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NOVIEMBRE

NOVIEMBRE
Luz de otoño, tibio sol,
descansa la tierra,
en el atardecer
de otoño.
Escarcha,
Estrellas,
estas horas,
muertas,
aún perduran.
Un sol tinto,
de anemia ,
en las fachadas.
Una hilera de chopos,
en el camino,
un poco de niebla,
entre las hojas secas,
raíces de los olmos.
Un arroyo baja por la acera,
su agua casi negra
una niña vuelve de la escuela.
Cipreses del cementerio,
mes de noviembre,
de otra vida y sus muertos.
Humilde vereda entre rosaledas,
cada tapia del cementerio,
y sus manchas de humedad en el tiempo.
Cada ciprés y sus ramas en el cementerio...
©Carmen María Camacho Adarve
TENGO GANAS DE…

1.Tengo ganas de navegar por las estrellas.
2. Tengo ganas de caminar por la cuerda de la ropa.
3. Tengo ganas de encontrar a Carmen Camacho en un patio de vecinas con un megáfono.
4. Tengo ganas de pasear por tu mano izquierda.
5. Tengo ganas de hablar con la noche.
6. Tengo ganas de hacer que caiga la luna.
7. Tengo ganas de ser una princesa mala.
8. Tengo ganas de volar como un halcón.
9. Tengo ganas de ser una hormiga.
10. Tengo ganas de acariciar tu corazón.
©Carmen María Camacho Adarve
LUNA ROTA

Del perfume de las rosas
culpa es de la blanca luna.
Del clavel de tu solapa
culpa es de la blanca luna.
De la blanca azucena
culpa es de la blanca luna.
De los nardos y jazmines
culpa es de la blanca luna.
De las rosas negras
culpa es de la blanca luna.
De los suspiros y el viento
culpa es de la blanca luna.
Que el mar no se derrama
culpa es de la blanca luna.
Del hombre lobo que aúlla
culpa es de la blanca luna.
De la seducción de la gata
culpa es de la blanca luna.
De las laboriosas abejas
culpa es de la blanca luna.
De las lágrimas de Eva
culpa es de la blanca luna.
Que tu me quieras a ratos
culpa es de la blanca luna.
De tus traicioneros besos
culpa es de la blanca luna.
De los versos que os escribo
culpa es de la blanca luna.
©Carmen María Camacho Adarve
CAMPOS DE JAÉN
LOS DIAS DEL POETA
YO VIVIA
TARDE DE JUNIO

Azules peñascales
malezas, jarales, zarzales
y el huertecillo verde.
En las lomas plateadas
verdes olivares
Campos de Jaén.
Olivareros y olivos
Cerros de lirios
y la fuente clara.
Tarde de junio
calida y dorada.
©Carmen María Camacho Adarve
ODA A LA MANZANA

Tú eres manzana tersa esperanza.
tentación para mi pecado,
fruta prohibida del paraíso.
Herencia de Adán,
tentación de Eva.
Manzana del bien y el mal,
fruto del árbol de la ciencia,
cólera de Dios.
Serpiente maldita y tentadora,
Nueva York, Londres, Madrid,
tersa, lozana y roja.
Joven extranjera,
madura redondez de mujer,
Olvidada sobre el tablero de Newton.
Tersa esperanza de los hombres casados
manzana que envenena a los enamorados.
©Carmen María Camacho Adarve
TRANSPARENCIAS

Azul, tu que juegas con la luz de la mañana. Y corres tras las nubes del verano. Y al mirarte, a mi, se me achica el alma. Y eres luz en la alborada. Y eres la calma. Y eres la mañana siempre clara. Y la paz que nos bendecirá.
©Carmen María Camacho Adarve
TARDE DE MAYO

Sobre los campos
el fresco mayo.
En los caminos
las amapolas
ensangrentadas.
el huerto en flor,
el limonero,
la madreselva,
la hierbabuena,
y azucenas.
y en la torre
la cigüeña.
tarde de mayo
dorada, placida, y buena.
©Carmen María Camacho Adarve
GOTAS DE PAZ

