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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017
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Don Amable Segundón (Los relatos del marques de posadas ricas)

Don Amable Segundón (Los  relatos del marques de posadas ricas)

 

 

 Sobre las seis de la tarde, cuando llegue a la aldea. Deje el coche en lo que parecía la plazoleta del lugar. La aldea se llamaba Arenillas del campo. Todo estaba sumido en ese silencio que solo habita en las aldeas. Frente a la plaza había una iglesia, al parecer reconstruida tras la guerra, no se sabía que estilo era, estaba construida como a retales de varias épocas. Una calle larga bajaba hasta la plazoleta. Subí por ella y en la primera casa que encontré grande y con un gran portón abierto, a saber, sobre uno de los balcones sobresalía un cartel despintado de hojalata que decía: Fonda, comida casera, habitaciones. Al  entrar el zaguán otro cartel con luces de colores indicaba; PUB MANOLO una vieja barra de madera que rezumbaba olores a toda clase de alcohol en un lateral, cuatro mesas de madera de olivo con sillas de  enea y en la barra algunos taburetes, tras de ella un hombre, grande y fuerte con manos de campo regentaba el local. Cuatro ancianos jugaban al domino y unos jóvenes daban risotadas y consumían cubalibres, todos se volvieron a mirarme.

-Buenas tardes, me llamo Rafael marques de posadas ricas ¿me puedo servir un cubalibre?

- El hombre, rudo y joven enarqueo sus pobladas cejas, -los clientes dieron grandes carcajadas- mientras no se perdían la escena has oído eso Manolo ¡un marques ¡ el mesonero los mando callar. No haga usted caso no tienen maldad –dijo- mientras me servia mi consumición.

-¿quedan habitaciones? es solo para una noche, voy de paso –pregunte-

-¡Todas! –Dijo- ahora que ha terminado la aceituna y hasta el verano nadie viene por aquí

-Muy bien, pues quisiera hacer una reserva

-No se preocupe tiene para elegir le daré la grande de los dos balcones que da a la calle ¿trae equipaje? –preguntó-

- No, solo este macuto –dije- señalándolo.

-pues cuando diga usted puede subir a descansar.

-Bueno es temprano me quedare un rato daré una vuelta  y luego tomare  un poco de cena

–lo que usted quiera. Pero aquí hay poco que ver y  siguió a lo suyo.

 Dieron el cuarto toque en el campanario de la iglesia, y con mi copa en la mano me encamine a misa. El cura, un hombre enjuto, encorvado. Abría con ruido de goznes media  puerta, bestia bata azul marino de guata muy gastada y zapatillas a juego. Mire el reloj del campanario y marcaba las tres.

-Buenas –dije- solo he venido a ver la parroquia y sacar unas fotos.

-Bien –repuso- el cura algo- extrañado desee usted prisa que la  hora de  oficiar la misa

-Y dígame el reloj de la torre  ¿Cómo puede marcar las tres si son la seis y media?  ¿Quién se entera a la hora que es la misa?

-Va  -repuso- hace años que marca las tres incluso cuando llegue de sacerdote a esta aldea que entonces era un jovenzuelo imberbe, marcaba las tres

-¡Esto no es de recibo¡ -dije-  o pone usted solución a esto o me voy a denunciarlo al cuartel de la guardia civil ¿como se llama usted?, Don Amable Segundón. –Respondió-

 -Rafael marques de posadas ricas –me presente-

-Vamos hombre, no me sea tan leguleyo -le bailaba en los ojillos una sonrisa-

-¿pero ve usted esto normal? Bueno pues lo denunciare al Alcalde

-Alcaldesa, alcaldesa… dijo perdiendo un poco la paciencia si me permite voy a vestirme  para oficiar la misa

Seguí  los pasos a Don Amable Segundón.  Hasta la  sacristía una vez que se vistió  con el alba y la estola abrió una alacena

-y me dijo ¿me hace  el favor de asomarse a ver si están ya sentados Doña Carmen y Don Faustino?

- Asome la cabeza por una rendija de la puerta, y allí estaban en primera fila los dos feligreses, ella vestida con un abrigo de visón y el con traje y abrigo de paño negro se quitaba los guantes de fina piel en ese momento

- si están sentados, ¿solo dos feligreses tiene usted?

-Así están las cosas. Luego vienen mas, para bodas, comuniones, bautizos… no crea usted  aquí vive poca gente. Suelen venir en verano a las celebraciones por pura nostalgia nada más, saco de la alacena las vinagreras del agua y el vino y en un arrebato, se las quite

-¡que hace usted hombre de Dios¡ -dijo. Don Amable Segundón

-¡Nada solo quería probar el vino de misa¡ ¿Qué clase de vino es?

-traiga, traiga ya le pongo un chato y saco un vasito pequeño

- Si pero no me ha dicho que vino beben los curas en misa -“Quina santa Catalina”

- ¡que rico y dulce –dije- mientras me lo tomaba de un trago ¿puede ponerme mas?

-mire, señor marques, no se de donde ha salido, lo que se es que tengo que oficiar misa

-bien, bien,  pero como solo son dos, pueden esperar una cosa antes de denunciarlo ¿me podría bendecid mi cubalibre?

-pero… ¡no me diga que ha entrado a la iglesia con esa copa en la mano? ¡Vade retro Satanás¡ -grito- pisándose el alba y dando con sus viejos huesos en el suelo

- ¡Por Dios bendito! lo siento deje que le ayude a incorporarse –dije- mientras pataleaba aquel saco de huesos, mostrando las zapatillas y los bajos de la bata

-  Ya me levanto yo solo, ni se le ocurra ponerme una mano encima ¡como voy a bendecid un cubalibre¡ -chillo enrojeciendo- he intentado incorporarse. Los feligreses entraron alarmados a  la sacristía, pero Don Anselmo ¿Qué esta pasando que hace en el suelo? ¿Llamamos al cuartelillo? Y este individuo ¿ha sido el causante de todo esto? ¡De la Aldea no es! – Decían- con el cura ya en pie y recomponiéndose las ropas

-¡Si, llamen a los civiles, este hombre me esta volviendo loco era un Domingo tranquilo y no se de donde ha salido ¡que lo echen de mi casa¡

-No hace falta, ya me voy, soy yo el que va a denunciar, el reloj del campanario siempre da las tres, las sagradas formas están duras como piedras , a saber, cada cuantos años las traen… ustedes corren peligro de intoxicación

-¿llamamos al jefe de puesto?

-si, si, o me va a dar algo.

Eche a correr hasta el coche sin pararme en el puf-fonda ni a recoger mi macuto.

Mientras escapaba a toda velocidad de aquella aldea, iba pensando como gestionar las denuncias. Mire por el espejo retrovisor y vi de lejos un viejo  Lan rover que me seguía dando tumbos y ronroneando, en una curva lo perdí de vista. Oirían  hablar de mi ya lo creo que si, gente tan loca como aquella solo la había leído en el cuento de “Alicia en el país de las maravillas”.

 

©Carmen María Camacho Adarve

El tipo de la gabardina

El tipo de la gabardina

 

 

 

 

La tarde invitaba a hacer ejercicio y Julia había quedado con una amiga para ir al parque del Bulevar. Salió de casa a buen paso, enfiló Avda. Andalucía donde había quedado con ella y tomaron rumbo al parque. Una vez allí, realizaron unos estiramientos previos e iniciaron el circuito que circunvala el Parque por su parte más externa. Estaban animadas y bromeaban entre ellas.

 

_Vamos ánimo, que te quedas rezagada -decía Julia.

