Las razones geológicas son importantes y el tema central, sí, nadie lo niega,  aunque ¿qué hay de las razones humanas? que llevan a un matrimonio a bajar el telón de sus vidas por culpa de ¿un puto banco miserable?

… Y los  gatos acaban de salir corriendo, como locos, en el momento en que se ha producido el movimiento de tierra,  y la gente ha vuelto a dormir en los coches, y los ansiolíticos se han vuelto a terminar en el centro de salud.

 Otros se fueron para no volver,  la vida es vida y nada más que vida, el tiempo pasa lentamente de la mano del agua y la tierra.

 Siempre quedará una canción, un paisaje, un poema en los que  hallar cobijo contra ¿el último terremoto?

Aquí seguimos como los músicos del Titanic

 

UNA VEZ SUBÍ AL TRANVÍA (articulo de opinión publicado en Diario Jaén)

UNA VEZ  SUBÍ AL TRANVÍA (articulo de opinión publicado en Diario Jaén)

 

Carmen María Camacho Adarve

 

 Según he leído en la prensa: “Lo ha reconocido el alcalde, José Enrique Fernández de Moya: el de Jaén es “el tranvía a ninguna parte”. Lo que era un secreto a voces no ha hecho más que confirmarse: el sistema tranviario jiennense, paralizado desde mayo de 2011 antes de su estreno, seguirá en punto muerto, y lo más probable es que lo haga de modo indefinido a pesar de haberse invertido en él más de 100 millones de euros…

 

 

  Ahora y antes pienso que fue una obra faraónica y lo que duele son, los cien millones de euros, que tanta falta nos hacen para aliviar un poco a Jaén, herida por el paro y los desahucios.

 

El tranvía en su último viaje se acercaba despacio y la gente aplaudía con emoción (en Jaén todo lo aplaudimos) Los mayores lagrimeaban empujados por nostalgias o por alguna otra cosa. Se compró en Francia a la empresa Alstom.

 

 No sólo era el último viaje sino también la última oportunidad de grabar sentidos en la retina. Llegaba lo nuevo, lo incierto de los pasajeros.  Entraron en los coches  y acariciaba los pasamanos y los asientos.  Lo que más llamó mi atención es que observaban todos los  detalles internos de los vehículos como si hubiera sido la primera vez. Nunca habían subido a un tranvía de tan corta vida. Cuando partió el último viaje los pasajeros aullaban de alegría y tristeza.

 

Sentí  que cada uno de los viajeros estaba  dentro mismo del recuerdo. De algún modo querían grabar en su memoria todas las últimas imágenes de aquél inmenso símbolo que marcaba su pasado y su vivencia y, tal vez, nunca más volverían a ver. Los gobernantes de esa legislación vendieron humo (carísimo) a nuestros ojos de inocentes niños. Y los políticos de entonces quedaron impunes a ese horrendo despilfarro de millones de Euros.   

 

Sin atender a los transbordos personales baje del el tranvía, caía  la lluvia, sobre los hombros cansados  los habitantes.

 Por lo andenes baja la tristeza, toma en mi sorpresa la orfandad o en la piel de las aceitunas con las que tatuaron a un  tranvía que nunca se estrenó.  No crecen las ciudades cuando crece la lluvia Y me pregunto por qué sangra la luz en los hangares, las cocheras, porqué, la soledad, construye en las  vías muertas  su sordina, dónde, en qué frágil tempestad amurallada, desemboca el tiempo que aún no hemos perdido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIOS Y VILAS (Microcuento)

El día del juicio final, Dios, llama a Vilas:

-No creíste en mí y no entraras en el Paraíso, le dice.

-Oh Dios –responde  Vilas- es cierto que mi fe ha sido débil. No he creído en ti, aunque si te he imaginado.

Después de escucharlo, Dios le dice:

-De acuerdo, Vilas, vendrás al cielo; y jamás tendrás la convicción de encontrarte en él.

 

©Carmen María Camacho Adarve

La muñeca (Microcuento)

La muñeca (Microcuento)

Desde  cada vez más lejos. Era un viaje maravilloso.