Sobre las hojas,
Gotas de paz verde mar,
En el jardín,
De nubes cerúleo,
Nacen estrellas,
A cada rato.
En la oscura,
Noche marinera,
Del jardín, restaban
Claridades, de tardes.
Hojas de árboles,
Manda reflejos,
De otras brisas,
Frescura, de algas, de ovas.
Una tierna ramita,
Buscaba, un paraguas
Que, la resguardara,
De la lluvia, verde, marinera.
Únicamente, otra rama,
En alguna arboleda, lejana
Suplicaba, a la ramita,
Que se escondiera,
¡Deprisa, deprisa¡
En la frondosidad,
De su corazón de árbol,
donde duerme la paz
Que la lluvia,
¡No la empapa!
Ella fijo la mirada,
Oscuras, oceánicas
Profundidades, marinas,
Algas y caracolas,
Anémonas y nácar,
El jardín del mar,
Vio a las grandes,
Y viejas ramas,
De los árboles entrelazadas
Corazón verde esmeralda.
Hasta llevarla, a salvo,
De las lluvias,
Opalinas mareas,
Y, saltó hasta las estrellas.
Supo, que llego,
La lluvia verde,
Tembló, por su fragilidad,
De tierna, y pequeña,
rama de la paz
Verde, muy clara,
Recién, abiertas, las hojas.
La ramita se entrelazaba,
Entre las ramas
Fuertes y viejas,
Del único corazón,
Verde que quedaba,
donde habita la paz
Y ella rezaba…
©Carmen María Camacho Adarve
LA CATEDRAL

Desde la torre de la catedral
se vio a la lechuza volar
y colarse por el ventanal.
El sacristán la quiso espantar
apagaba las velas de altar
se posaba en san Juan.
Y bebía el agua de santo Tomas
por el ventanal de la catedral
se vio a la lechuza volar.
©Carmen María Camacho Adarve
YO VIVÍA

Yo vivía en una casa
que tenia un patio andaluz
con dos cinamonos, una noguera,
el platanero y la higuera,
una fuente cantarina
tres rosales, celindas y azucenas,
una enredadera y madreselva.
Yo vivía en una casa
con balcones y macetas
de geranios y pendientes de la reina,
Yo vivía en una casa
con niños, juegos y risas
y en el patio jugábamos a la rayuela
a la comba y al pilladilla
Yo vivía en una casa
llena de luz y vida
Yo vivía en una casa
en mi ya lejana infancia.
© Carmen María Camacho Adarve
La mañana

Cuando despierto
sobre mi cama,
entra la vida
por la ventana.
Abro los ojos
siento la vida
busco mi ropa
la cama vacía.
Salgo del cuarto
siento la brisa
que da un alba
nueva y azul.
Y miro al día
entreabierto
garcilasiana
es la mañana
de tu mirada.
©Carmen María Camacho Adarve
ABRIL

El tierno abril
en rosas anda,
sembrando verdes,
y, alamedas
y, frutas bellas
rosas del viento,
y, juncos del río.
Al yerto muro
ramas de hiedra,
le han nacido.
Fértiles campos
verdes florecen.
En aire claro
verdes olivos,
cortijos blancos,
el fresco prado,
las altas cumbres,
el romero
y los jarales.
©Carmen María Camacho Adarve
PRIMAVERA

Las flores de Almatea.
Las primeras yerbas.
La rosa deshojada;
de tanta luz vestida
soledad que destella,
de cristal bordada.
Frágiles aromas:
azahar, rosas, y plata.
La verde primavera;
quebranto de estrellas
en la noche oscura,
que rompen el alba.
Estrellas errantes
que el cielo retrata.
©Carmen María Camacho Adarve
VERSOS A LA FLOR DEL CEREZO

La flor del cerezo esta triste
quiere ser golondrina,
quiere ser alondra,
quiere ser ruiseñor,
quiere ser una estrella.
Saludar a los lirios
con versos de mayo,
o perderse en el viento,
con el aire de azul,
en un cielo sin fondo.
Y están tristes las flores
por la flor del cerezo,
y los jazmines de Oriente,
y los nelumbos del Norte,
y las dalias de Occidente,
y las rosas del Sur.
No es flor de abril,
ni es flor de mayo,
la flor está pálida,
la flor está triste,
las flores no lloran.
Se siente una flor ignorada
abre los pétalos de su luz,
en serenas alboradas,
y es mas brillante que el alba,
mas hermosa que abril,
tan bella como la luna lunera.
© Carmen María Camacho Adarve
LOS DÍAS DE LA POETA

Entre los rosales no cantaran
los ruiseñores
y las cigüeñas abandonaran
el nido del campanario
que malos días te esperan poeta
sin rosas perfumadas
ni luna rosada
sin tu calida estancia
ni flores en las macetas
ni paraguas, ni gorra, ni gabán
y el aguacero de abril no amaina
todo llega y todo pasa
no hay mal que cien años dure
ya vendrán otros poetas
este abril y otros tiempos
con estas lluvias
ya paso un día como otro día
en otro tiempo no llovía.
© Carmen María Camacho Adarve
JAÉN EN EL VIENTO DE MARZO

