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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

LA CASA DE LOS LOCOS

LA CASA DE LOS LOCOS

 

 

 

 

 

Todas las madrugadas, caminaba por la avenida envuelta en nubes de gardenias luego cruzaba la alameda y atravesaba un parque de acacias. Hasta llegar  al número once de la calle República Argentina y tocaba el timbre de la casa de los locos con una gardenia prendida del pelo. Era Aurora la limpiadora; quitaba el polvo de la colección de muñecas de María, y de los soldaditos de plomo de Celedonio, y de las viejas fotografías  de Andrés  limpiaba los besos del cristal con un trapo humedecido  de una fotografía enmarcada que colgaba de la pared donde una joven pareja  de novios sonreía al fotógrafo. Barría los sueños cuerdos del pasillo y las pesadillas de las alcobas. Espantaba al enano que no dejaba de dar órdenes a Nicolás  y que siempre llevaba sentado en su hombro derecho.  A escobazos echaba por la escalera virutas de papel, papeles de caramelos, colillas, ceniza de cigarrillos, ensoñaciones.  Guardaba la cordura de los locos en una maleta con llave en el hueco de la escalera.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

CUENTO CUÁNTICO

CUENTO CUÁNTICO

 

Si te sumerges en el mar, tu conciencia no se moja. El frío del invierno no entumece tus recuerdos. El calor  de una noche de verano no hace que suden tus sueños.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

DALILA

DALILA

 

 

En una antigua aldea en el centro de la plaza había un árbol que daba unas hermosas flores blancas una mañana las flores cayeron al suelo, una mujer de la aldea soñó tres noches seguidas que había que arrancar el árbol, y convenció a los habitantes para que así lo hiciesen. Muy enfadado el jefe del poblado ordenó que metieran a la mujer en el agujero que habían ocupado las raíces del árbol, y allí la mujer descubrió el mundo en que vivía.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

LECCIÓN DE MAGIA

LECCIÓN DE MAGIA

 

 

 

El mago buscaba en el jardín el encantamiento perdido de las flores, las plantas y la tierra que cultivaba en la azotea de su casa.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

POCIMAS CON PALABRAS

POCIMAS CON PALABRAS

POCIMAS CON PALABRAS

 

Las palabras pueden ser contadas, conservadas en un lenguaje encriptado, escritas en color, talladas, cocidas en barro, o encerradas en códigos sagrados. La historia de las filacterias que se colgaban alrededor del cuello los anillos gravados.

 

1.  RECETAS DE POCIMA HECHAS CON LETRAS ESCRITAS

Sumergir en agua, las palabras duras hacer con ellas una pócima, agregar  palabras violentas. Agua y palabras secas, añadir  agua y zumo de limón al gusto. Las palabras se harán jugosas hechizándonos nuestras preguntas, dudas e intenciones.

 

2.   RECETA DE POCIMA DE POESÍA ALTERNATIVA

 

Dejar la poesía alternativa una noche entera remojada en un cubo de agua, agregar mandrágora a los versos, hiedra de la luna, hierba de san Juan, flores secas,  bebedizo de cicuta, al gusto y más agua si fuese necesario. En el aprecio por el sinsentido, poemas inútiles, la poesía que te explica como utilizar un aspirador, como comprar menaje de cocina, gritando mucho con un megáfono en la boca con acento de vendedor ambulante.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

  

 

Willy de ville demasiado corazon en memoria

MINUETO

MINUETO

 

 

 

  La casa grande era fresca. El reloj de la sala daba la una. Pedro descansaba en la hamaca, el color de sus ojos, tristes, azul opalino intenso.  María barría del patio nubes de polvo de flores secas. Y el aire traía de lejos perfume  de los jazmines.  Había pasado el tiempo de las rosas. Y el amor era  dulce.   La luz entraba tímida.  Como una estrella descolgada del cielo,  entre las hojas de la parra. Noche de luna. Polvo de estrellas.

 

©Carmen María Camacho Adarve

EN BUSCA DE LAS COSAS

EN BUSCA DE LAS COSAS

 

 

 

 Justo antes de que saliese el sol y terminase el día siguiente después de amanecer. El mago recogió cuatro piedras en la playa. Que simbolizaran los cuatro puntos cardinales y los cuatro elementos. Colocó las cuatro piedras formando un círculo. Dejo espacio suficiente para poder entrar y salir, siempre por el este. Puso más piedras que marcasen el camino, para ir de un punto cardinal a otro. Era su espacio sagrado.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

 

 

El girasol por XV Masilio Ficino

El girasol por XV Masilio Ficino

 

 

 

Debemos volvernos hacia el misterio de nuestras propias naturalezas como lo hace el girasol.

 

XV Masilio Ficino

 

POR EPICURO

POR EPICURO

 

No importa en que medida nos aflija el sufrimiento, pues siempre habrá algo que nos proporcione un mínimo de placer, y esto es suficiente.