 

_Tranquila, tranquila, me vas a fundir. –contestó la amiga.

 

La tarde caía. Para finalizar realizaron algunos ejercicios en los aparatos dispuestos a tal fin y otra serie de estiramientos.

 

_ ¿Nos tomamos una cervecita en El monje antes de marcharnos a casa? -propuso Julia.

_Por supuesto.

 

Decidieron acortar por el Parque Juan Pablo II, donde se ubicaba una estatua en su honor. Sólo cruzar Paseo de España y estarían en El monje.

 

Se acercaban y observaron como una pareja se comía a besos en un banco. Silenciosas, pasaron junto a ellos que ni advirtieron su presencia.

De repente, de entre los arbustos, apareció un tipo con un sombrero y una gabardina que se plantó ante las dos y abriéndosela, dejó al descubierto un triste miembro viril y unas ridículas perneras atadas con gomas a las rodillas.

 

Lejos de asustarse, se echaron a reír y hacer comentarios jocosos sobre el tamaño del pene. Al tipo del la gabardina le cambió la cara, el desconcierto se apoderó de él, miraba incrédulo a las chicas sin saber que hacer y por fin se abrochó como pudo la gabardina y salió corriendo mientras ellas reían.

 

_¡Mira, corre como alma que lleva el diablo!. –dijo Paula.

 

Y viendo como volvía la cabeza hacia atrás por si lo perseguían, cruzaron Paseo de España dirección El monje.


Honorio

 

Aquella tarde de Abril, en el Parque del Bulevar, la vida transcurría felizmente, demasiado feliz y demasiado tranquila. No veía ninguna oportunidad; las familias paseando a sus hijos, otros que paseaban a sus perros y enamorados acurrucados en los bancos. Nada interesante.

 

Ya pensaba abandonar, cuando a pocos metros del lugar donde me ocultaba, aparecieron dos muchachas que iban a pasar delante de mí.

 

Así que me preparé. Comprobé las gomas con las que me sujetaba las dos perneras del pantalón. Todo correcto. Cuando las tenía justo enfrente, salté ante ellas desde detrás de mi arbusto abriéndome la gabardina y mostrándoles mis genitales. “Seguro que querían sorprendidas”.

 

Y me vi allí con la gabardina abierta ante las dos. Ellas reían, hacían comentarios sobre lo pequeño que era mi pene. No cesaban de reír.

 

El desconcierto se apoderó de mi, por primera vez no sentí ninguna excitación, sólo un deseo de cerrarme la gabardina y salir corriendo hasta abandonar el Parque. Sus risas me perseguían ¿me seguían? Corría cada vez más, con más miedo mirando hacia atrás, hasta que por fin vi la salida del Parque.

 

 

© Carmen Camacho Adarve

Margarita Lizcano Prestel

 

 

Jaén 02 de Mayo de 2010

 

Paganini Caprice No. 24 Jascha Heifetz

 

 

 NICOLO  PAGANINI

 

Apareció con su abrigo negro hasta los pies  estaba esquelético y su figura se erguía muy alta. El  cabello largo caía en rizos  desordenados, sobre sus hombros y formaba  un marco oscuro en torno a la cara casi cadavérica.     En mi cabeza surgieron las especulaciones de rigor: ¿qué hacía allí? ¿Qué me había llevado a seguir los pasos de ese extraño músico?  ¿Acaso estaba imbuido  por una idea extravagante? ¿O intuía la posibilidad de participar de su secreto tenebroso? Preguntas momentáneamente sin respuesta. Pensé que el violinista era inquietante y perturbador.  ¿Seria realmente aquel hombre paganini?

­-¿Donde esta su violín?  , inquirí, a bocajarro ¿Qué hace aquí? ¿Va a dar un concierto?

 

-Estoy esperando mi equipaje y en el equipaje viene mi violín

 

- En primer lugar, debo confesarle que me cuesta creerlo...Es absolutamente imposible porque un hombre como paganini no puede abandonar su violín

 

 

-¿Se quedara mucho tiempo? ¿Es cierto que tiene usted un pacto con el diablo?

- Demasiadas preguntas... ¿Duda usted de mí?  Es usted un estupido y se rió con todo su cuerpo  ¡Nunca voy a entender a los periodistas!” Se lo pasan inventando noticias  absurdas y delirantes muchas de ellas, afianzadas en  mentiras; de pronto, cuándo encuentran la respuesta... se produce la paradoja de ser ellos mismos los que dudan  -espeto- Yo siempre me planteo lo siguiente: “¿existe acaso algo más misterioso que la vida misma?” No. Sin embargo, son pocos los  que investigan este fenómeno. Lo demás forma parte del imaginario colectivo o de la propia naturaleza de las cosas. El demonio  –dijo-  me introdujo en el mundo de  lo fantástico y sobrenatural.  “Para  ser el mejor violinista del mundo”. Pronto  –continuo-  me di cuenta que conviven con nosotros entes visibles e invisibles que se sirven del bien o del mal, según entendemos estos términos desde un punto de vista humano. Ya sabemos que es muy difícil  –afirmo- discernir que es el bien y que es el mal. Y comprendí que gran parte de nuestros actos, incluso la vida, se desarrolla   en torno a las  tinieblas entre  extraños y misteriosos moradores; sólo tenía que rastrear en la realidad  para descubrir que  este mundo  no es literalmente lo que creemos ver. Necesitaba un consuelo respecto al absurdo del mundo y  la vida –-concluyo- ¿Tú crees en el diablo?  ¿Quieres una prueba de mi poder? ¿Cuándo la quieres? ¿Ahora...?

 En medio del caos de mi mente traté de pensar.  Paganini Inmutable, permanecía rígido frente a un temible haz de luz. Lanzó un grito en una octava por encima del registro agudo de su voz. De pronto me vi empujado hacia aquella  luz. Los sentimientos se mezclaban como si  el tiempo  hubiera detenido su fluir, confundido como yo. Se me hace difícil respirar el calor es insoportable me estoy quemando. El espanto me domina. Me digo que nada tiene sentido; la vida es sólo una espantosa ironía, un perverso  juego del diablo; y la  existencia  no es más que un haz de luz infinitesimal en medio de las ominosas tinieblas.   Yo... antes pensaba que a veces conviene cuidarse de las verdades aparentes de los cuerdos, y que debiéramos prestar más atención a los discursos de los locos. Ahora vivo para siempre  en medio de esta turbulenta luz cegadora dentro de una bombilla.  Algo en mi interior  se rebela contra mi existencia.

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

GOLPES LO QUE EL VIENTO NO SE LLEVA

GOLPES LO QUE EL VIENTO NO SE LLEVA

 

 

 

 

 A Don Emilio Calatayud juez de primera Instancia del juzgado numero 1º de la ciudad de Granada.  Aquí le dejo un Relato  real de una sentencia   que dictamino  un  Juez "constitucional y políticamente correcto, nadie lo acusa de "juez blando"... Como usted bien dice D. Emilio “ en España todo vale” respecto a los protagonistas de esta historia, la chica anda escondida en otra ciudad, los amigos y familiares caminan por las calles de la ciudad sin miedo pero "con respeto" Ya sabemos todos que un golpe "accidental" puede darse en cualquier  momento acompañado de injustas vejaciones.