 Que  describía en cartas semanales.  La muñeca a la niña.

 

 ©Carmen María Camacho Adarve

 

CUENTO CUÁNTICO

CUENTO CUÁNTICO

Si te sumerges en el mar, tu conciencia no se moja. El frío del invierno no entumece tus recuerdos. El calor  de una noche de verano no hace que suden tus sueños.

 

©Carmen María Camacho Adarve

CARLA & CARLA

CARLA & CARLA

 

 

 

Todo empezó la tarde que recibí la llamada en mi teléfono móvil, de mi editor, cuyo nombre, por seguridad, prefiero mantener en el anonimato.  Me comunico de manera apresurada haber recibido en la editorial un manuscrito   mío y   los correos de respuesta para las correcciones, eran de otra autora que se llamaba como yo, poeta, y de la misma ciudad.

 

 No di mayor importancia al asunto.  Al poco tiempo de la extraña noticia comencé a observar a una mujer que vivía frente a mi casa y que se comportaba   como yo.

 

 En aquel momento no le di demasiada importancia, pero más tarde comencé a recelar de su comportamiento tan parecido al mío   y acabé convencida de que escondían algo oscuro.  Desgraciadamente estaba muy lejos de sospechar la auténtica verdad.  Si entonces hubiese sabido la gravedad de lo que se desarrollaba tan cerca de mí, tal vez habría actuado de otra forma.  Pero de haber contado a alguien mis sospechas, nadie me hubiese creído y habría hecho el ridículo más espantoso.

 

  Mejor empezaré por el principio:

 

Aparentaba mi edad el parecido a mi no dejaba ninguna duda al respecto.  Las dos éramos muy delgadas,   la nariz respingona, los ojos azules y la   estatura era aproximada ella un poco mas alta.  Llevaba siempre el pelo largo y suelto de color rubio.  Vestía ropas de colores oscuros   y se adornaba, bolsos o fulares igual a los míos.  Para cualquier observador habría pasado por mí.  Como ya he dicho, al verla la primera vez no le di importancia, pero tuve un presentimiento extraño que me hizo observarla cuando me cruzaba con ella, o al verla pasar bajo mi balcón.  Mis recelos aumentaron cuando comencé a coincidir con ella en la calle al salir a trabajar muy temprano o cuando volvía a casa de madrugada.  Una vez ella estaba dibujando un itinerario en el aire, como si realizase un ritual.  Cada noche salía y recorría las calles parloteando en una jerga extraña, sin ropas de abrigo, a pesar de las inclemencias del frió invierno.  A veces   se quedaba parada en una esquina mirando al infinito mientras; hablaba a gritos de esquina a esquina con su igual invisible (que era yo).  Las conversaciones parecían ser en castellano, pero nunca fui capaz de comprender lo que decían.  Daba la impresión de que esperaba la llegada de alguien que, noche tras noche, no llegaba.

 

Durante el día también salía, paseaban por el barrio mirando escaparates, charlando o discutiendo con mi fantasma, como si fuésemos dos vecinas más.  Y, desde aquel momento empecé a   ver   siempre a su lado al mi espectro.

 

Al verlas tan a menudo el presentimiento de que algo ominoso se cernía sobre mi se fue fortaleciendo la gente nos confundía.

 

  Poco a poco mis sospechas aumentaron cuando las llamadas para dar recitales, presentaciones de libros, conferencia, -que yo no había concertado-.  Comencé a vigilarlas en secreto.  Cuando me iba a trabajar salía un rato antes y me quedaba escondida escuchándolas, intentando comprender sus chácharas y anotando sus movimientos, a fin de encontrarle sentido a sus idas y venidas por las calles.

 

  Al poco tiempo creí descubrir su estrategia, un plan sutil y probablemente despiadado.  Fui madurando la teoría de que era una bruja y que realizaba encantamientos malignos.  Me la imaginaba añadiendo exóticos ingredientes a una gran olla hirviente, tal vez preparando una poción maligna para hechizar a incautos y atraerlos a su guarida y convencerlos que era yo.  Según leí una vez, se puede distinguir a una bruja por una marca que llevan en un ojo.  Todo eso me preocupaba tanto que comencé a padecer insomnio.