La tierra ya revive
al comenzar marzo
el verde oscuro
en los chopos lejanos
brota en las yertas ramas
el verde claro del olmo
las violetas perfumadas
en las lomas de plata
jarales y zarzales
juncos y retamas
marzo ya florece
en días azules y dorados
y crecen las blancas margaritas
y los álamos nuevos
viento de marzo entre los olivos
la campana de la catedral da la una
Jaén tan bella bajo la luna.
©Carmen María Camacho Adarve
AIRE DE MARZO

El aire de marzo traía
viajeras golondrinas
el aire de marzo traía
tardes doradas.
El aire de marzo traía
presagios de amor
el aire de marzo traía
azucenas blancas.
El aire de marzo traía
azahar y lilas
el aire de marzo traía
olorosas rosas.
El aire de marzo traía
la paloma de paz
el aire de marzo traía
al romero verde.
Como las golondrinas
en las blancas tardes
del aire de marzo
mi amor se perdía.
©Carmen María Camacho Adarve
LA NOCHE VOY ANDANDO

Hebras de oro ensortijado
trae el sol esta tarde de marzo
y el blanco de las rosas puro
y las horas que pasan volando
importuno reloj presuroso
poco a poco mi partida vas acelerando
y las horas que pasan volando
el aire se serena
y contemplo el cielo
el amor y la pena
olvidado perdido
yo con paso callado
la noche voy andando
el bajo y torpe suelo
mis ojos hechos fuentes
mis pasos desiguales
hacia otro camino
donde no anochece
y luz del saber llueve
clarísima luz pura
donde vive el contento
yo con paso callado
la noche voy andado.
© Carmen María Camacho Adarve
CAMPOS DE JAÉN

Campos de Jaén
en el olivar
vi a la luna llorar.
Olivos de agua
suspiros de luna.
Campos de Jaén
plata y verde.
Luna jaenera
en el olivar.
Por el olivar
se pasea la luna
en su soledad.
©Carmen María Camacho Adarve
CARNAVAL

El carnaval ha venido
es una santa compaña
con hachas de cera blanca
que ya a nadie sorprenden
las mascaras ancestrales.
Es una plaza con damas
de pechos exuberantes
un entrechocar de zancos
es un polvo de estrellas
en una noche sin alma.
Es un todo lo revuelto
de una blancura cándida
maquillada en lunas
las mascaras son nubes
que se deshacen en noches.
Las niñas de plata vuelan
en unas bolas gigantes
cargadas sobre dragones
los bufones hacen palmas
a las brujas de las calles.
El carnaval ha venido
es el momento de decir
las palabras que estallan
que sabe a la desnudez
de las ventanas en gritos
donde la luces y sombras
son soledad que destella.
©Carmen María Camacho Adarve
ROSAS

Rosa de marzo
de viento rosas
rosa de abril
agua de rosas
rosa de mayo
de pasión rojas
rosa de junio
del cielo rosas
en tu soledad
donde las rosas.
©Carmen María Camacho Adarve
CONTARTE QUIERO ©Carmen María Camacho Adarve

Las estrellas del cielo
contarte quiero
la luz de la mañana
contarte quiero.
Las caracolas del mar
contarte quiero
el lirio y la rosas
contarte quiero.
Los mares de tus ojos
contarte quiero
en tu pelo luceros
contarte quiero.
La magia de tu sexo
contarte quiero
como levantar vuelo
contarte quiero.
©Carmen María Camacho Adarve
LLANTO EN LA TARDE

Lloraba la fuente
en la verde tarde
tibio y fragante
el aire galante
en las cándidas aguas
un ángel ausente
sin broquel ni espada
melancólicos lirios
lo acompañaban.
©Carmen María Camacho Adarve
Poema sinfónico

Días claros
azules acerados
firmamentos y la mar.
Unos aires
pensativos
suaves y puros.
Hinchada la mar
en lentas oleadas
Inmaculadas.
Pensamientos
en los vientos
y el azul sin final.
Turbados
Pensamientos
Del mar.
En sombras
Y matices arriba,
mas arriba, del sol.
©Carmen María Camacho Adarve
.
Enmudeció el poeta