 

 

 

 

El sábado en la  mañana, David, llego a casa de su novia, Itziar. Con una sola obsesión, castigar y golpear a la amiga intima de su novia, Teresa. David  hacia noches que vagaba sin conciliar el sueño –si-  se decía, “tengo que acordar una cita con Teresa, “manipular a mi novia  como sea”se va a enterar esa niñata quien soy yo”. La madrugas del viernes ya le tiro por debajo de la ropa, a Teresa, una botella de agua fría  ,igual de fría que aquella madrugada de principios de invierno y aquel gesto de “hombría “ no la pareció suficiente a David.

Llego, muy nervioso y   saco a su novia de la cama -¡vamos¡-  le ordeno (a su desconcertada novia)  ¡vístete¡  

-¿Qué pasa David?

-¡Tienes que quedar como sea con Teresa.

-¡si esta madrugada, le echaste una botella de agua fría por la espalda  -lo recrimino- ¿crees que va a querer vernos?

- Es tu problema ingéniate lo que sea  ¡pero queda con ella¡ obedéceme que para eso soy tu novio –concluyo-

-Está  bien –dijo ella- déjame pensar...

 

 Descolgó su teléfono móvil y marco el número de Teresa:

-  ¿Qué quieres Itziar? respondió-  Teresa ¿por qué me llamas? ¡No pienso seguir jugándomela¡ mientras sigas con el salvaje de tu novio –quiero que os olvidéis de mi ¡los dos¡

 

-Escúchame, Teresa,  solo quiero invitarte a comer en la casa del campo de mis padres, -zona neutral- no podemos romper nuestra amistad, “tu eres mi amiga del alma”. Te pido una oportunidad –sollozo- Itziar.

 

 -De acuerdo  -dijo- Teresa ¡lo hago por ti¡

-Te parece bien  ¿a las dos y media? –en la tienda de mis padres. ¿Ok?

-Si, allí estaré

 

Bueno ya esta ¡hecho¡ -pero ni se te ocurra ponerle una mano encima  -David-  no te preocupes, Itziar solo quiero hablar con ella y aclarar las cosas, ¡que tenga claro que yo soy tú  novio¡  ¡y tu amiga me ha traído mi ruina¡

 

David, vio venir a Teresa, llevaba rato esperándola en la puerta del edificio donde vivía su novia en una  avenida muy populosa. Eran sobre las tres y media de la  tarde. Teresa se acerco a David  un muchacho de complexión fuerte,   180 de altura pelo corto rubio con mechas de punta.

 

Sin mediar palabra, inicio una cadena de gritos sobre Teresa y en un momento dado los gritos se volvieron más violentos. David  la escupió en la cara, ante la cual Teresa también  le escupió, reaccionando acto seguido David lanzándole un puñetazo en la mejilla izquierda por lo cual la cabeza de Teresa se movió con una pared que se encontraba detrás.

 

Que acto seguido David le pateo en la pierna izquierda a la altura del muslo, cayendo al suelo perdiendo el conocimiento Teresa, siendo auxiliada por los allí presentes, tras seis segundos, Teresa recupero el conocimiento y teniendo la vista borrosa.

 

Que David, tras la agresión abandono el lugar, en dirección campo de deportes. Que pasados unos instantes se personaron en el lugar dos agentes de la policía, requerido por las personas que la auxiliaron, a los que  se les informo de lo sucedido, y de las características físicas del autor, los agentes procedieron a su persecución y abandonaron unas horas mas tarde al no dar con su paradero.

 

Según consta en  informes policiales guardados en los archivos de la policía.

 

A la salida del Juicio que  aquí se relata. David se acerco a uno de los testigos (ninguno pudo testificar en el juicio por carecer  todos de Documentación)  -le espeto- “¿Es verdad que tú andas diciendo que los hombres que pegan a las mujeres son unos maricones?”.    -afirmo- rotundamente, el testigo que no pudo testificar .Sin mediar mas palabras sorpresivamente, a las puertas del juzgado, con todos los allí presentes le lazo un guantazo en la mejilla izquierda que le hizo tambalearse.

 

 Pero, eso ya fue ya otro juicio.

 

 

Ahora me llevan a Mi
 
“Primero se llevaron a los negros,
pero a mi no me importó porque yo no lo era.
Enseguida se llevaron a los judíos,
pero a mí no me importó, porque yo tampoco lo era.
Después detuvieron a los sacerdotes,
pero como yo no soy religioso, tampoco me importó.
Luego apresaron a unos comunistas,
pero como yo no soy
comunista, tampoco me importó.
Ahora me llevan a mi pero ya es tarde.”
 

 

                        

                                           *******************

 

                         

                                    HECHOS PROBADOS

.

 

PRIMERO.- Los hechos declarados probados son constitutivos de tres faltas contra las personas previstas y penadas, dos de ellas en el artículo 620.2 del código penal, (español) , al escupirse mutuamente ambas partes, por lo que los hechos se deben calificar, ya que con sus conductas ambas partes pretendieron atentar contra la estima y dignidad del otro; y una tercera tipificada en el artículo 617.1º del Código penal (de España) al haberse causado lesiones a Teresa (un traumatismo cráneo encefálico), precisando ésta para su sanidad ¿una primera asistencia? Facultativa sin necesidad de tratamiento médico o quirúrgico “¡NO LA MATO”¡ su Señoría, ni le produjo, derrame cerebral .Su Señoría, Teresa si tubo tratamiento médico, y así  consta en los informes sanitarios, se le hizo un TAC cerebral,  se le abrió una vía seca,  fue medicada y permaneció durante veinte cuatro horas en observación (en su domicilio) “¡hemos perdido el Norte¡”.

 

Se tienen por acreditadas las referidas faltas “¿faltas?” -Señor juez- atendiendo a la prueba practicada, consistente las mismas en las declaraciones de las partes “¿y las pruebas medicó forenses?”  “¿Se traspapelaron?”  -Su Señoría- , y si bien David ha negado que le pegara a Teresa  “¿y piensa  Su Señoría que se iba a imputar?” sí  ha reconocido que la empujó, “-Ya parece que hay un poco de luz en este galimatías”- por lo que ya  solo con este comportamiento admitido podríamos hablar de una falta de lesiones “perdone mi insistencia Señor juez-“¿y los papeles?, pero es que el parte médico habla de contusión en la cabeza  -“¿y si le quitamos yerro al asunto?” “¡aparecieron los papeles contusionados¡” –Señor juez- ¡mas luz¡ por lo que la falta  de lesiones está plenamente acreditada ¿?.

 

Respecto de las dos faltas de vejaciones injustas también se acreditan al haber reconocido ambos que se escupieron, no obstante a David no se le puede condenar por este comportamiento, ya que ninguna de las partes ha solicitado condena del mismo por este infracción, rigiendo así el principio acusatorio –“Su Señoría disculpe mi osadía sigo sin pillarlo”-  “¿Seguro que esto no va a terminar en un lió terrible?” –“Señor juez tengo fe ciega en la JUSTICIA”.

 

CUARTO.- De las partes citadas faltas acreditativas y por las que se solicita condena,  son responsables criminalmente en concepto, de autores Dº David  y Dª Teresa de una falta de lesiones, y Dª  Teresa de una falta  de vejaciones injustas,  atendiendo a los artículos 27 y28 del Código penal debiendo ser  absuelto David de  una falta de vejaciones injustas

 

 

                                        FALLO

 

 

Que debo absolver y absuelvo a David  de la falta de  vejaciones de la que venía siendo denunciado, condenándolo como autor de una falta de lesiones.

 

“¿Y esto que es Señor juez?” ¿Por qué lo absuelve si los dos se escupieron?  En concreto David primero a Teresa  si ella lo denunció según consta ¿y el arbitraje? ¿Quién lo hizo?.