 

Durante lo poco que conseguía dormir soñaba que la mujer igual a mi invocaba un espíritu infernal, un ser aterrador que aparecía rodeado de sus diabólicos acólitos, un ejército de seres abominables horriblemente deformes.  Monstruos con terribles garras.  A una orden de su ama se abalanzaban contra los indefensos seres humanos, y después les borraba la percepción de las cosas.  Veía a los engendros saliendo de los infiernos y sembrando la Tierra de espíritus malignos, transformando nuestro mundo en un pandemonio de depravación ajustado a sus siniestras necesidades.  Luego, una vez aniquilado hasta el último ser humano, luchaban entre ellos en terroríficas batallas, en las que no había ninguna regla ni bandos definidos, sólo una orgía de destrucción.

 

Un tremendo dolor de cabeza me taladraba el cráneo al despertar, como si me hubiesen metido una barrena por la nuca hasta sacarla por la frente.  En el trabajo me desconcentraba debido a la falta de sueño; comencé a recibir las broncas de mi editor y el desprecio de mis coetáneos.  Mi familia empezó a preocuparse por mí, insistiendo en que fuese a ver al médico, pero no les hice caso,   me encontraba perfectamente.

 

Para evitar las pesadillas pasaba las noches apostada en el balcón con unos prismáticos, un micrófono direccional y una cámara con teleobjetivo, cargada con película de alta sensibilidad.  Después de un par de horribles catarros, debidos al frío nocturno, conseguí descubrir una pauta en sus movimientos.  Sus paseos siempre eran de noche y según la hora, la época del año, la fase de la luna y la humedad del aire, variaban su recorrido en un complejo patrón que sólo yo fui capaz de descifrar.  Estaba claro   era hechicera y que ejecutaba algún ritual mágico con aviesas intenciones.

 

Pedí   a mi editor tres meses para viajar en busca de investigación ara mi próximo libro y comencé a investigar por las bibliotecas, buscando antiguos libros de magia y ocultismo.  En uno de ellos el alquimista Paracelso explicaba la forma de crear un homúnculo.  La receta para crearlo consistía en colocar en una bolsa huesos, esperma, fragmentos de piel y pelo de cualquier animal.  Todo esto había de enterrarse rodeado de estiércol de caballo durante cuarenta días, tiempo en el cual el embrión estaría formado.  Deseché la idea al tener en cuenta la dificultad de encontrar estiércol de caballo en el barrio... aunque me quedó la duda de si para el diabólico experimento valían también los excrementos de perro que, abundan por las calles.

 

Después   estudié un tratado sobre esoterismo y adivinación de Hermes.  Había fallado en mis intentos de colocar cámaras ocultas en su casa y no podía verla para comprobar si echaba las cartas o leía los posos del café, por lo que tuve que probar otra cosa.

 

Lo intenté con la astrología.  Desconocía el signo zodiacal de mi doble pero, fuese cual fuese, procuraba evitar al cartero que era Cáncer y al barrendero, que era Libra.  En cambio, cuando hacían la compra en el supermercado, siempre se ponían en la cola de la caja número tres, atendida por un dependiente llamado Juan, que era Acuario.  Salvo la coincidencia con las fases de la luna, no le encontré ningún sentido.

También me fallo  el Feng Shui y la astrología china, pues tras muchos estudios, cálculos y cábalas, descubrí que estábamos en el año del la cabra loca.  Me pareció algo confuso y cambié la línea de investigación.  Busqué en la Biblia.  Tras leer el capítulo de las Revelaciones, también llamado Apocalipsis.

 

En ninguna biblioteca hallé el códice de bacón; querían hacerme creer que era un libro ficticio, pero estaba claro que mentían.  Inasequible al desaliento seguí buscando en librerías de ocultismo menos sospechosas de pertenecer a los Iluminati.  Mientras tanto mi vecina continuaban con sus recorridos y jaculatorias por el barrio.

