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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

LO QUE SOMOS

LO QUE SOMOS

 

 

 

 Cielo es la escritura del bien y el mal,

  lo que fuimos y decidimos no seguir siendo;

  péndulo oscilante sobre nuestro planeta,

somos engranaje de las estrellas,

 en el universo.

 

Que muchas veces ha sido y será

aluvión de inundaciones,

crujido de la tierra,

 estelas de explosiones

 en las que han perecido civilizaciones.

 

©Carmen María Camacho

 

 

BLANCO

BLANCO

 

 

 

I.-

 Blanco

 rebelde

  paisaje

 de temores

en mi memoria .

 

II.-

 Espero

 un temporal

devastador

ligeras las horas

 ¿verdad?.

 

 III.-

  Antes...

que tu sepas

  historia

 blanca

mujer blanca.              

                 

 

IV.-

Mientras

 Desgrano

 tu risa

sumida

 en tristezas.

 

 

©Carmen María Camacho

 

 

El orden de los pájaros Anónimo africano (tribu Bambara) Recopilación por Carmen María Camacho Adarve

El orden de los pájaros Anónimo africano (tribu Bambara) Recopilación por Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

Un peul y un bambara, que compartían la misma celda, se enteraron a través del guardián de que por orden del rey uno de ellos sería castrado y el otro decapitado.

 

El peul, más astuto que el bambara, empezó a quejarse de inmediato, gritando que le dolían los testículos, que le dolían mucho y que pedía un alivio. Gritó tan fuerte que el guardián fue corriendo, armado con un sable afilado, y le desembarazó de los dos objetos de su dolor. El peul sufrió muchísimo el resto de la noche, pero en el fondo de sí mismo estaba contento por haber salvado la cabeza.

 

A su lado, el bambara dormía profundamente.

 

Por la mañana el rey los hizo llamar y les anunció que eran libres. Su castigo había sido levantado.

 

El peul se lanzó a una serie de imprecaciones y lamentaciones:

 

-¡El bambara ha salvado la vida -gritaba- y yo he perdido mis testículos!

 

-Nunca hay que leer la página cinco antes de la página cuatro -le dijo el rey.

 

 

 

 

 

LA CASA Por Luis Antonio Rodríguez

LA CASA Por Luis Antonio Rodríguez

 

 

—Buenas tardes —saludamos.

—Buenas tardes —nos contestan ellos.

La llovizna, como ceniza gris, se acomoda sobre nuestras ropas. El camino, la cerca de piedras, los árboles, los guijarros, son nuestros viejos conocidos. Salvo el Buenas tardes dirigido a los ocasionales viajeros, el silencio modula nuestros pensamientos. El viento y uno que otro frailejón nos dan la bienvenida. Leves gotas heladas caen sobre nuestros rostros. Enfundado en su abrigo, él camina a mi lado.

—Llegamos —digo.

—Llegamos —afirma él.

Sin embargo, la casa queda todavía como a tres cuadras.

Las cuadras son, en la ciudad, una forma de medir las distancias. En estos lugares, en cambio, las distancias son una cuestión de tiempo. Y al tiempo lo miden los acontecimientos. Y en estos parajes en donde casi nunca pasa nada, acontecimiento es cualquier cosa: el chapoteo de nuestros pies, el temblor friolento de las hojas, el cercado de piedra que —de alguna manera— fracciona el tiempo en segundos, en minutos, en horas... en siglos.

La llovizna persiste. Una llovizna penetrante pero con casa al fondo, que la hace tolerable.

Nos parece que nada ha cambiado desde la última vez. Entonces también llovía. La llovizna empapaba los campos. El frío. Había gritos y risas y era otro el chapotear de nuestros pies descalzos en el barro del camino.

Nos frenamos. Por un instante recobramos nuestro espíritu de niños escondido largo rato en estos riscos, entre los pajonales. Las cabras, idénticas a aquellas cabras ágiles que nosotros correteábamos, mordisquean los arbustos que crecen aquí y allá. El silencio imprime su huella, otra vez.