 

Queda abierta la sentencia de vejaciones injustas por si se encuentran... El reo y la victima, el siga  prodigándole vejaciones injustas según su parecer.

 

Si, Señor Juez, creemos en las leyes y en la justicia, solo que Dª Teresa se ha mudado a otra ciudad (esta escondida) por miedo las vejaciones del reo. El resto de los amigos y familiares, anda por las calles sin miedo pero con respeto. Esperando un golpe en cualquier  esquina.

 

                     

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

Un paraguas verde limóm

Un paraguas verde limóm


Érase una vez la ciudad de los paraguas negros, cuando llovía, todos sus habitantes caminaban por las calles a sus quehaceres diarios cubriéndose con aquellos paraguas. Rigurosamente, siempre negros.

Y bajo sus paraguas todos los habitantes mostraban una cara ceñuda, triste, oscura... ¡no puede ser de otro modo bajo un paraguas negro!

Un día que llovía a cántaros, de improviso, apareció un señor algo extravagante que paseaba con su paraguas verde chillón. Y para colmo de males, aquel señor sonreía.

Los transeúntes lo miraban escandalizados bajo el paraguas negro que los cobijaba, y refunfuñaban:

“¡Mirad qué indecencia! Es verdaderamente ridículo con ese paraguas verde limón.

¡No es serio! ¡En cambio, la lluvia es una cosa muy seria “y un paraguas sólo puede ser negro!”.

Otros montaban en cólera y se decían unos a otros:

“Pero ¿qué clase de persona es ésa? Es Impropio y poco serio ir por ahí con un paraguas de color tan estridente. Ese hombre es sólo un exhibicionista, quiere hacerse notar a toda costa. ¡No tiene formalidad alguna!

Así era, no había nada de divertido en aquella ciudad, donde llovía siempre y los paraguas eran todos negros.

No sabía qué pensar  la pequeña Carlota de todo aquel guirigay, que habían, formado por un paraguas, diferente de color muy alegre.

Un pensamiento le rondaba la cabeza con persistencia:

“Cuando llueve, un paraguas es un paraguas. Que sea verde limón o negro... lo que cuenta es tener un paraguas que te cobije de la lluvia”.

Además, la pequeña se daba cuenta que aquel señor bajo su paraguas verde chillón tenía aspecto de sentirse perfectamente a gusto y feliz.

Se preguntaba el porqué.

A medio día, al salir de la escuela, Carlota se dio cuenta que había olvidado su paraguas negro en casa.

Sacudió los hombros y se encaminó hacia casa con la cabeza descubierta, dejando que la lluvia empapase su negra melena.

Quiso la casualidad que al poco se cruzase con el hombre del paraguas de color indecoroso -le dijo- el hombre sonriendo:

“Chiquilla, ¿quieres cobijarte?”

Dudó Carlota. Si aceptaba, todos le tomarían el pelo. Pero en seguida se acordó:

“Cuando llueve, un paraguas es un paraguas.

Que sea verde o negro, ¿qué importa? ¡Siempre es mejor tener el paraguas que empaparse de lluvia!”.

Aceptó y se metió debajo del paraguas verde al lado de aquel señor gentil.

Entonces comprendió por qué era feliz:

Bajo el paraguas verde limón ¡el mal tiempo ya no existía!

Había un gran sol en el cielo azul, donde los pajarillos volaban gorjeando.

Carlota tenía una cara tan de asombro que el señor se echó a reír a carcajadas:

“¡Ya lo sé! También tú me tienes por loco, pero quiero explicarte todo.

Durante algún tiempo, estaba tan triste como todos, en esta ciudad donde llueve siempre. ¡Y por supuesto también tenía un paraguas negro!

Hasta que un día, saliendo de mi despacho, me olvidé el paraguas y me encaminé a casa. Mientras caminaba, encontré a un hombre que me ofreció cobijarme bajo su paraguas verde limón.

Como tú, dudé porque tenía miedo de ser diferente, de hacer el ridículo. Pero luego acepté, porque tenía aún más miedo de pillar un resfriado.

Y me di cuenta – como tú – que bajo el paraguas verde el mal tiempo había desaparecido.

Aquel hombre me enseñó por qué bajo el paraguas negro las personas se volvían hurañas y con ese aire tan triste:

El repitequeo de la lluvia y el negro del paraguas les ponían la cara larga, y no tenían ninguna gana de hablarse.

Improvisamente, el hombre se fue y yo me di cuenta de que tenía en la mano su paraguas verde.

Lo busqué, pero no logré encontrarlo:

Había desaparecido.

He conservado hasta hoy el paraguas verde y el buen tiempo no me ha dejado nunca”.

Carlota exclamó:

“¡Qué historia!

Pero –añadió- ¿no se siente mal al tener el paraguas de otro?”.

El señor respondió:

“No, porque bien sé que este paraguas es de todos.

Aquel hombre lo había recibido también él sin duda, de algún otro”.

Cuando llegaron hasta la casa de Carlota, se despidieron.

El hombre,se alejo, esfumándose, la muchachita se dio cuenta que sujetaba en la mano el paraguas verde.

Pero aquel señor gentil ¿quién sabe dónde estaría ya?

Y Carlota se quedó con el paraguas verde chillón, sabiendo que pronto cambiaria otra vez de propietario; ya que el paraguas verde estridente tenia que pasar a otras manos, para proteger de la lluvia y llevar el “buen tiempo” a otras personas.

Blanco y Negro

Blanco  y  Negro                
BLANCO Y NEGRO

Ocurrió durante un otoño muy lluvioso y gris. Yo caminaba cerca del puerto buscando algún lugar donde resguardarme del aguacero que me sorprendió de improviso; casi llegando a la esquina de una calle, oí una vieja melodía, una voz distorsionada por los años entonaba una vieja balada cuyo sonido se perdía en medio de la noche.  Provenía de un bar mal iluminado.

Me apresuré a entrar con cierta curiosidad.  Era un lugar maltrecho pero espacioso y en sus mesas bebían rostros anónimos,   me observaron con una extrañeza que dio paso a la indiferencia.  Tras la barra, permanecía de pie, un hombre triste como un luto, de pena aguda, vestido con un pantalón  negro,  camisa blanca, cuyo cuello se apreciaba muy sucio. A pesar de todo, conservaba ciertos gestos de albacea gentil al invitarme  a tomar asiento, esto me produjo simpatía y cierta confianza.  -¿Qué se sirve?- me dijo cuando me acerqué a la barra.
-No sé…-musité aun desconcertado por el sitio- algo para el frío.
Colocó un pequeño vaso en el mostrador y me sirvió un licor blanco, de olor muy alcohólico.  Cuando lo bebí de golpe, sentí como si un gato bajara por mi garganta clavando sus uñas.
-¿Qué es esto?- pregunté tosiendo.
-A veces es bueno no saber que  está bebiendo uno- contestó con desgana- Al segundo trago se acostumbrará, como a todo.
 Luego se acercó a la barra y me dio otra copa de ese jarabe delirante, sirviéndose él una más generosa. Esbozando una risa, alzó el vaso para brindar conmigo.

No sé si fue por el silencio del lugar pero terminamos charlando largamente sobre todos esos temas que se hablan con desconocidos en todos los bares del sueño.  Se trataba de un personaje triste , que parecía conversar con la lentitud de los que perdieron la prisa en algún instante de su vida y saben que las horas pasan como si no pasaran.
 
 Tomas   guardaba la imaginería de un alma en llamas, soñadora de metáforas.  A pesar de ser un hombre triste.     Del bar me fascino   las paredes   cubiertas de viejas fotografías:  calles de nueva York, pequeños dioses alados, reinas de coronas diminutas y cetros de madera, bosques con árboles y duendes.