 

Por fortuna todo acabó una noche de invierno, fría y lluviosa, en la que me encontraba apostada en la azotea, justo sobre mi casa, vigilándola.  Iba cubierta con un impermeable negro, para pasar desapercibida, y equipada con mi visor nocturno de gran resolución.  Me había costado más de tres mil euros y una espantosa discusión con mi pareja, pero valió la pena.

 

 Ellas se encontraban, paradas en la calle.  Miraban hacia lo alto, al cielo nubloso que comenzaba a descargar gotas de lluvia frías como   de hielo.  Nunca la había visto   tan quieta, y esta vez no parloteaba ni gesticulaba, simplemente permanecía en pie, con la vista clavada en el trozo de cielo que se divisaba entre los edificios.  Entonces levanté la mirada hacia las nubes y la vi.  A simple vista no hubiese podido distinguir nada, pero mi visor nocturno me permitió observar todos los detalles.

Era una nave espacial inmensamente grande y oscura, y no reflejaba la iluminación de las calles.  Fue abriéndose paso a través de las nubes negras con tal suavidad que no se vieron perturbadas por la intrusión.  Empezaba a comprender que la   mujer igual a mí, a pesar de su aspecto inofensivo, era la avanzadilla de un ejército invasor alienígena.  Esa era mi próxima línea de investigación, ya me había suscrito a varias revistas de parapsicología y había comprado las obras completas de Isaac Asimov.

Mi mente comenzó a funcionar a toda velocidad; no sabía que hacer. 

 

Desde mi atalaya esperé que, de un momento a otro, comenzase el ataque, que desatasen una lluvia de lenguas de fuego que fundirían los edificios con grandes explosiones.  La nave parecía no tener fin; mirase donde mirase ocultaba el cielo.  Debía tener más de 30 kilómetros de diámetro, en el caso de que fuera circular.  Estaba ensimismada con la majestuosa nave y en realidad me había olvidado del porqué de mi presencia allí arriba, cuando todo ocurrió muy deprisa.  Estuve a punto de perder el control de mis nervios cuando desde la parte   central   emergía un cegador rayo de luz.  Alcé el visor bruscamente y, cuando mi vista se acomodó de nuevo, pude observar anonadada como el haz iluminaba a mis dos vecinas.  No sé si en esos momentos dejé de respirar o tal vez fue la impresión, pero sentí un repentino mareo cuando, allí paradas en medio del círculo luminoso, se fueron desvaneciendo hasta desaparecer; como disueltas en el aire.

 

El brillante haz de luz se apagó, dejándome de nuevo en la oscuridad.  Abatí el visor ante los ojos y vi que la nave comenzaba a elevarse atravesando el mar de nubes con suavidad; luego desapareció entre las sombras.  El corazón me latía arrítmicamente, las piernas se me aflojaron y caí de rodillas en el suelo húmedo.  Al fin comprendí lo que había pasado.  Mi otra   cual gota de agua a mi era del planeta Marte perdida y sus idas y venidas eran la angustiosa espera del rescate.  Qué estúpida había sido al no darme cuenta; si lo hubiese sabido antes tal vez podría haberle ofrecido mi amistad; seguro que se sentía muy sola desdoblada en un   cuerpo que no le pertenecía para no llamar la atención.  En la misión de estudiar, la mente y su proceso creador   de una poeta terrestre.

 

Ya han pasado algunos meses y ha llegado otro invierno.  Mi familia, mi pareja, el mundo de la cultura, me han abandonado y los vecinos huyen de mí, dicen que estoy loca, pero no me importa.  Ya no trabajo, finjo tener una enfermedad mental y he conseguido una pensión vitalicia que me permitirá seguir vigilando.  Utilizo los prismáticos de día y el visor nocturno por la noche; busco otros extraterrestres entre mis vecinos.  Grabo en vídeos digitales los movimientos de la gente del barrio y luego estudio sus pautas.  Esta vez no me engañarán.  Empiezo a sospechar de un tipo de sorprendente parecido a George Bush pasa a menudo frente a mi casa.

