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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

Fallecio Alejandro Aura, Dramaturgo y poeta enviado por Ernesto Kahan

Fallecio Alejandro Aura, Dramaturgo y poeta enviado por Ernesto Kahan

 

 

DESPEDIDA
Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.
¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.
Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós. 
Alejandro Aura.

 

 

 

 

 

 

 

Profesor y poeta E. Kahan, con enorme triste ele notifico la pèrdida de nuestro amigo y hermano poeta Alejandro Aura, fuimos compañeros en el Taller Literario de Juan Josè Arreola, què tristeza. Lo saluda con el afecto de siempre Antonio Leal.
Profesor Ernesto Kahan
Vicepresidente-Congreso Mundial de Poetas - Academia Mundial de Arte y Cultura
Presidente Adjunto de la UHE- UNION HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES
Presidente de AIELC- Asoc. de Escritores en Lengua Castellana de la FEDERACION de ESCRITORES de Israel

*Este fue el ùtlimo escrito que dejò en vida el poeta en su pàgina web http://www.alejandroaura.net/wordpress/ que titulaba Alejandro Aura: mis poemas y otros escritos, fechado el 30 de julio del 2008.
 
Apenas el martes pasado Alejandro Aura avisaba de su ingreso al hospital La Princesa, Madrid y se lamentaba de que no habìa podido escribir como simpre lo hacìa en su espacio diario de internet. Tres dìas antes de morir (el 29) se disculpaba con su esposa Milagros Revenga, de nacionalidad española, con la que procreò una hija, a quien le pedìa perdòn 'por el sufrimiento que le ocasionaba, con el malestar profundo por dentro y por fuera, dolores, incomodidades, tensiones, tristeza ( mucha), desesperanza' que le ocasionaba su enfermedad.
Su hermana, la actriz Martha Aura, por su parte señalò que fue a visitarlo hace tres semanas: 'orè para que èl dejara de sufrir', a causa del càncer de pulmòn  que padecìa desde hace años, señalò despuès de la entrevista. Martha le dijo despuès a su hermana a su regreso a Mèxico: Ojalà que Alejandro no resista mucho tiempo, porque el dolor de verlo sufrir era muy grande: Yo decìa: mejor que su corazòn no resista, pero hoy que hablè con su esposa Milagros, y con Marìa, su hija, fue horrible pensar en lo que dije.
Martha sòlo pudo verlo hace tres semana en Madrid por cuestiones de haber tenido que viajar a Ronda para hacer una pelìcula. Platicamos muchìsmo, dijo. êl me preguntò por cada miembro de la familia, personalmente por cada uno de los cinco hermanos que èramos. Alejandro es el primero que muere y ni siquierta es el mayor, sino el cuarto.Èl  me pidiò que en esta ocasiòn hablàramos mucho, sobre la familia.
La actriz recordò que el ùltimo deseo de su hermano fue el de que sus restsos fueran incinerados en España y despuès traìdos a la ciudad de Mèxico( segùn informe de la Embajada de Mèxico en España), en donde Alejandro naciò el año de 1944. Lo doloroso, añadiò, son los tres hijos que le quedan, porque la mayor, hija de èl y (la poeta) Elsa Cross, muriò en diciembre pasado a los 39 años. Su ùltima visita a Mèxico fue en el 2007, en que vino al encuentro de Poetas y viajò a Morelia, San Luis Potosì, Zacatecas y Aguascalientes. Estuvo casado tambièn con la escritora Carmen Boullosa con la que tuvo una hija.
Texto escrito por Alejandro Aura el 27 de julio.
'Domingo del perdón. Hay días en que el ramalazo es tan fuerte que no sabe uno cómo esquivarlo, y eso me pasó ayer: me vino de pronto un malestar profundo por dentro y por fuera, dolores, incomodidades, tensiones, tristeza (mucha), desesperanza, y todo se juntó en un haz de porquería de comportamiento que hizo mucho sufrir a Milagros porque la pobre no sabía qué hacer, cómo contentarme, cómo ayudarme a encontrar algún alivio. Hoy le pido perdón por escrito, porque me cae que no se lo merece'.Muere el 30 de julio.
Alejandro Aura publicò 25 libros de poesìa, cuento, teatro y crònica. Fue tambièn director de Teatro y Danza de la UNAM. Becario de Poesìa del desaparecido ( por Vicente Fox) Centro Mexicano de Escritores en 1964. Como mjeor actuaciòn, recibiò el premio de la Asociaciòn Mexicana de Criticos de Tatro en 1974 en la obra Los exaltados de R. Musil. Premio a la mejor direcciòn otorgado por la Uniòn de Cronistas y Crìticos de Teatro en 1985, en la obra Los totoles. Premio al mejor actor cultural en 1990 en El retablo de El Dorado. Premio a la mejor producciòn cultural en 199o en Margarita, sinfonìa tropìcal. Premio ùnico del Concurso Nacional de la Juventud en 1969, en la obra La calle de los coloquios, Premio Latinoamericano de Cuento 1972, por los Baños de celeste.Premio Nacional de Poesìa de Aguascalientes 1973, por su libro Volver a casa.
En el año de 1995 fundò el club de lectura Aureolas en el Centro Cultu-bar El hijo del cuervo en donde llevò a cabo, desde el año de 1984 hasta 1999, innumerables actividades artìsticas, culturales y sociales. Fue director general (fundador) del Instituto de Cultura de la Ciudad de Mèxico de 1998 al 2001 y didrector del Instituto de Mèxico en España de julio 2001 a diciembre 2003.
Obra publicada: Cuento. La historia de Nàpoles, Centro de Informaciòn y Desarrollo de la Comunicaciòn y la Literatura infantil, Mèxico, 1988. Los baños de celeste, ed. Posada, Mèxico, 1989.La hora ìntima de Agustìn Lara, ed, Cal y Arena, Mèxico, 1993. El otro lado, Fondo de Cultura Econòmica. A la orilla del viento. 1993.
 