 

Epicuro

 

EL VIAJE DE TRISTÁN

EL VIAJE DE TRISTÁN

 

 

 

 

 

Tristán tiene una fe inconmovible pasa días y noches en su pequeña barca, arrastrado hacia su amor que promete ser dulce, infinito, y desafiante.

Tristán, descansa confiado en el seno de los poderes cósmicos  que rigen los movimientos de los cielos y de todas las cosas de la tierra, es arrastrado en los acordes de su arpa órfico-irlandesa, que suena con la música del mar y las esferas, hasta la bahía de Dublín, donde Dedales, el héroe de Joyce, caminará siglos mas tarde  preguntando a su corazón si alguna vez tendrá coraje para confiarse a la vida.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

EN LAS PUERTAS DEL CIELO

EN LAS PUERTAS DEL CIELO

 

 

 

Si el ángel que vigila la entrada del Edén baja la espada por un instante el mundo se desmorona.

 

©Carmen María Camacho Adarve

 

 

Una canción de hadas por W. B. Yeats

Una canción de hadas por W. B. Yeats

Cantada por el pueblo de las hadas para Diarmuid y Grania, en su sueño nupcial, debajo de un cromlech.

Nosotras somos viejas y felices,
más que viejas, viejísimas
miles de años, miles, miles de años,
si a todas nos dijeran:

Den a estos niños, vueltos hoy del mundo,
el amor y el silencio,
las largas horas donde cae el rocío,
y los astros del cielo:

Den a los niños, vueltos hoy del mundo,
descanso de los hombres.
¿Habría algo mejor, algo mejor?
Dígannos, pues, ahora:

Nosotras somos viejas y felices,
más que viejas, viejísimas,
miles de años, miles, miles de años,
si a todas nos dijeran.

 

 

ESPEJO POR SYLVIA PLATH Estados Unidos (1932-1963)

ESPEJO POR SYLVIA PLATH      Estados Unidos (1932-1963)

 

        Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos.

        Cuanto veo, lo trago inmediatamente

        Tal cual es, sin empañar por amor o desagrado.

        No soy cruel, sólo veraz:

        Ojo de un pequeño dios, cuadrangular.

        Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente.

        Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo

        Que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa.

        Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.

 

        Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,

        Buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.

        Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna.

        Veo su espalda y la reflejo fielmente.

        Me recompensa con lágrimas y agitando las manos.

        Soy importante para ella. Que viene y se va.

        Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad.

        En mí ella ahogó a una muchachita y en mí una vieja

        Se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz.

SYLVIA PLATH

        

                  

De "El Coloso" 1960

 

Versiones de Jesús Pardo

 

Causalidad Por Chuang- Tzu

Causalidad Por Chuang- Tzu

La Penumbra le dijo a la Sombra: “A ratos te mueves, otros te quedas quieta. Una vez te acuestas, otra te levantas. ¿Por qué eres tan cambiante?”. “Dependo”, dijo la sombra, “de algo que me lleva de aquí para allá. Y ese algo a su vez depende de otro algo que lo obliga a moverse o a quedarse inmóvil. Como los anillos de la serpiente, o las alas del pájaro, que no se arrastran ni vuelan por voluntad propia, así yo. ¿Cómo quieres que responda a tu pregunta?”.

 Chuang- Tzu

Traducción de Octavio Paz

 

ES TAN POCO EL TRABAJO DE LA HIERBA POR Emily Dickinson

ES TAN POCO EL TRABAJO  DE LA HIERBA  POR Emily Dickinson

 

 

 

Es tan poco el trabajo de la hierba,
esa esfera de simple verde:
sólo criar mariposas
y entretener abejas.

Todo el día bailar al ritmo de las lindas
tonadas que las brisas traen
y recibir el sol en el regazo
y a todo decir sí, inclinándose.

Ensartar el rocío -como perlas-
toda la noche. Y emperifollarse
más elegantemente
que una duquesa.

Y, al morir, deshacerse
en fragancias divinas,
como humildes especias
que se quedan dormidas
o como nardos que perecen.

Y entonces habitar en trojes soberanas
y soñar por el resto de los días.
Es tan poco el trabajo de la hierba.
Yo quisiera ser heno.

Emily Dickinson

 

 

 

Fritz Perls como tu eres

NUEVA YORK NUEVA YORK

Jonh Mayall Jazz entre olivos Jaén

EL ROBLE DEL PEREGRINO

EL ROBLE DEL PEREGRINO

 

Siéntate  bajo la sombra del roble. Presta atención y escucha las voces de los espíritus, ninfas, gnomos y fantasmas que escuchaban nuestros antepasados, son las voces que alimentan la imaginación y llenan el alma de paz y armonía.

 

©Carmen María Camacho Adarve