 

 Tengo que dejar de escribir, ya casi es la hora a la que va al supermercado a contactar con otros seres de su especie.  Hoy probaré mi disfraz de presidente, el traje negro impecable me cae muy bien y la peluca blanca nívea me da un aire realmente intelectual.

Seguiré con mis investigaciones.

 

©Carmen María Camacho Adarve

AUTORRETRATO (Carmen María Camacho Adarve)

AUTORRETRATO (Carmen María Camacho Adarve)

EN DIARIO JAÉN (La desaparición de las librerías)

EN DIARIO JAÉN (La desaparición de las librerías)

La desaparición de las librerías

Carmen María Camacho Adarve

 

"Sentada en un banco solitario del andén de la estación de Jaén, la viajera, con la cabeza derramada sobre un libro, parece curtida por el mundo...  si baja la mirada, digamos unos cuantos metros, más allá de su piel adulta, podrá, no lo dude, toparse con la niña que, a los cinco años, aprendió a leer. Porque así como la tierra esconde en sus entrañas la flor de su secreto original, las personas de hoy guardamos la yema del misterio que somos en los pantalones cortos de la primera infancia... el viaje más importante de esa viajera fue su primera familiarización con la lectura.  Ahora ha tenido que echar el cierre.

La desaparición de las librerías como metáfora de la desaparición del lector .Del lector del papel. Porque... ¿Cuántas personas habrán que buscan una librería? ¿Y que no sepan leer?, pongamos, una mirada ¿Qué hace que una librería cohesione más un barrio que, por ejemplo, una panadería o una ferretería a la que acuden los vecinos?

La cohesión de los barrios de Jaén  depende de muchos factores, entre ellos la capacidad que tienen para mantener sus calles activas a lo largo del día, por medio de espacios públicos compartidos y de negocios de todo tipo, pero sobre todo aquellos que sirven de punto de encuentro.

 ¿Cuántas librerías  quedan en Jaén? Cuánta belleza. Cuánta ternura. Cuánto buen gusto. Hay en una librería.  Qué gusto da respirar esos aires jaeneros con olor a libro nuevo. Quizá desde ese punto de vista el precio fijo del libro no sea tan mala idea si con él se logra preservar las librerías.

¿En una ciudad con libro electrónico qué papel tienen las librerías? La situación es compleja.

Lamento  la desaparición de librerías que aglutinan a su alrededor un cierto mundo del libro. La presencia de esas librerías ayuda al tejido social y mantienen viva una  forma de entender la cultura. Ya que no puede vivirse toda online, o si no pasear por Jaén acabará siendo un paseo por un cementerio. Y muy a mi pesar todo sigue igual. Las mismas polémicas. Los mismos políticos excelsos, sublimes, sensibles, renacentistas... Su savoir fair. El nuestro. Todo igual. 

HOY EN DIARIO JAÉN (La desaparición de las librerías)

HOY EN DIARIO JAÉN (La desaparición de las librerías)

PROGRAMA DE RADIO

PROGRAMA DE RADIO

http://uniradio.ujaen.es/audio/download/2179/05%20El%20bosque%

20desierto%2018.01.13.mp3

Dickens: Rosa de damasco.

Dickens: Rosa de damasco.

La Rosa siempre ha sido considerada como la flor del amor, símbolo de pureza.

Ya para los griegos la rosa era la flor de Afrodita (diosa del amor y belleza) y adornaban sus estatuas con guirnaldas de rosas. Para los cristianos místicos de la edad Media, consideraban a la Rosa la flor de la Virgen, un símbolo del amor, la pureza y la unión con el espíritu santo. En el Islam, la Rosa se considera, entre otros simbolismos, como la energía del amor y del corazón.

 

MI CARTA A LOS REYES MAGOS (Diario Jaén)

MI CARTA A LOS REYES MAGOS (Diario Jaén)

 Carmen María Camacho Adarve

Queridos Reyes Magos de Tartessos: En Jaén  he decidido remitir esta carta a los Reyes Magos, que suponíamos    llegaban de oriente, porque con la aclaración de su Santidad estamos desconcertados. Aunque os advertimos que, por si acaso, hemos mandado otra carta a los Reyes Magos de toda la vida .. Porque con el lío que ha habido en el Banco del Vaticano como este necesite el rescate de la Eurozona, la Merkel es capaz de exigir que Su Santidad declare formalmente que los Reyes Magos venían de tierras teutonas, y eran todos rubios y blancos.