Poesìa. 'Cinco veces la flor', en Poesìa Joven de Mèxico (antologìa), ed. Siglo XXI, Mèxico, 1967. Alianza para vivir, UNAM, 1969. Varios desnudos y dos docenas de naturalezas muertas. Monterrey, NL, Poesìa en el mundo. 1971. Volver a casa. Instituto Nacional de Bellas Artes/Joaquìn Mortiz, 1974. Popular. Lecturas mìnimas. 1987. Tambor interno. Casa de la Cultura del Estado de Mèxico, 1975. Hemisferio Sur. Papeles Privados, 1982. La patria vieja, Universidad Autònoma de Puebla. Asteriscos, 1986. Cinco veces. SEP. 1989. Poeta en la mañana, Fondo de Cultura Econòmica, 1991.
Teatro. Las visitas, estreno. 1979. Salòn calavera, estreno, 1982. Xe bubulù ( en colaboraciòn con Carmen Boullosa) estreno 1984. Salòn calavera. Las visitas y Bang, ed. Ocèano. 1987. 
 

 
 
  NIÑO SIN NOMBRE
Para mí no acaba el plazo de la vida
porque morí al nacer,
no hay fecha que desazone mi espíritu pensando en el horror del vacío porque antes de conocer siquiera las caricias de mi madre pasé a mejor vida, como dicen,
aunque no hay vida mejor que ese breve momento en el que tuve sangre circulando caliente por mis venas y oí en mis propios oídos un ruido que salía de mí mismo como un líquido dulce
pues todo lo demás –cuál mejor– fue pudrirme, secarme luego y comenzar el único trabajo posible del amor que es deshacerse,
volver a ser de nada
ah, si hubiera tenido un rato más para probar a qué sabía mi madre,
para oír su voz enseñándome con paciencia de carne una a una las palabras con que se hace el cuerpo de la vida,
–cuerpo, carne, sangre, sabor, qué apetecibles palabras–
si hubiera visto sus ojos enfrentito de los míos proyectando en mi retina lisa toda su historia y la de sus antepasados, fuera lo que fuera y como fuera,
habría dado mi vida –es un decir– por tener un recuerdo palpable de besos, de caricias, de cuerpo contra cuerpo,
como esas vírgenes desnudas que sueñan los herejes o algunos cristianos muy puros
abrazando a sus niños con emoción de madre nueva,
si hubiera dado tiempo de algo,
pero apenas había corrido el trámite de pasar de líquido a corpóreo,
apenas había podido desfruncir mis párpados y labios para aspirar los listones del aire
cuando el color amarillo verdoso me llevó a la muerte sin que hubiera voz que apelara la sentencia
porque mi madre permanecía sedada y mi padre era un cretino
al revés de como es la vida yo he ido decreciendo en donde no estoy,
un conjunto de negaciones fue mi infancia, mis juegos infantiles, mis aprendizajes,
las rayas regulares del piso son los escalones de ascenso, las rayas irregulares son asechanzas chistosas,
los claros en que piso son lo único que puedo hacer,
si piso raya mi destino cambia, el universo revienta
y los muertos desaparecemos,
mal que bien tuve que ir educando a mis padres para que me quisieran,
ellos no lo saben pero entre maldiciones y blasfemias he intercalado besos, caricias dolorosas, abrazos apretados llenos de fiebre y miedo, de una pesadez horrible que he sentido en mi cuerpo negado
para que ellos, al contacto conmigo, vuelvan a creer en la fertilidad que se frustró con mi deceso
bien que ya es imposible remediarlo
porque el seno en el que estuve tramitando el corto viaje también ya está del otro lado
pero la enmienda de las torceduras espirituales
igual sucede en tiempos que no son los tiempos reales de la vida
por eso me aplico
y lleno de fervor amoroso hacia mis padres trato de enderezar el naufragio de mi precaria vida.