Al fondo la casa de tejas de barro, con ventanas pequeñas, cuadradas y simétricas, con su corredor de baldosas rústicas, con sus columnas de madera inmunes a los años. Su chimenea, hace tanto sin humo, está sumergida en la niebla.

—Llegamos —digo.

—Llegamos —repite él.

Pero la casa queda todavía como a dos cuadras

Entonces la casa nos parecía enorme. No sé por qué no recuerdo mucho a nuestros padres ni puedo ubicarlos en la perspectiva de la casa. A mi lado, él permanece absorto. Dice:

—Yo sí recuerdo a mamá, en la cocina, junto al fogón de leña.

La nostalgia de la llama chisporroteando en el fogón, pone un poco de calor en mis manos. Evoco a mamá alimentando el fuego del hogar con su aliento cansado. Pero... ¿En dónde está papá? ¿Y la niña?

Ahora evoco a papá. La llovizna deja su ceniza gris sobre su abrigo. Es papá que regresa. Vuelve del pasado. Yo, a la derecha de nuestro padre y él a su izquierda, cada uno aferrado a una de sus manos. Lo miro y está contento. Es él, no hay duda. Es papá que regresa.

—Buenas tardes, chicos —dice.

—Buena tardes, pa... —hacemos cabriolas a su lado.

Yo y él, seguimos el compás de sus pasos y no cabemos en nosotros de la pura alegría.

—¡Qué nos trajiste, pa! —gritamos, al unísono.

Papá señala la casa, bajo la llovizna no puede enseñarnos sus presentes. Saltamos de alegría, correteamos a su lado, brincamos frente a él, apretamos sus manos y limpiamos las gotas de lluvia que empapan las mangas de su abrigo.

—Llegamos —digo.

—Llegamos —dicen papá y él, al unísono.

La casa, de todas maneras, queda todavía como a una cuadra.

El mismo duraznero y las mirlas picoteando el frío en las cerezas.

¿Invierno?, en estos riscos durante todo el año es invierno. Quizá por eso él y yo, tenemos un carácter huraño. Por eso las voces se quedaron congeladas en el tiempo. Por eso —y no por otra cosa — la voz de papá acompañó a la de él cuando dijo Llegamos. Por eso no voy a repetir que papá es sólo un recuerdo.

La casa no. La casa está allí, frente a nosotros. El jardín de frailejones, dalias, jazmines y otras flores, milagrosamente se conserva. Las hortensias moradas forman tupidas masetas a lado y lado del camino. La casa tiene nuestras voces pegadas a sus piedras. No las oigo, pienso. Y él, como dando respuesta, replica:

—Oigo las voces...

—¿Las oyes?

—Las oigo y las distingo con claridad. Tú, yo, la niña...

—Papá y mamá... —agrego, sin mucha convicción.

—Papá y mamá... —dice él y suena convincente.

Cuando llegó la niña, hubo algarabía. Papá estaba en casa. Era necesario que estuviera en casa ese día y, tal vez él, sabía medir con precisión el tiempo de los alumbramientos, pues siempre estuvo allí para nosotros, y para cuidar a mamá. Nos miró, nos alargó las caucheras y dijo:

—No vuelvan sin por lo menos una tórtola.

En la habitación del centro mamá se quejaba. Papá, sin agregar más nada, regresó a la habitación.

¿Tórtolas en estos pajonales?, habría que ir muy lejos. Pero las órdenes de papá no se discutían. Volvimos por la tarde, extenuados, pero con una tórtola cada uno. Mamá descansaba en el lecho, radiante. Su brazo derecho acunaba un pequeño envoltorio al que, desde entonces, llamábamos la niña.

Lo que dijo mamá, no lo recuerdo. Ella estaba muy contenta y bastaba. Entonces vino Encarnación y preparó la cena. Y volvió muchos días más, no recuerdo cuántos. Llegaba con sus pies descalzos llenos de lodo, aparecía de no sé dónde, no sé cómo. Las magias de papá.