 

  Estuvimos preocupados con el Belén  nos temíamos que la prusiana decidiera que debía convertirse en una franquicia y venderlo al mejor postor.

 Otra duda,  si Baltasar, el negrito, se ha caído de la “caravana real”,  no acabamos de ver  que en la época de Tartessos no fueran algo racistas. Así que con las dudas que os hemos explicado queremos pediros con brevedad algunas cosas para los  que vivimos en Jaén, porque al proceder de ellos tendréis más interés, aunque seguro que se nos olvidaran otras igualmente importantes.

Hacernos  un favor a los jienenses  y llevaros a los políticos que gobiernan en el gobierno central a Fátima o Lourdes y que se beneficien de un milagro para bien del interés general: que dejen de mentir,  y pongan en marcha un plan económico que permita el crecimiento de España. ¡Ah!, y que no se haga realidad el rescate de España una vez que la Merkel haya ganado las elecciones en Alemania, si se confirman las encuestas.  Nada nos extrañaría que esa decisión ya estuviera pactada.

Influir en los principales partidos de la oposición para que elaboren una alternativa política y económica seria  y que se dejen de marear la perdiz. Porque la democracia  no puede permitirse el lujo de seguir sin una alternativa real al partido que en la actualidad gobierna España.

Proteger y llenar de dones a los miles de ciudadanos  que están demostrando su solidaridad con aquellos que peor lo están pasando. Y repartir ilusión y esperanza para todos.

Hasta la próxima entrega estimados lectores, y que los Reyes Magos  hayan sido generosos

FELIZ 2013

FELIZ 2013

ARMAR EL BELÉN (Publicado en diario Jaén)

ARMAR EL BELÉN (Publicado en diario Jaén)

Carmen María Camacho Adarve

 Ahora que no se acaba el mundo. Vamos a  armar el Belén. Y, claro, al no haber ni buey ni mula, tampoco hubo pesebre, dejando sin sentido  en una de las biblias en verso: “Nuestro Señor Jesucristo/ nació en un pesebre.”  Puede ser que no nació en Belén, donde por la fecha que lo hizo no hubo empadronamientos y porque en aquel tiempo se conocía a las personas por el lugar de nacimiento, y Jesús fue siempre Jesús de Nazaret, de donde se le supone oriundo.

Los magos no eran otra cosa que buscadores de la verdad.   No venían de Oriente, como se ha creído tradicionalmente, ni seguían a una estrella. Era una  supernova (del latín nova, «nueva»)  y es una explosión estelar que puede manifestarse de forma muy notable, incluso a simple vista, en lugares de la esfera celeste   supernovas producen destellos de luz intensísimos que pueden durar desde varias semanas a varios meses. Se caracterizan por un rápido aumento de la intensidad luminosa hasta alcanzar una magnitud absoluta mayor que el resto de la galaxia. Posteriormente su brillo decrece de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente...

 Además venían de los  "Tartessos" fue el nombre por el que los griegos conocían a la primera civilización de Occidente situada en el suroeste de la Península Ibérica. Fue el primer estado organizado que se formó en la Península Ibérica, hacia finales del segundo milenio antes de Cristo, y que adquirió una extraordinaria personalidad política y cultural. Una zona que los historiadores ubican (Andalucía, España). , los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios. Todo esto es un lio

¿Que no haya habido ni mula ni buey ni pesebre en el nacimiento de Jesús ¿importa?  ¿Que no tiene sentido hablar o escribir de belenes? ¿Arrumbaremos todas las  obras maestras, pinturas, esculturas o poemas?  ¿Magia y  belleza?

 Y puestos a enredar… Los reyes pudieron ser de Jaén y vivir en el castillo de Santa Catalina ¿no?

¡Feliz Navidad Jaenera!

ARMAR EL BELÉN

ARMAR EL BELÉN