Enmudeció el poeta callaron las rosas
entre pétalos blancos y hojas yertas
palabras que evocan descorazonamientos
entre letras mojadas y tinta amarilla.
Languidecen las horas desesperanzadoras
se consumen los días en minutos y llantos
entre rosas y pétalos en palabras y nardos
en las suaves caricias que enmudecenla sombra.
Se marchara el poeta con su vara de nardos
entre pétalos blancos y jardines soñados
se quedaran sus versos a tierra amarrados
mas allá de los sueños mas allá del silencio.
Se morirá la rosa callaran las amapolas
entre pétalos blancos y hojas yertas
su corazón se ahoga agonizando en dolor
mas quedara su aroma en la rosa y el nardo.
©Carmen María Camacho Adarve
El pez y el sol

Avanzaba la tarde, flotando en los mares
cielo del poniente, el sol y el pez
mueren sosegadamente,
Se elevan, rizándose, rosado el aire
entrelazadas oraciones
Tanta quejumbre, en las profundidades
Y en verdes valles conventuales
Brisa de tierra, hecha marinera
Extravagancia, de tristes melodías
Y mira al sol, el pez y muere
En tan placido atardecer.
©Carmen María Camacho Adarve
Canción del pirata

Somos murciélagos,
Yo soy un cuervo,
Me subo a un olivo
¿No soy un cuervo?
¿Eres tú el espantacuervos?
Tres huesos,
En unos pantalones rotos
Tres encajados,
En un chubasquero
Tres huesos,
En el ombligo del barco
Tres encajados,
En mi pata de palo.
©Carmen María Camacho Adarve
ARRIBAR A PUERTO

Poeta… ¿Dónde se encuentra el último puerto,
de donde ya no soltaras amarras?
Poeta… ¿en que mar navegas
Del que no te fatigaras?
Poeta… ¿Dónde esta tu casa y quien te espera?
Que la fe destierre los hechos;
Que la fantasía exilie la memoria
Yo miro a lo hondo y creo.
©Carmen María Camacho Adarve
Ondulación del mar

Estas azules Aguas
Este Fluir en olas
De su estela
Las burbujas danzan
Y Salpican la mar
En suave alegría
La nave va
En azulada blancura
Hacia su alcoba
Nupcial En Creta.
©Carmen María Camacho Adarve
Es poesía

¿Dónde esta la poesía?
-me preguntaste-
en todas partes
-te dije-
poesía
es la tarde
poesía
es la mañana
tu mirada
es poesía
tu soledad
y la mía
son poesía
tu alegría
es poesía
vida y muerte
es poesía
ma che cosa sta poesía?
Sono molto Stanca,
ma ti voglio una Bocca
©Carmen María Camacho Adarve
Caballo de cartón

En mi cuarto
Dentro
De un cajón
Guardo:
Pan y vino
Un, limón
Un, corazón
Un, abanico
Y un, caballo
De cartón.
Carmen María Camacho Adarve ©2008
Barco ausente

El viento y el mar
Anunciaban tormenta
Y el barco
Que lleva mucho tiempo
Ausente
Va de viaje de ida
Quizá lleva cartas
A bordo
En un borroso
desgastado archivo
Fluye un continuo
torrente de vida
a través de tristes
deshabitadas marismas,
fecundos campos
cultivados
en los grandes bosques;
por arcos romanos
o sobre ríos indios
a través del sol y la sombra,
en corazones felices, o desolados,
por capillas cuyas agujas se yerguen
como piedras mileares
allí lo podéis encontrar
en la casa de al lado,
bajo la sombra de la iglesia.
©Carmen María Camacho Adarve
Sol de Ecuador

Doblón del Ecuador
Moneda de oro
De Sudamérica
Medallas de sol
Palmeras,
Volcanes,
Estrellas,
Discos de sol
Cuerno de la abundancia
En un clima
Que no conoce otoño,
Una torre;
Un gallo cantando
Un signo
Del zodiaco
Y el sol,
Pájaro valeroso
Oro redondo
Como el espejo
De un mago
Nos devuelve nuestro yo
Más misterioso.
©Carmen María Camacho Adarve
Azul mañana

Azul mañana
Sobre el mar transparente
Azul mañana
Como un dedo de oro
En las aguas
Una franja de sol
Un secreto
Las olas susurraban
Al pasar corriendo
Brillando así
El sol, se desvaneció
Con lentitud
Y se sumergió
Luego volvió a subir
Y brillo en silencio
Un sol oblicuo
Jugaba
Sobre el estanque carmesí
Revolvía en su reflejo
Como si buscara
A tientas
Algún reloj
En la espuma del mar
Y volvió a caer,
Corrieron sus rayos
Por sus inmóviles flancos
Y bajaron al mar
Reventado su coraza
De suave azur,
Sobre el hermoso rostro
Del mar
Y en la calma de cobre
Un loto amarillo
Desplegaba
Sus callados pétalos
En el mar.
©Carmen María Camacho Adarve
Nit de Lluna traducido al Catalán por Pere Bessó i González