—Las tórtolas serán para la cena de esta noche —dijo mamá.

—¿Recuerdas?, no comprendo cómo se te pueden olvidar unas palabras tan sencillas —dice él y agrega—: estuvimos alegres porque lo que habíamos cazado contribuía a la felicidad.

—Sí —dije yo, apenado.

Hubo algarabía en la casa. Las paredes nos lo cuentan también ahora, pero sus voces no se entienden. No importa, la algarabía no tiene por qué ser inteligible. Basta que la produzca la alegría. Y la alegría en la casa era notoria, como sólo podría serlo en estos riscos. Está grabada ahí, en el viejo y carcomido alféizar de la ventana.

Después de nosotros (los hombres no se quedan en casa, decía papá), la niña era una bendición.

La casa aparecía ahora en un primer plano. Los guijarros del camino se nos hacían cada vez más conocidos. No éramos nosotros, era la casa la que resistía en su lugar de siempre. Silenciosa, sombría. Mamá estaba allí, sentada en su rincón en la cocina. Atenta al crepitar de la llama y de cuando en cuando alimentaba el fuego. Papá estaba allí, sus canas hacían juego con las minúsculas gotas de lluvia sobre su abrigo. Padre y madre se miraban, no sabemos decir si con ternura o con tristeza. Las viejas baldosas del corredor reconocieron nuestras pisadas. Repitieron nuestros nombres. Recitaron nuestros adioses y nuestras despedidas. Recordaron nuestras ausencias y nos saludaron dejando escapar un chirrido que sonó bajo nuestros pies.

—Llegamos —digo, y ahora sé que es cierto, porque la casa está aquí, encima de nosotros, protegiéndonos como antes del frío y de la lluvia y del viento.

—Llegamos —dice él.

Padre y madre nos miran y con un gesto nos indican la habitación vecina. Cada adobe, cada grieta cuenta una historia, repite un grito infantil. Nuestras risas, los cuentos contados por papá y por mamá, los cantos de la niña.

Ahora recuerdo por qué estábamos allí. Todos, menos la niña. Ahora, al posar nuestros pies en la habitación que nos indicó el gesto de nuestros padres, siento el frío que se adueña para siempre de la casa y de nosotros. Allí está ella. Su ataúd atrapado por el silencio y la penumbra, apenas alumbrado por los cirios.

Recuerdo que la niña se quedó en casa con papá y con mamá, cuando nosotros nos marchamos (los hombres no se quedan en casa, decía papá). Pero ella se fue primero. Luego ellos. Nosotros no volvimos, hasta ahora. En realidad nunca volvimos y ahora, por supuesto, tampoco.

Sólo queda la casa.

 

Luis Antonio Rodríguez. (Junín – Cundinamarca, 1950). Narrador. Premio departamental para libro de Cuentos CEAB—2009. Seleccionado en la separata Para leer en vacaciones, Revista Cambio (diciembre 2009). Ingeniero Electrónico y de Telecomunicaciones de la Universidad del Cauca, Especialista en Telemática de la Universidad de Boyacá, con estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Santo Tomás. Radicado en Boyacá desde hace varias décadas. Trabajó en la antigua Empresa Nacional de Telecomunicaciones de Colombia – TELECOM. Ejerció la docencia en varias universidades de la región, como la Universidad de Boyacá, la Universidad Santo Tomás y la Universidad Antonio Nariño. Forma Parte del Taller de narrativa “R.H. Moreno Durán” RENATA Boyacá.

 

 

 

 

LA VIA SE L´ACABABA

GRACIAS POESIA POR JULIO LUPO CHAPARRO HIDALGO

GRACIAS POESIA  POR JULIO LUPO CHAPARRO HIDALGO



El poeta es el espesor de su existencia
la soledad,el amor,la muerte,la poesia,
y el viaje constante como Metafora de Vida

Esta poesia que no se alambica

esta poesia que no se retuerce


Sino busca con las exquisitas y mejores palabras ,

iluminar la oscuridad de la existencia de cualquier Poeta.
   