-¿Las hizo usted?- pregunté examinándolas.
-Si, creo que me enamoré de la fotografía porque es así…tenía un mundo que yo no podía entender.

Apuré la última copa de aquel bálsamo ardiente, ya turbado por los rápidos enigmas de su relato. Tras despedirme, subí el cuello de mi abrigo y caminé bajo la lluvia algo más moderada, pero con el alma mojada de imágenes, pues esas fotos en blanco y negro estampadas en las paredes del bar, colmaron muchas noches   sueños fragmentarios que se diseminaban en   noches insomnes.  Eran los nuevos protagonistas de una novela   silenciosa que se activa en mí, cuando cierro los ojos.

Desde ese día, visité el bar casi a diario.  Solía conversar largas horas con Tomas sobre temas que se repetían con agotadora frecuencia.
Y así habría seguido el asunto, si es que durante una de esas noches no hubiese ocurrido algo que alteró el rumbo de los días.  Aquella vez, el bar estaba un poco más concurrido que de costumbre y yo le dije a Tomas que me interesaría conocer  la historia de las fotografías ya  que esas imágenes en blanco y negro  desprendía  luz y no podía  quitar la mirada desde la primera noche que entre al bar siempre me acompañan.  A esa hora, el   licor me hacía ver la realidad algo distorsionada.

-Usted ha ilustrado una ciudad de extrañar mitologías que habitan mis madrugadas, como si hubiese recobrado un lugar que olvidé, lejano…

Se miró las manos con naturalidad y creo que entendió ese mensaje más allá de la circunstancia y de la abrupta presentación. Luego de observarme y esbozar una sonrisa tímida de curiosidad,
-Me resulta extraño oír a alguien en este bar hablando de mis fotografías- repuso sonriendo.  Tenía unos dientes muy blancos y al sonreír no descubría las encías.

Hablamos largo rato de su trabajo.  Me confesó que su proyecto era ambicioso, en aquel tiempo consistía en crear seres de un mundo luminoso, personajes alegóricos, conceptuales, capaces de traducir el reverso de la realidad, ese mundo de figuras etéreas que sólo el delirio otorga por breves instantes para ser arrebatado y devuelto a lo trivial.

Yo le conté- no sé por qué- que cuando niño vi en un libro viejo el grabado de una musa que agitaba sus cabellos al viento; hasta la adolescencia le escribí poemas  muy sentidos. Cuando me di cuenta que la impoluta dama jamás descendería del imaginario, dejé esos versos torpes y en su lugar quedaron amores poco memorables y un sentimiento de abandono que nunca he podido convertir cabalmente en escritura.

-Ojalá nunca olvide esos recuerdos - contestó como pronunciando una sentencia.

Luego nos despedimos y yo me perdí entre las   calles  húmedas,   exultante y a la vez apagado, como si mis manos reprimieran un aplauso.

Unos días después, encontré a Tomas cerca de la playa.  Miraba el mar con tristeza, con esa tristeza que, resaltaban esos ojos marrones como redondos planetas de canicas   cristal.  En el trayecto   al bar me narró otros aspectos de su vida:  Fue criado por un tío y de ahí heredó su pasión por el arte, aunque soñaba dejar algún día la isla.

Desde aquella vez nuestros encuentros eran muy seguidos e ingresaron a un terreno de   familiaridad  
Solíamos charlar noches enteras   en el bar que hacía las veces de cuarto de estar y de estudio.  Desde ahí se veía el mar perdiendo su inmensidad en el oleaje, alejándose de la isla como un navío inmortal.  

Creo que Tomas realmente habitaba aquel escenario insondable de donde sacaba sus figuras, los trozos de una utopía cíclica que al filtrarla por su cámara pasaban a documentar el infinito.  En nuestras largas caminatas por la playa, sentía que sus palabras ya no eran de este mundo, pertenecían a ese estudio de vieja madera donde los olores del diluyente se perdían entre las viejas canciones del bar.
 
Sí, yo representaba   al personaje   espantapájaros, al personaje anclado en la tierra de la ausencia que ahuyenta a las aves agoreras con el espíritu sombrío, hasta que se funde en el olvido- como todos los recuerdos- y al tiempo, los pájaros se posan en sus brazos de palo, volviendo a ser de nuevo sus propios fantasmas.

Hay   noches con   recuerdo de canción vieja y licor de sabor de licor improbable.
Un de aquellas en que entré al   bar, Toma me dijo con su tristeza habitual.  Tengo algo para ti.
Se trataba de la fotografía de una mujer que danzaba sobre un horizonte luminoso.
-te acompañará si alguna no puedes soñar.
Sus palabras me sobrecogieron, parecía misteriosamente profético.
 Nunca comprendí que hacía un hombre que retrataba sus sueños en   blanco y negro de colores   regentando una taberna.  Y una vez se lo pregunté mientras trataba de hacerme esa fotografía   que nunca terminó.
-Tú me recuerdas que las ilusiones son inconclusas- me contestó interrumpiendo su trabajo- que se construyen con recuerdos.
Creo que otra vez sus palabras fueron proféticas y así lo evidenció el fin del invierno, que trajo un sol redondo y húmedo como la nostalgia.

-Mi hermano me escribió ayer-   dijo con la voz apagada.
  Bebía un   humeante café con indiferencia pero en el fondo, atento a mi respuesta,   con una delicadeza (que luego le agradecí).  Mi hermano me ha   pedido que me viniera a Europa con él, ahí podría conocer el Viejo Mundo, como siempre había querido.  

El sabor de la derrota   hay veces que campea en las palabras, vigilándolo todo, se hace notar de pronto, para recordarme que la vida se compone de recuerdos, que la musa debía retornar a los grabados en remotos países de cielos abiertos y aparecer en mis noches como una esfera de agua donde se refleja el hombre de paja cansado de espantar sus espectros -Este es el correctivo que la realidad le aplica a los sueños- me dije.

-Sólo quiero pedirte algo- le contesté- Cuando termines el retrato que era para mí, házmelo llegar.

Al cabo de unos meses, ocurrieron muchas cosas.  De esto pasaron muchos años, quizás demasiados en los que   nunca supe   nada.  
Dije al principio de esta semblanza que en la isla renuncié a las grandes certezas que deparan   a veces la vida.
Después de mucho tiempo   me asomé al   bar para confirmar esta idea.  Todo estaba intolerablemente idéntico a como lo dejé, la maquina   vieja de fotografías, las sillas de madera, la luz pobre,   y Tomas con su semblante impregnado de laconismo y resignación.  Parecía todo incólume al tiempo.

Me saludó como si nos hubiésemos visto ayer y si ni siquiera consultarme me sirvió aquel líquido espirituoso y   construí de pronto el pasado entre el paladar y el sueño.

-¿Dónde te habías metido todo este tiempo?- musitó Tomas de golpe.
No supe que responderle.  Hablamos un rato de las razones de mi estancia en la isla, cortesías de viejos amigos.  Cuando tras un silencio prolongado, le pregunté por su viaje, respondió desviando la mirada que   había muerto en Europa hace más de siete años.
Una punzada en el pecho me invadió de improviso.

