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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017
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Profecia

Profecia

  Me lo dijeron las lenguas de doble filo, que te casaste hace un mes y me quedé tan tranquilo. 

 Nada de pegarme golpes, ni de empezar a maldiciones, ni apedrear con suspiros los vidrios de tus balcones. 

 Que te has casado, ¡buena suerte!, vive cien años tranquila y la hora de la muerte Dios no te lo tenga en cuenta, porque sin ser tu marido, ni tu novio, ni tu amante, soy quien más te ha querido y con eso ya tengo bastante. 

 Decía mi padre a mi madre:  “¿Qué tiene el niño, Malena?”  Anda como trastornado, ya no juega a la trompa, ni tira piedras al río, ni se destroza la ropa subiéndose a coger nidos. 

 ¿No te parece a ti extraño que un chaval de doce años, tenga tan triste la cara?  Mira que soy perro viejo y tú estás demasiado tranquila, ¿quieres que te dé un consejo?:  “vigila, mujer, vigila”. 

 Y fueron dos centinelas los ojillos de mi madre y yo cuando salía de la escuela me fui a los olivares. 

 ¿Y qué busca allí?  Alguna niña, ¿tendrá la misma edad que él?  José Miguel, no le riñas, que está empezando a querer. 

 Aquella noche en tu ventana y envolviéndonos la luna, yo te pregunté:  ¿En qué piensas?,

 y tú dijiste:  en darte un beso. 

 Y a mí me entró una vergüenza, que me caló hasta los huesos. 

 Luego, en el campanario, cuando rompimos a hablar, dijo tu tía Rosario que la cigüeña es “sagrá” y el colorín en los montes y aquel torito valiente que bebe agua en el río. 

 Todo es “sagrao” ¿pues no lo hizo Dios?  Con la pureza de un copo de nieve te comparé y te vestí de piropos de la cabeza a los pies, y a la vuelta te hice un ramo de pitiminí precioso y luego nos reflejamos en la agüitas del pozo.

  Aquella noche en tu ventana y envolviéndonos la luna, tú dijiste:  ¡calla, mi hermanito está en la cuna y le estoy cantando una nana!  Quítate de la esquina, Juanillo, loco, que mi madre no quiere, ni yo tampoco.

  Y mientras tú la cantabas, yo, inocente, pensé que la nana nos juntaba como marido y mujer. 

 ¡Bah, pamplinas, figuraciones que se inventan los chavales! 

 Después la vida se impone;

 tanto tienes, tanto vales; por lo demás,

 todo se olvida,

 verás como Dios te envía un hijo como una estrella

 y a mi me servirá de alegría cantarle la nana aquella;

 porque sin ser tu marido,

 ni tu esposo, ni tu amante,

soy quien más te ha querido;

 con eso tengo bastante.

 

4 comentarios

liz cortes -

no se nada de usted pero lo unico que se es que esta poesia la escucho desde que era nina mi madre me la reitaba he crecido con esa poesia en mi mente y me ha acompanado siempre
gracias

carmen -

esta tarde de otoño que se marcha... y esta extraña tristeza que a veces llega
pero cuando os veo a vosotros a los que siempre escribo color gris se marcha y llena todo una hermosa alegoría
muchas gracias siempre
abrazos.

Maine -

Es un placer leerte. Te sigo desde hace tiempo, y aquí te dejo mi blog por si te apetece visitarlo: http://www.enlaniebladelosdias.blogspot.com/

Angel Fdez. -

Enhorabuena Carmen por tu blog, tanto los textos como las imáganes transmiten evocación y buen gusto. Un saludo muy cordial.