El viaje de la escritura,la escritura,la poesia esa idea
eterna del poeta
Esa idea del viaje como Metafora
del Proceso de una Vida en Constante Ebullicion.
   
Como Poeta que intento ser todos los Dias
eso es lo que hace la IMAGINACION
del Poeta viajar ,viajar y nunca llegar
   
Para el poeta cualquiera sea su Condicion
Viajar es vivir,navegar y llegar a cualquier parte
o a ninguna y Naufragar en el intento
   
Eso, es el absurdo de la vida
de la vida de cualquier poeta
cualquiera sea su Nacion y condicion.
   
La vida en el poeta plantea el desencanto,
pero tambien una Busqueda interior ,Contemplativa
Todo Poeta o Poetiza en parte es un Principe o Princesa
del Pesimismo y el Optimismo
Todo Poeta es una especie de Filosofo
   
Todo poeta es un Guru de la Contemplacion a la Vida
En cualquier poesia encuentras los gritos de un MUDO
La poesia es una Voz Interior ,es lo que No se Dice
   
Lo que hacen las palabras del poeta en realidad
es rescatar ese Grito Mudo
A veces los poetas sienten que las palabras
son insuficientes para expresar
las Dimensiones de Nuestras Vidas.
  
Con o sin GOOGLE siempre habra poetas y aprendices
Todo Poeta y Aprendiz tendra siempre Problemas Economicos
y no por ello desaparecera su Creatividad Literaria al

Contrario esa sera Fuente de Inspiracion ,el Dolor de no

tener, te abre las puertas del Encierro de tus Demonios ,de
tus Duendes y eso es el CALDO DE CULTIVO para que
germine en Mi esa bella semilla llamada... POESIA
  
Las HECES de cualquier Poeta en el Mundo
servira para generar Luz y Vida 
y como ABONO despues de Muerto 

 

Siempre surgiran talentos creativos en la Poesia
o en cualquier Arte y el que tiene
y mantiene un Arte va a todas partes 
aun despues de la muerte


 

La poesia es una aproximacion
para encontrar el Habla .


Hoy he comprendido que la vida es un ABSURDO,
pero no porque la vida sea un Absurdo
 vamos  a estar Vedados 

de disfrutar de ella ,de sus sinsabores y de los placeres que ella te da
  
Hoy en esta Madurez Biologica (no literaria ,ni intelectual)
haber transitado en esta accidentada vida del conocimiento
me ha permitido saber y entender cuales son nuestros
limites
y tambien me ayudo a tener una Conciencia
mucho mas profunda de lo que es la VIDA.
  
Tambien la Vida me enseño a ser Tolerante
al menos en este Mundo Actual donde
los TRIUNFOS no genera ADMIRACION
Generan Sospechas,Envidias y Traicion al amigo 
 
GRACIAS POESIA 

Por permitirme Valorarte y Valorar a los fieles internautas
que siempre nos acompañan y su Silencio.. es el Mejor
Idioma.
   
P.F. Julio Lupo Chaparro Hidalgo 

 "Hno.Willy"
Presidente COBIMEP DD-HH
www.cobimep.com
 Promotor Academico I.D.G

  Lima-Peru
UN ETERNO APRENDIZ A POETA Y ESCRIBIDOR

 

El País de Gales Por Primera Vez Por Mí Visitado por Eduardo Owen

El País de Gales Por Primera Vez  Por Mí Visitado por Eduardo Owen

 

 

Un día hace casi cinco años

Cabalgando en los recuerdos

Que mi padre me dejara

Mis titubeantes pasos

Me llevaron al lugar

Donde viven sus muertes

Muchos de los espíritus

De mis antepasados

 