Se bebió de golpe su licor y continuó:
A veces hay recuerdos que nos mantienen vivos y cuando los desploma la vida con sus imperfecciones   mueren de pronto, apagándolo todo.
 Anduve feliz, con mis fotos, contigo…con el invierno incluso.
Me dijo que   había enviado algo para mí hace ya tiempo.  De uno de los cajones de la barra extrajo un pequeño objeto cuadrado envuelto en un trozo de paño negro, lo descubrí como descifrando una escritura misteriosa.  Era mi fotografía terminada, encuadrada en madera…la musa estampada, danzando en el espacio que separa las quimeras de todos los continentes.
Me despedí de Tomas.  Cuando salía del bar con mi retrato bajo el brazo, me juré nunca pasar a bares de canciones tristes poblados con personajes de mis cuentos,   porque el narrar embadurnado en blanco y negro podía de nuevo trocar mis ansiedades en esta caricatura sublime de mi.
Salí con mi cuerpo de paja y mis harapos al viento.  Alguien que me vio caminar por la esquina le dijo después a un amigo   que ese día los pájaros se posaron en mi hombro.
 


Buenos días

Buenos días
BUENOS DÍAS  ABRIL

Aquella mañana; Isabela veía la luz dorada de la primavera colarse por las rendijas de la persiana hasta rozar sus párpados entreabiertos despertándola de un dulce sueño.  Era feliz en la mañana de abril por primera vez en muchos años, se dejaba acariciar por los rayitos de sol, se sentía libre, joven, hermosa, y plena de alegría.  No tenía esa opresión en el pecho de cada despertar, ni miedo, ni ansiedad.

Todo había terminado hasta el último de los muchos golpes y patadas recibidos durante mucho tiempo.  Pensaba ahora que tal vez su marido no era una mala persona y bueno en parte se sabia una mujer privilegiada ella no había sufrido graves palizas de urgencias medicas ni hospital como otras muchas mujeres con menos suerte que Isabela.

Si, estaba segura que todo aquel calvario era producto del agotamiento, de un amor que nació yerto, y los arrebatos diarios de mal humor por parte de su marido habían convertido su vida en luz oscura de amargo sabor en una continuidad de ansiedad y terror.

A la hora de comer del día anterior él empezó a gritar, arrojando todo lo que encontraba a su paso contra el suelo, daba voces y golpes, como un loco (…) este filete de ternera esta crudo.

-Isabela le dijo -tu mismo te lo puedes hacer aun esta la sartén en el fuego-

  Antes de darse cuenta estalló en su rostro un fogonazo rojo un dolor agudo como hojas de cuchillo le atravesaban la nariz y los ojos cayo al suelo por el golpe, cuando noto las frías baldosas sobre su espalda, comprendió lo que le había ocurrido.  Escucho -un insulto- el insulto más común de todo el más habitual el de siempre:  -puta- en ese momento supo que ya no podría soportar más palizas…

-Por favor, ten piedad, te lo estoy pidiendo por favor…

Y vio un enorme charco de sangre alrededor de su cabeza.  Había muerto.

Ha sido una pena:  un hombre fuerte, trabajador, cabal, y tan buen marido… y esa horrible muerte que él no merecía.  La pobre Isabela ahora se queda sola.  Debe rehacer su vida.  Eso decía la gente en el tanatorio.  Mientras ella vestida de luto con rostro triste y cansado atendía al pésame agradecida y resignada.

Mas tarde en el entierro, vestida de luto, junto al nicho la gente pasaba ante ella dándole las últimas condolencias, ánimos, besos y abrazos ella respondía a todas las personas con una sonrisa todos creyeron ver en aquella sonrisa la tristeza por el dolor de la pérdida del marido.  Los miraba en silencio durante el entierro y en las visitas posteriores con su triste forma de sonreír hasta que poco a poco todos se fueron distanciando de Isabela.

La casa dejó de ser cárcel, sin gritos, golpes, y trastos rotos.  No, ya no tenia que esconder los golpes del rostro bajo capas de maquillaje mirándose una vez y otra vez al espejo para comprobar que no se notaban los cardenales bajo el maquillaje.  Todo había terminado si todo.  Ahora las cosas eran nuevas la luz brillante el aire fresco y puro.  Era el momento para ir despacito recomponiendo el rompecabezas de su autoestima, colocar cada pieza en su lugar, poquito a poquito.  Reinventar su libertad con la dignidad de nunca mas ser humillada.

Estar en la cama hasta que quisiera, oír los ruidos que subían de la calle, la radio de la vecina, olores, colores, placeres olvidados.  Las cosas de un nuevo despertar le hacían ver que el pasado quedaba muy lejos como la historia de otra vida que ya no era la suya.

Cuando despertó del sueño, la luz se oscurecía suciamente.  Se giró en la cama y encontró el cuerpo del marido durmiendo a su lado.  Entendió que todo fue un dulce sueño.  Quiso gritar, intento zarandear a aquel hombre, hasta despertarlo y decirle que él debería estar muerto… ¡si, si muerto¡ ella misma lo había visto tropezar  caer por la escalera  lo vio tirado en el suelo con la cabeza abierta.

Durante mucho rato lloro en silencio.  Se levanto de la cama con cuidado de no despertarlo y se encamino hasta el cuarto de baño volviendo a su mundo real ese del que jamás había dejado de habitar.  Volvió la opresión en el pecho, a temblar todo su cuerpo, la boca seca,  

No, no, Isabela no te mientas mas no han sido unos años de matrimonio han sido ¡mas de veinte¡  no te ha pegado cuatro golpes… eran tantas palizas tanta humillación que ya no lo recuerdas y no era ni en el fondo un hombre bueno (…) por mucho que te lo decían los amigos, las vecinas.  Sino una mala bestia ya no podrás escapar de ese animal.  Eso es lo que hay mas te vale hacerte a la idea e intentar no volver a soñar nunca.

Lleno la bañera hasta el tope con agua caliente –hasta que la muerte os separe- se desnudo. Su cuerpo lo veía como el de otra mujer avejentada y lleno de moratones, aquel cuerpo ya no era hermoso, dispuesto para el amor.  Se metió en el baño.  Toda la casa permanecía en un silencio trágico.  Tomo una cuchilla y la acercó a una de sus muñecas, una lagrima rodó por su cara cayendo al agua.  Anticipo de la amargura de un dulce sueño.  Dulzura de sangre su sangre derramada que ahora formaba volutas en el agua caliente.  La escena era muy bella el agua iba pasando lentamente de transparente a un rojo muy intenso.

Estaba entrando en el más dulce de los sueños, decía adiós a todo, a los golpes, al miedo, a su cuerpo derrumbado golpes en las frías baldosas.  Adiós mamá.

Hasta que la muerte os separe.

    

  

César

César

Érase una vez un gobernante de una familia poderosa. Gracias a la influencia de su familia pudo  gobernar el imperio más poderoso de la tierra.

 La vida licenciosa del joven emperador encontraba siempre la oposición de su Madre. Su apellido corto fue ampliamente conocido en todo el mundo.

No muy alto, blandengue con la mirada perdida, estrabismo, vinculado a un 6 de Julio, aficionado a los deportes y a manejar los aparatos de guerra más modernos, a pesar que siempre eludió en participar en los actos de guerra del Imperio, como habían hecho sus predecesores.

Inició una etapa de gobierno caracterizada por las pasiones amorosas, teatrales y el alcohol.
 
Un espectacular acto de terrorismo. Que duro unas semanas, a pesar del terrible impacto que produjo en el mundo.

Fue uno de los ataques más importante que sufrió el Imperio, tremendas columnas de humo en la ciudad mas cortejada por unos y odiada por otros.

El se encontraba afuera y aunque tardó en llegar, se apresuró a tomar las medidas oportunas de protección de las familias que habían quedado sin hogar ni medios de vida.

