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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

LA MADRE DE CARMEN CAMACHO GARCÍA LA DEL PUEBLO

 

La tienda, estaba ubicada, en el número treinta y tres de la principal del pueblo. Y Carmen, la niña flacucha y con escaso éxito entre los compañeros de clase. Volvió a engatusarme una tarde al salir del colegio –me dijo- muy excitada.
-Sabes María, mi madre ha comprado la casa de las bromas”
- AH -respondí- alucinada

-Si - SAL-SOL-SUR -sentencio-

- ¿Quee? -pregunte-

-ja, ja ,ja... es parte de un hechizo de meteoritos y cosas -contesto-

-Entiendo... -le dije-

-¿ Quieres? puedes venir, a la tienda allí tengo muchos mas, mi madre me está esperando para hacer unos recados… Podemos aprovechar el momento –añadió-
- Vale.

Y aquella tarde gris y lluviosa la acompañe a la casa de las bromas. Fue vernos su madre entrar por la puerta, y ponerse su impermeable, coger el paraguas y salir corriendo, era ágil cual gacela y también flaca.
María, me mostró: Extravagantes encantamientos, risas que salían de bocas andantes, muñecas hinchables que daban miedo, bromas y tomaduras de pelo se mezclaban con olores a pólvora, petardos,azufre, y platico. Un olor envolvente que atontaba un poco.
En La casa de la bromas, se buscaban los artículos de más éxito para cualquier cualquier fiesta, por ello, en la tienda se pueden encontrar las bromas clásicas de toda la vida; bombas fétidas, caramelos picantes, polvos pica-pica, todas clases de gafas para poetas, con o sin nariz, con los ojos que se caen, tinta mágica para robar las obras de otros, también, otros artículos de broma más sofisticados, sacos de la risa, pócimas para el arte de hacerse la dormida, el zahorí encantamientos, mal de ojo … todo ello aderezado con brebajes, tisanas, conjuros muy malos. Tan poderosos que te podían robar toda tu vida, tu nombre y apellidos, y a todos tus amigos.

En el escaparte de la izquierda había un surtido de mercancías que giraban, estallaban, dentelleaban, meteoritos malos chillaban. A la derecha un cartel gigantesco, definitivamente rojo con letras negras que decía: VENDEMOS TODA CLASE DE BROMAS PAR ARRUINAR LAS VIDAS DE OTROS –Si no queda satisfecho le devolvemos su dinero- (viene en la póliza del seguro de la tienda) en letra pequeña.
Las cajas de Lot y de Pandoras, amontonadas hasta el techo de la trastienda. Había baúles llenos de varitas mágicas, eficaces para convertirte en otra persona, en brujas de goma o monstruos verdes, las caras se enredaban alrededor de la cabeza y el cuello de la víctima, cajas de plumas, que roban los cuentos, los poemas por el arte del birlabirloque.
Mientras una bailarina en danza te daba una respuesta, inteligente y oportunista. Por ejemplo a la pregunta ¿BONUS TRACK? –RESPUESTA AUTOMATICA- VENUS TRACK-
Tenían un muñeco tamaño natural: el hombre de madera que camina ascendiendo despacio al patíbulo de la horca, si no deletreas la palabra correctamente ¡se ahorcaba!.. A mí me parecía que el secreto del éxito de aquella era la MANIPULACION en toda la información, ejemplo Hacer creer a todos que éramos vulgares, la sociedad es vulgar, la cultura es vulgar y mediocre. De este modo si todos somos vulgares, nos conformamos con nuestras vidas, vulgares como las de los demás. Al ver Carmen que yo había descubierto el secreto.
Me ofreció el encantamiento de -soñar despierto-
-Muy realista para mí, Carmen -le dije- 
-Vale te lo pierdes poesía eres tu – respondió-
- Este te va a gustar más ya verás: Es un simple encantamiento y llegarás a la cumbre de la manipulación en la información.
-Sí, este me parece que no está mal conocerlo -conteste-
-O tal vez te guste este otro, es imprescindible llevar siempre abierta la funámbula sombrilla de papel, para su perfecta ejecución. Fácil para utilizar en mitad de un examen de matemáticas e indetectable (los efectos secundarios incluyen expresión distendida y babeado menor). No se vende a menores de seis años –prosiguió-.
Ya estaba yo empezando a marearme entre el olor de la tienda a zurre, a azufre, a chamusquina, aquella criatura manipuladora. La acumulación de género y aterrada pensaba que si otra vez más me estaba manipulando.
-Mira Carmen, pasa el tiempo y va a regresar tu madre ¡haz ya un encantamiento! –aullé-
Yo la miraba exhausta y con mucho miedo, apoyada en un estante con trucos de cuerda y naipes: Trucos maquiavélicos, se escuchaba el traqueteo del tren, el tren de la bruja de hojalata oxidada y pellirroja.
-Démonos prisa, mi madre está al llegar –dijo- 
Salimos dándonos con los pies en el culo mientras corríamos, apunto ya de desvanecerme, la escuche alucinada decir.
- ¿quieres este Sombrero de copa de cartón negro? Es para hechizar al zahorí, a las amas de casa, a los poetas de éxito, etc. -cuando lo llevas puesto- miras de reojo, mientras te haces la dormida, el hechizo es mi pueblo me lo enseño mi abuela, para que se cumpla tienes que repetir esta frase mágica “Pochar la cebolla hasta hacerla perder la honra.
Los ayuntamientos y las consejerías, los compran por cientos con aquel predicamento que siempre acompañaba sus discurso, metáforas… – sentencio-
-Vale dame el sombrero de copa, lo mismo un día puede servirme contra vosotros -remate-
Carmen sin que le temblara el pulso, metió el sombrero con toda rapidez en una bolsa de plástico que ocultaba, la sazón (dentro de enorme abrigo de colegiala al igual que el sombrero de copa y algunas pócimas envenenadas con vulgaridad)
Antes de despedirnos, definitivamente yo de ella para siempre. Abrió una vez más su gran abrigo y añadió con mucho predicamento.
-¿Quieres Polvo inmediato de oscuridad? (lo importa mi madre de algunas tiendas del Perú y Méjico)
-¿Para qué sirve? Ya presa del miedo –pregunte-
- Para hacer un escape rápido, por si entra mi madre de pronto a la tienda abierta de par en par –respondió -

-¡Claro Carmen!, este me parece el más urgente - lo introdujo en la misma bolsa-
No me interesaron
los detonadores de Señuelo,
cuernos negros.
Calderos,
Pociones de amor con amor se paga. 
Ni las bolitas de pelusa redondas
de colores,
que giraban alrededor del fondo de una jaula de pájaro 
emitían agudos chillidos escalofriantes
la luna,
¡pá el que la contempla!
A salvo y en la calle -era de noche y sin embargo llovía- Llegue de una pata a mi casa, mi madre me esperaba en el balcón. A la paz que estaba trasteando la cena. Cosas de antes.
-¿Se puede saber de dónde vienes a estas horas niña? ¡Ángela María! -dijo- muy enfadada --me chillo ¿Qué escondes en esa bolsa? Cualquier día esa amiga tuya te hará ¡un mal de ojo! ¿Qué llevas en la bolsa?
- nada madre, juegos de magia –le dije-
-Anda, corre a poner la mesa que vamos a cenar, pareces tonta; ¡alma de cántaro! ¡Ave fría!

©Carmen María Camacho Adarve

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