Semi-destruidos castillos

Esqueletos de fortalezas

Restos de muros de abadías

Que placidamente duermen en el verde césped

Rodeados de cementerios y tumbas de antaño

Me cuentan sus historias

En un idioma silencioso

Que sólo mi abuelo y mi padre ausentes y yo

En ese momento podíamos comprender

 

Con los ojos de mi corazón totalmente abiertos miro

Luego escucho y siento ese amor por Gales

Que a través de mi vida mi padre me regalara

 

También siento como el orgullo galés de ser galés

Que en mí se ha acumulado por mas de sesenta años

Desborda mi espíritu

Deslizándose por mis mejillas

En forma de humedas lágrimas

Que vierto calladamente sobre un rosal solitario

Que duerme su matinal sueño bajo el sol

Cobijado a los pies de uno de los muros de un castillo medieval

Que ahora sólo es

Piedras  que cabalgan en los hombros de la historia

 

Sentado sobre lo que siglos atrás fuera un muro

También siento la presencia de mi padre ya fallecido

Y el calor de sus manos fuertes pero suaves

Sobre mi vieja y cansada espalda

Como solía hacerlo cuando él aún era de carne y hueso

 

Lentamente me levanto

Invitado por el vívido recuerdo de mi viejo

Y

Juntos cabizbajos y en silencio

(con mi hijo a mi otro lado)

Caminamos sin rumbo por el césped

Nuestros espíritus fuertemente abrazados

Mientras las sombras con que el castillo

Pinta el verde del pasto

Aumentan en espesor y estatura

 

Feeling Welsh

In Wales for the first time

With the spirit of my father by my side

And my son walking beneath my shadow

Has become my most precious memory

Of my visit to the land where planet earth

Was first met by my ancestors

When the world was a lot younger…

 

South East Wales

A sunny day in July 2005…

 

 

LA VIAJERA

LA VIAJERA

 

 

 

De repente me siento viajera,

el mundo por sombrero

y estudio geografía, mas

confundo capitales.


De Francia, fácil París

Italia, Romaaa,

Senegal, Abdou

Portugal, Joao

Alemanía, Elger.

… ¡Uhmm!

Creo que estoy confundida.


De Australia, Murray

Capital de España, esta es fácil

Capital de España?

Mejor por Autonomías…

 
Andalucía, Manuel

Galicia, Pablo…

Me siento viajera

Estudio geografía

Confundo capitales, comunidades

…¡¿?!

Me gusta estar confundida.

 

 

© Margarita Lizcano

Mayo 2010

 

 

 

EFIMERO POR VICTORIA RECHE

EFIMERO POR VICTORIA RECHE

 

Efímero.

 

Cruzaste mi andar,

mordí tu nombre,

paraste el marchar,

al son de las gotas,

recordé el amar.

 

Echaba de menos

tu mirada limpia,

 tu risa. Respiré tu voz...

Un beso me diste,

sólo dije: Adiós.        

 

         ©Victoria Reche

   

 

 

EXPOSICIÓN DE PINTURA CUADROS DE CARMEN MARÍA CAMACHO

EXPOSICIÓN DE PINTURA CUADROS DE CARMEN MARÍA CAMACHO

Acuarela, titulo:bodegón

 

@Carmen María camacho

PINTURA DE CARMEN MARÍA CAMACHO

PINTURA DE CARMEN MARÍA CAMACHO

pastel, titulo: Cipreses

 

@Carmen María Camacho

EXPOSICIÓN DE PINTURA CUADROS DE CARMEN MARÍA CAMACHO

EXPOSICIÓN DE PINTURA CUADROS DE CARMEN MARÍA CAMACHO

Acrílico, titulo:colores del atardecer. 

 

@ Carmen María Camacho

YA ES TARDE POR MARGARITA LIZCANO

YA ES TARDE POR MARGARITA LIZCANO

 

¡Despierta! ¡Ahora!

Sal de ese nicho que construiste.


¡Toma una ducha! ¡Ahora!