Además de los más importantes edificios, conocidos como el “Templo” y el  Capitolio, manda levantar construcciones provisionales para acoger aquella multitud que quedó sin recursos.  Hubo quien apunta como culpable al propio emperador.

 Cuando la tormenta estalló en forma de critica recurrió a la teoría de la conspiración.

El César del Nuevo Imperio  buscó culpables y acuso a los venidos del mundo árabe de tal magnicidio.

Estos fueron perseguidos y declarados enemigos del género humano.

Los ataques cambiaron al Imperio y en las palabras del Nuevo Cesar, “en nuestra aflicción e ira hemos encontrado nuestra misión y nuestro momento”.

El César declaró la guerra contra el terror y ha designado como prioridades de su administración, la victoria en la guerra contra el terrorismo y la promoción de las libertades humanas. Desde ese momento el emperador inaugura un régimen de terror con numerosas condenas y confiscaciones, lo que motivó la organización de muchos frentes que se opusieron a sus desmanes.

Todos los participantes fueron ajusticiados y perseguidos. La extravagancia y la dureza de su gobierno llegaron hasta límites insospechados: invadiendo otros países que pagaron las ansias de poder de sus acólitos.

 Entre ellos hubo un conocido Hispano que estuvo siempre a su lado como Burro y guiados por el poder económico del momento.

Muchos Británicos e Hispanos, a pesar de sus gobernantes, se opusieron a sus deseos de venganza. Pero el Imperio no solo representaba al poder, sino también a la cultura occidental y el progreso.
 
Esta Historia ocurrió en el año 68 de nuestra era, cuyo abominable emperador fue conocido como  Nerón.
Claudio César Druso Germánico
Nacionalidad: Roma
Anzio 37 - Roma 6-7-68
Educado por un Hispano, Séneca, amigo de Burro, fue la excusa para que por primera vez se persiguiese a los cristianos, que según parece habitaban en los lugares donde comenzó el incendio y no fueron ajenos a este acto de rebeldía contra el imperio.

El "Templo"  de Júpiter construido sobre el "Capitolio" fue destruido por el "Incendio de Roma"
¡Es increíble lo que nos enseña la Historia!
 

La bruja

La bruja Erase una vez.............
una Bruja que despertó de su sueño de varios siglos, se desperezó
largamente y ya en pie se miró en el espejo y dijo:
-¡Qué suerte! Estoy tan horrible como siempre. No, mejor aún. Estoy más fea que nunca. ¡Qué hermoso! ¡Cuántas arrugas y granos tengo en la cara! Soy fea, muy fea, tan fea que hasta yo misma me asusto al mirarme al espejo. ¡Magnífico! Sigo siendo, sin duda, la bruja que más aterroriza y, espero, la que más maldades comete por minuto. En esto, a decir verdad, no tengo competidoras. La bruja del cuento de  Blancanieves al lado mío es un poroto. ¿Qué digo? Un microbio. Yo soy una Superbruja: la bruja más bruja.  
Y, colocándose en la cabeza el bonete de bruja, agregó:
-¡Qué bueno! tengo ganas de hacer los peores hechizos, los más malignos. Voy a echar primero una mirada para ver como anda el mundo. La última vez que me dormí, los hombres se deleitaban quemando brujas en la hoguera. Quizás ahora haya mejorado nuestra situación laboral.  
La Bruja salió con su escoba a recorrer el planeta y, de pronto, vio pasar un "jet", y exclamó:
 -Vaya ¡qué bien se alimentan los pájaros en este tiempo! ¡Cómo han crecido y qué hermosa armadura de metal llevan! Me gustaría hacer lo mismo con mi cuervo. Pero espero que después no haga, como éste, tanto ruido al volar.
Más adelante la Bruja divisó una ciudad y gritó:
 -¿Qué veo allí? No lo puedo creer. Una ciudad con casas que han crecido hasta las nubes. Y están todas juntas. Unas al lado de las otras. Y eso. ¿Qué es eso? parecen carruajes sin caballos y corren enloquecidos por las calles .Me parece que esta vez dormí unos cuantos siglos de más. Dormí mil años, por lo menos. ¡Qué sueñito largo tuve! ¿No?
La Bruja descendió a aquélla ciudad, se acercó a un transeúnte y le preguntó:
-Dígame, señor, ¿Cómo es qué andan esos carruajes sin caballos?
¿Cuál  es el hechizo? -  
-Mire, señora, su disfraz es muy bueno, pero no tengo tiempo para perder con bromas. ¡Taxi! ¡Taxi!  
La Bruja quedó atónita viendo al hombre correr tras uno de esos carruajes sin caballos, y se dijo:  
"¿Taxi? ¿Taxi? ¿Será una palabra mágica? Trataré de recordarla".  
La Bruja comenzó a caminar y se encontró, de pronto, frente al escaparate de un negocio de artículos electrónicos. Le llamó poderosamente la atención un televisor encendido que estaba
proyectando una película del Lejano Oeste. Vio la escena de un ataque  de indios a una diligencia, y expresó:
-Ah, no yo quiero saber cómo lograron meter a toda esa gente y a todos esos caballos dentro de esa  cajita.  
Entró al negocio y le manifestó al vendedor:  
-Señor, ¿cuál es el hechizo de esta cajita?  
-¿Hechizo? ¿Hechizo? No, no conozco esa marca.
-Ah, usted tampoco me quiere responder. No se preocupe, yo lo voy a averiguar lo mismo.
La Bruja metió la mano dentro del aparato y, lógicamente, se produjo lo que se podía esperar: una terrible descarga eléctrica. La descarga le dejó carbonizados todos los cabellos y electrificados los ojos. Por lo cual, comenzó a lanzar chispas por ellos y a maldecir, y dirigiéndose al vendedor, dijo:  
-Me vengaré de lo que me han hecho. En usted descargaré primero mi ira.
Hizo un pase mágico con su varita y, al instante, el vendedor se quedó en calzoncillos y medias agujereadas.  
La Bruja salió del negocio echando humo, diciéndose: " Me vengaré de todos los que habitan en esta ciudad. Les haré una tremenda maldad. Van a llorar. Les envenenaré el agua".
 
Cuando llegó al río vio las aguas y, sorprendida, se dijo:
"Huy, no puede ser. Alguien se me adelantó e hizo el trabajo por mí. No importa. Envenenaré el aire, ya verán lo que es bueno". Olfateó el aire con su nariz curva (que tenía un grano más grande que un tomate)  y se lamentó: "Pero no puede ser, alguien se me adelantó también en  esto. ¡Qué fastidio! Ya sé. Envenenaré los mares, los peces, las nubes, el suelo, los animales, las plantas, los bosques, las selvas".
 
La Bruja se dio cuenta, de inmediato, de que algo extraño ocurría.
Cada vez que iba a consumar uno de sus hechizos, comprobaba que alguien se le había adelantado para hacer su maldad.
 
Se rompía la cabeza preguntándose quién habría sido capas de adivinar sus maléficos pensamientos. Hasta que, finalmente, alguien le explicó que las brujas quedaban pequeñas en esa época y que los hombres se habían convertido en los brujos más terribles: los brujos de la
contaminación. Su brujería era la peor que podía imaginar cualquier bruja, porque ella conducía a la autodestrucción de la especie.
 
La Bruja riéndose con aire de victoria, aseveró: -Yo seré bruja, pero no tonta. Una bruja protege a otra bruja y a la hermandad de las brujas. Pero el hombre de este tiempo busca destruir a toda la humanidad. ¡Qué brujería más descabellada! Para mí el hombre de esta
época no es más que un brujazo tonto, un archibrujo tonto, un príncipe de brujos retonto.
 