¡Cuál vida!
¡Si yo hubiera vivido!
Si el miedo hubiera estado allí con su humedad para causar esa alegría sorda de los sudores infantiles
envuelta la cabeza para no ver los fantasmas que me asediaban,
si la avena, el plátano, la leche, el pan dulce, hubieran nutrido mi niñez saludable, rubicunda, ay qué bonito, qué llenito,
poco a poco habría ido conociendo las palabras
mientras viera mi piel extendiéndose para cubrir la carne con que se formaban.
Porque sí digo, pero con lo que digo no digo nada pues todo se quedó en veremos.
Salí en una cajita ridículamente adornada de encajes azules
bajo el brazo de mi padre, como un libro,
una novela cuyos primeros capítulos estaban plenos de carnalidad, saliva, risas y acumulación de vacíos;
y el muchacho, que me iba leyendo
con esa voracidad con que a veces se devoran las historias,
arrancaba las páginas para no caer en tentación de releerlas,
desde que salimos del Centro Médico hasta que llegamos al cementerio –yo no sé su nombre, no sé cómo se llama el depósito en donde fui dejado; ahora me da risa pero en ese momento
tuve la tentación de reflexionar sobre el destino de mi alma
pues el de mi cuerpo estaba más que claro– hasta que sin una sola lágrima que lo ayudara a soportar la desolación infinita, la más arenosa y seca de las aflicciones, me dejó enterrado,
mas como uno de los capítulos se llamaba El deseo
ando aquí medrando en los páramos más tristes de la memoria.
De tal modo, pues, se reproduce la vida,
vuelve a ser en donde menos se espera;
a diferencia de la vida vegetal,
la vida humana retoña en donde no hay tronco ni rama ni agua ni sol ni aire ni un demonio.
Así que además de ser ya nada, soy recuerdo.
¿Qué diferencia hay entonces entre vivir y no vivir?
Puedo tener, ya tengo, la vida pormenorizada en la que cada segundo
está lleno de olor, asombro, sentimiento, reflexión, acopio,
de simultaneidad tal que en ella pueden abrirse
cada uno de los capítulos desde cuando fui universo indiscriminado
hasta estas pocas horas en las que luché por conservar la vida.
¿O qué fui? ¿En donde terminé apenas empezaba?¿Esa entidad no temporal, ese fugaz evento?
Qué gracia: aquí, donde me toca estar, en este Limbo,
no hay autoridad que decida qué hacer con el caudal de almas
todas sin usar
que se amontonan sin ningún sentido práctico ni mucho menos común
y a un lado de este digamos territorio
está la fábrica de almas nuevas que se van poniendo a toda velocidad
en ejercicio. Un almario febril y enloquecido, una sanfrancia almal
que llena de estrépito las esferas celestes, como ya se sabe.
Ninguna diferencia hay entre vivir y no vivir porque ruido de todos modos se hace
y esos ruidos hay momentos en que hasta son armónicos
y combinados con sus buenos silencios alcanzan a empalmarse en un coro cósmico descomunal con la música de las esferas
que aquí entre nos no es otra cosa que la danza bellísima, efusiva, entusiasmada
de lo que no existe
como yo.
Alejandro Aura.
 

1 comentario

Edwas -

¡Gracias por poner el texto!
Con este texto se hace evidente que el poeta mejicano Alejandro Aura tenía una exigencia profunda de sentido de la vida muy despierto, como cualquier poeta,y en el fondo como cualquier persona que tenga un corazón que lata al ritmo de sus dudas existenciales. Que bien que Alejandro ya vive su relación con el infinito, mientras yo, me debato todavía con el breve instante...