Que sus cenizas se vayan por el sumidero.


¡Alisa tu cabello! ¡Ahora!

Que el aire caliente relaje tus sentidos.


¡Arréglate! ¡Ahora!

Este look marinero te queda genial.


¡Pinta esos labios! ¡Ahora!

Perfila una suave sonrisa en tu rostro.


¡Perfúmate! ¡Ahora!

Que la esencia de tus sueños te libere.


¡Mírate en el espejo! ¡Ahora!

Que refleje una última mirada.


¡ring, ring, ring! ¡No lo cojas!

No hay nadie en casa.


-Si, estaré en casa… No, no pensaba salir.

El espejo me mira y me escondo.

Ahora ya es tarde.



© Margarita Lizcano

A FEDERICO GARCÍA LORCA POR RAFAEL ALBERTI

A FEDERICO GARCÍA LORCA POR RAFAEL ALBERTI

 

Sal tú, bebiendo campos y ciudades, 
en largo ciervo de agua convertido, 
hacia el mar de las albas claridades, 
del martín-pescador mecido nido;

que yo saldré a esperarte, amortecido, 
hecho junco, a las altas soledades, 
herido por el aire y requerido 
por tu voz, sola entre las tempestades.

Deja que escriba, débil junco frío, 
mi nombre en esas aguas corredoras, 
que el viento llama, solitario, río.

Disuelto ya en tu nieve el nombre mío, 
vuélvete a tus montañas trepadoras, 
ciervo de espuma, rey del monterío.

Rafael Alberti

LA VIA SE L´ACABABA

LA VIA SE L´ACABABA

 

La vida se le acababa
a la mujer que yo quería
la vida se le acababa
yo la vi en la agonía
le dije que no llorara
que hasta muerta la quería.

Flor blanca te traigo de un almendro
que la corté del trigal
y comparo sus colores
con los tuyos, Soledad
cuando me hablan de amores.

Una paloma blanca te traigo
que fui al nido y la cogí
dejé a la mare llorando
como yo lloro por ti
la solté y se fue volando.

 

Concha llena de lunares
ola de la mar en calma
si tú me dieras tu amor
a ti yo te entrego el alma
María de los Dolores.

CHASKIO

El tipo de la gabardina

El tipo de la gabardina

 

 

 

 

La tarde invitaba a hacer ejercicio y Julia había quedado con una amiga para ir al parque del Bulevar. Salió de casa a buen paso, enfiló Avda. Andalucía donde había quedado con ella y tomaron rumbo al parque. Una vez allí, realizaron unos estiramientos previos e iniciaron el circuito que circunvala el Parque por su parte más externa. Estaban animadas y bromeaban entre ellas.

 

_Vamos ánimo, que te quedas rezagada -decía Julia.

 

_Tranquila, tranquila, me vas a fundir. –contestó la amiga.

 

La tarde caía. Para finalizar realizaron algunos ejercicios en los aparatos dispuestos a tal fin y otra serie de estiramientos.

 

_ ¿Nos tomamos una cervecita en El monje antes de marcharnos a casa? -propuso Julia.

_Por supuesto.

 

Decidieron acortar por el Parque Juan Pablo II, donde se ubicaba una estatua en su honor. Sólo cruzar Paseo de España y estarían en El monje.

 

Se acercaban y observaron como una pareja se comía a besos en un banco. Silenciosas, pasaron junto a ellos que ni advirtieron su presencia.

De repente, de entre los arbustos, apareció un tipo con un sombrero y una gabardina que se plantó ante las dos y abriéndosela, dejó al descubierto un triste miembro viril y unas ridículas perneras atadas con gomas a las rodillas.

 

Lejos de asustarse, se echaron a reír y hacer comentarios jocosos sobre el tamaño del pene. Al tipo del la gabardina le cambió la cara, el desconcierto se apoderó de él, miraba incrédulo a las chicas sin saber que hacer y por fin se abrochó como pudo la gabardina y salió corriendo mientras ellas reían.