La Bruja se alejó con su escoba y volvió a su negra morada para dormir otros siglos. Después de todo, eran mejores las pesadillas que ella soñaba que aquellas que los hombres vivían en ese tiempo.



Amor en...

Amor en... AMOR EN VERSO
                (“si no me caso contigo no me casare con ningún otro”, Ya es tiempo de que nos casemos todo el mundo lo hace”, “me case sin amarla ya que ella se caso con otro”)
 

Marta nació en un pueblo en donde sus habitantes no  pasabam  de tres mil.  Por eso hubo una época en la que se intereso por el estudio demográfico al no ser posible tres mil hombres  casaderos.  Desde niña era una  gran lectora  su afición diaria por leer libros la indujo a crear una prueba de sondeo entre los habitantes solteros; consistía en detectar la sensibilidad según la capacidad literaria de los participantes.  Por ejemplo, él que a la pregunta “¿has leído a Pablo Neruda?,   respondía con un…” ¿ese quien es?”  Era eliminado del círculo de íntimos.  Probada su evidente incapacidad para entender los delicados matices de el espíritu de Marta.

Hasta  que en una de sus entrevistas  un muchacho le  respondió que sí.  El romance duro varios días  ya que termino cuando su culto pretendiente; le recito arrodillado a sus pies y de corrido este poema de Luis de  Góngora.

                                          

LUTO POÉTICO

Por una negra señora

un negro galán doliente

negras lágrimas derrama

de un negro pecho que tiene.

Hablóla una negra noche,

y tan negra, que parece

que de su negra pasión

el negro luto le viene.

Lleva una negra guitarra,

negras las cuerdas que tiene,

negras también las clavijas,

pues negro es el que las tuerce.

—«Negras pascuas me dé Dios,

si más negros no me tienen

los negros amores tuyos

que el negro color de allende.

»Un negro favor te pido,

si negros favores vendes,

y si con negros favores

un negro pagarse debe.»

La negra señora entonces,

entafada del negrete,

con estas negras razones

al galán negro entristece:

—«Vaya muy en hora negra

el negro que tal pretende,

que para galanes negros

se hicieron negros desdenes.»

El negro señor entonces,

no queriendo ennegrecerse

más de lo negro, quitóse

el negro sombrero y fuese.

                        

 (El abismo de las aficiones literarias de los amantes se torno insalvable)

 

Ella;  tenia mucho de mística se había aprendido  de memoria las poesías de Santa Teresa de Jesús.  En la última cita los amantes se recitaron unos versos de despedida. Ella lloro por su amor imposible... y al cabo de un tiempo pudo ver desolada...  como él se entendía con una peluquera...aficionada a leer telenovelas.

Desde entonces  Marta supo que el amor era un asunto de selectos.

Lineas

Lineas ENTRELÍNEAS

Una mañana nos amanece el día arrugado.  A partir de ese momento ya todos son así.  Se arrugan las horas apretujadas unas con otras:  las cuatro, las cinco, las seis, las siete.  Sin darnos cuenta se nos echo encima la noche; y te vas acurrucando entre los pliegues de una vida gris y desgastada, juntando a puñados,  segundos, minutos, segundos, y horas.  Tiempo en él que nada sucedió.  Y es que a veces nos toca una vida de segunda mano.  En la mía hubo quien me negó ser escritor y hubo quien llego a morir por otro.  Otros se hicieron ricos con mi trabajo.  Alguien me gano en el amor.  Así que apenas me dejaron cosas por hacer por escribir.  Semanas que  nunca terminan están llenas de domingos;  incapaces de hacerse lunes  y si  acaso llegan son ya más de las siete de la tarde.

 A veces, nos toca vivir con una vida manoseada por los demás.    Una vez vi amanecer estaba nublado y ni los gallos cantaron.

Vuelvo a dormir pensando cómo lo hacen para llegar los primeros a la vida y estrenarla.  Estoy convencido que vivir es como un gran amor; pasa junto a nosotros sin vernos ni oírnos, sin detenerse.   Vemos  que se nos va la vida.  Como  viejos que recuerdan a sus muertos y  mujeres que  llenan siempre el mismo jarro de agua sin dejar que el agua corra  viva.

Hace años que veo pasar la vida, la noto muy lejana.  Más llena de gente que no encuentra una salida.  Se que cualquier fin de semana, de mes, o de año.  Se nos junta con otro fin de siglo.

 

Pasó

Pasó SUCEDIÓ EN CUBA HACE UNOS DÍAS ATRÁS
La Pañoleta no era Revolucionaria
Era el viernes 25 de febrero de 2005.  Marta
Comenzaba a laborar en el
Recién estrenado Hotel  en Varadero,
Provincia de Matanzas.  Mientras
Apreciaba el lujo del hotel turístico para
Extranjeros, en territorio vedado
Para sus compatriotas, el supervisor político le
Daba las instrucciones
Finales sobre propinas.
-Recuerda Marta, esta prohibido recibir propinas.
Si las aceptas, debes
Llevarla a tu supervisor inmediato.  Son ordenes de arriba.

Marta hacia una retrospectiva personal camino a
Sus labores como camarera.
Había sido una pionera revolucionaria con
Pañoleta roja y demás, se alisto
En la juventud comunista, y por ello tuvo acceso
A registrarse en la escuela
De técnicos turistas.
Regresando a casa le contó a su madre su
Experiencia de primer día.
  Es maravilloso, decía, tienen aire
Acondicionado, sobra la comida, tienen
Internet y televisores con video caseteras, pude
Ver televisión por cable
Pero escondida, si me sorprenden me despiden.  Los
Supervisores no nos quitan
Los ojos de encima.
El domingo 27, una pareja canadiense desocupaba
La habitación, mientras
Terminaban de sacarle las maletas, Marta observó
Una Pañoleta en la basura
Del cuarto.
Marta la sacó y miró con detalle y vio que era de
Encaje, y que solo tenia
Un pequeño roto.  Marta no tenia pañoletas, la
Última que le dejó su mamá,
Se había deshilachado toda y la tuvo que botar.
Ella no vio malo tomar la
Pañoleta y ponérsela.

Marta iba de salida, cuando se agachó en el cacheo
Rutinario, y la blusa se
Le salió de la falda y se vio un pedacito de
Pañoleta.  La camarada de
Inmediato la increpó.
-¡Óyeme me tu!  ¿De donde sacaste esas Pañoleta?
-La traje de casa, me la dio hace meses mi mamá
-Ay, mija, déjame ver esa Pañoleta, quítatela.

-Mira, es de encaje.  Nada como las que trajeron
De China el año pasado.
  Esa Pañoleta es de alguna turista canadiense,
Nada que ver con la revolución.
¿Canta mijita, te la dieron de propina?
-Perdón, no sabia, estaba en la basura.  No es
Propina.
-Bueno, mija, te sale Consejo Revolucionario.  No
Te puedes mover de aquí.
Marta es la primera victima de la nueva Ley.   En juicio sumario ayer
Martes, fue despedida del trabajo, seis meses de
Prisión, re-educación
Revolucionaria en un internado rural por tres
Meses luego de cumplir la pena
De cárcel, y la suspensión de la Libreta de
Abastecimiento por un año.  Llevada
A juicio en la juventud comunista.

Pobre Marta, la Pañoleta era de encaje, no era
De las habituales de baja
Calidad que de tiempo en tiempo llegan a Cuba.
  No era una Pañoleta revolucionaria.