 

_¡Mira, corre como alma que lleva el diablo!. –dijo Paula.

 

Y viendo como volvía la cabeza hacia atrás por si lo perseguían, cruzaron Paseo de España dirección El monje.


Honorio

 

Aquella tarde de Abril, en el Parque del Bulevar, la vida transcurría felizmente, demasiado feliz y demasiado tranquila. No veía ninguna oportunidad; las familias paseando a sus hijos, otros que paseaban a sus perros y enamorados acurrucados en los bancos. Nada interesante.

 

Ya pensaba abandonar, cuando a pocos metros del lugar donde me ocultaba, aparecieron dos muchachas que iban a pasar delante de mí.

 

Así que me preparé. Comprobé las gomas con las que me sujetaba las dos perneras del pantalón. Todo correcto. Cuando las tenía justo enfrente, salté ante ellas desde detrás de mi arbusto abriéndome la gabardina y mostrándoles mis genitales. “Seguro que querían sorprendidas”.

 

Y me vi allí con la gabardina abierta ante las dos. Ellas reían, hacían comentarios sobre lo pequeño que era mi pene. No cesaban de reír.

 

El desconcierto se apoderó de mi, por primera vez no sentí ninguna excitación, sólo un deseo de cerrarme la gabardina y salir corriendo hasta abandonar el Parque. Sus risas me perseguían ¿me seguían? Corría cada vez más, con más miedo mirando hacia atrás, hasta que por fin vi la salida del Parque.

 

 

© Carmen Camacho Adarve

Margarita Lizcano Prestel

 

 

Jaén 02 de Mayo de 2010

 

FISGONEANDO

FISGONEANDO

 

 

Lápiz de labios, perfume, espejo

 para desdibujar la tristeza.

  

Lápices, bolígrafos, libreta,

armas de poeta.

 

Monedero, cartera, llaves

 que abren, que cierran.  

  

Pendrive, reloj, tarjeta bus

que muerden el tiempo

y escondidos en tu bolso

me susurran como eres tú.

 

 

 © Carmen Camacho

Margarita Lizcano

Manuela Cámara

 

                                                                                                         

 

                             

 

 

                                                                                                                          

 

                                

 

 

 

 

Poemas visuales de Bruno Jordán

HAPPY ROAD TO LIFE

HAPPY ROAD  TO LIFE

 

Take the time

 

Take time to love

 

Take  time to lough

 

Take time to cry

 

Take time to read

 

Take  time to hear

 

Take time to play

 

Take time to drean

 

Take time to live

 

Take time to think.

 

 

 

SE FELIZ EN TU CAMINO POR LA VIDA

 

 

Tómate tu tiempo

 

Toma tiempo para el amor

 

Toma tiempo para reír

 

Toma tiempo para llorar

 

Toma tiempo para leer

 

Toma tiempo para escuchar

 

Toma tiempo para soñar

 

Toma tiempo para vivir

 

Toma tiempo para pensar.

 

 

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

Los microrrelatos pueden ser adictivos Por Melanie Taylor Herrera

Los microrrelatos pueden ser adictivos


Podemos considerar al microrrelato como el género literario del siglo XXI. En esta era posmoderna y de paso podemos decir que la posmodernidad “sustituye a la cultura por la multicultura, a la universalidad y el monosentido por la pluralidad y el multisentido” (Ledo, 2004), el microrrelato deviene en guiño o carcajada e incluso puntapié a la modernidad y a todo lo que le antecede.

El microrrelato es un escrito sumamente breve e increíblemente contundente que causa sorpresa en un lector que ya lo ha visto todo en el cine, el internet y la televisión. El microrrelato cabe en un correo electrónico, en la entrada de un blog, como mensaje de texto en un celular e incluso en twitter. Es tan corta su extensión que su lectura en la pantalla de la computadora no produce el cansancio visual de textos más largos.

Somos una sociedad primordialmente visual, ampliamente conectada, consumista y de economía global, pero aún así el mercado del libro o el negocio de vender libros no resulta fácil. Al parecer el trabajo, las obligaciones sociales y familiares impiden que el ciudadano promedio dedique muchas horas a la lectura. He aquí una de las bondades del microrrelato, requiere a lo sumo 3 o 4 minutos. Aunque no nos engañemos, la ficción brevísima aparenta ser fugaz y digo aparenta porque su digestión toma tiempo, es un platillo que una vez degustado se rememora largamente. Sus múltiples significados son como las notas de un perfume, hay que tener buen olfato para detectarlos. A los minitextos hay que leerlos de a poco, uno o dos a lo sumo, identificar qué juego nos propone el escritor, qué mensajes ocultos ha dejado en una trama de apariencia inocente.
 


Autopublicaciones

(Ediciones de autor)

www.alexlib.com

info@alexlib.com

Miami, FL, EE.UU.

305-469-6796
 

Por algo Ana María Shua, prolija y conocida escritora argentina de microrrelatos, los compara con una caja de bombones y recomienda que así como una no se come una caja de bombones de un tirón, tampoco debe leerse muchas minificciones de seguido. Y Shua sabe de qué habla pues ha publicado recientemente un libro llamado Cazadores de letras donde reúne su producción de microrrelatos sumando la nada despreciable cantidad de ¡900 páginas!

Lauro Zavala es un catedrático mexicano quien ha dedicado largas horas al estudio de un fenómeno tan breve. Él denomina a los cuentos de hasta 200 palabras, ultracortos. Pues sí, el microrrelato recibe varios nombres: minitextos, hiperbreves, brevísimos, ficción mínima. Inclusive hay quienes proponen el nanorrelato, contar algo si acaso con diez palabras.

El microrrelato tiene gran auge en España y Argentina, países donde se celebran numerosos concursos de textos brevísimos y se encuentran blogs y páginas webs dedicadas al género. Los concursos de microrrelatos son particularmente atractivos porque sólo requieren enviar un texto de aproximadamente diez líneas o menos por correo electrónico. Los hay de tema libre y otros proponen temas específicos, palabras o géneros, porque el microrrelato puede ser lírico, poético, de terror, de ciencia ficción, fantástico,hilarante e incluso, chocante. Los sitios de Internet, Stardust y Letralia, anuncian las bases de muchos de estos concursos los cuales tienen con frecuencia premios en efectivo para el ganador.

El microrrelato además de explorar las formas narrativas, es decir le permite al escritor experimentar con maneras originales de contar la historia, también toma prestado de otros géneros, de la tradición literaria y filosófica. Requiere de un lector avispado con cultura general. El texto brevísimo es lúdico, adoptando con frecuencia un tono juguetón, sarcástico, irónico, rítmico e hiperbólico.

Me gustaría ilustrar lo que he explicado hasta ahora con un microrrelato de mi autoría. Y, ¿por qué no?, le tomará poco tiempo leerlo, mi estimado lector.

Control remoto
Cansado de cambiar canales, empezó a observar su vida. Miró a su mujer; notó finas líneas alrededor de sus ojos y presintió que también él tenía arrugas que hacían su debut. Escuchó a sus hijos sin entender de qué hablaban, asumió que era una lengua extranjera o al menos un dialecto hecho con neologismos. Se prometió comprar un diccionario. Buscó al perro y éste ya no estaba. Ahora había un gato que se complacía en enterrar sus uñas afiladas en su sofá. Encendió la tele otra vez.

Sólo me resta invitarles a leer un microrrelato al día. Puede encontrar verdaderas joyas en sitios como minificciones.com.ar , pompasdepapel.com , minitextos.org . También recomiendo leer a Augusto Monterroso, escritor guatemalteco, reconocido como uno de los grandes maestros del género. Ah, y si se vuelve adicto a los brevísimos... ¡recuerde que se lo advertí!