NIT DE LLUNA
Nit serena
De lluna
En silencis
argentada
Una soledat
Callada,
De plata les ones
Nit de lluna
Mar de plata
Suavitat blava
Temps de serenor
Floquets d'escuma
Estelles de plata
La nau va
Deshabitada i a la deriva
I el silenciós vaixell,
Tripulat
Per nauxers pintats
Dormida en aquest vaixell
Seguesc mirant el teu propòsit
Avança la nau
a través de la follia
Alegre de les ones.
Tradución de Pere Bessó i González
NOCHE DE LUNA
Noche serena
De luna
En silencios
Plateada
Una soledad
Callada,
De plata las olas
Noche de luna
Mar de plata
Azul suavidad
Tiempo de serenidad
Copos de espuma
Astillas de plata
La nave va
Deshabitada y a la deriva
Y el silencioso barco,
Tripulado
Por marineros pintados
Dormida en este barco
Sigo mirando tu propósito
Avanza la nave
a través de la locura
Alegre de las olas.
©Carmen María Camacho Adarve
El pajarillo

En la tarde
un pájaro
con un ala
herida traza
en el aire
espantados
círculos
rotos
intenta en vano
escapar
del halcón,
el pajarillo
tiene voz,
y con gritos
plañideros
da a conocer
su miedo.
©Carmen María Camacho Adarve
Septiembre

Del crepúsculo
Melodioso
De septiembre
La Fiesta
De los violines.
Sobre un horizonte
Redondo
Como una pandereta
Con sonajas
De estrellas
Suena septiembre.
En el claro aire
Del día
Suspendido
En venas
Azules
Va septiembre.
Brillan gotas
De diamante
De puras
Aguas
En septiembre.
©Carmen María Camacho Adarve
BLANCO

Los vacíos
Sin corazón
Blanco
Del universo.
la vía Láctea
Síntesis
De los colores
Visible ausencia
Del color.
De nieves paisaje;
Ancho
Vacío
Mundo
Incoloro
De colores
Delicioso,
Solemne.
Dulces tintes
De cielos
Y bosques
Del poniente
Terciopelos
Dorados.
Mariposas,
En las muchachas,
De blancas mejillas
Engaños
Sutiles.
Místico color
Principio de luz,
Para siempre
Blanco.
Sobre la materia,
Los tulipanes
Y las rosas,
Con su tinte vacío
El universo
Tendido
Ante nosotros.
Yo, te miro
Hasta cegarme
Blanco
Sudario que cubre
Ante ti,
Todo futuro.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
SOTAVENTO

Lejos de tierra
Habita la verdad
Sin orillas e infinita,
Como Dios;
Mas vale perecer
En su aullar
Infinito
Que ser lanzado
Sin gloria
A sotavento,
Aunque sea ello
Salvación
¿Quién se arrastraría
Cobardemente a tierra?
Perla poética
¿es vana esta agonía?
¡ten animo, ten animo!
¡mantente firmemente,
Como, un Dios!
¡yérguete ante el
Salpica
de tu hundimiento
En el océano!
¡sube derecho!,
Salta a tu apoteosis
Oh, gente de tierra
De la injusticia,
Que nos hacéis,
Así a los poetas.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
Alma de mar

De la mar
El
A
L
M
A
Ensueña,
Místico océano
Profunda
A
L
M
A
Azul
A
L
M
A
De las orillas
Vida
Mecida
En un barco
Se balancea,
En ti este ensueño
Este sueño
Te ciernes
Sobre vórtices
Cartesianos.
en el más claro tiempo
C
A
E
R
A
S
A medio día
Por el aire transparente
Al mar estival,
Para no volver
A subir jamás.
Navegando Agosto

A popa los icebergs
Y el hielo,
El barco navega
Entre la clara
Primavera
De Quito,
Que, en el mar, reina
Y en el umbral
Del eterno
Agosto
Del trópico.
Los días tibiamente
Frescos, claros,
Perfumados,
Vibrantes,
Exuberantes,
Rebosantes,
búcaros de cristal
de el sorbete persa,
en la superficie
nieve de agua rosa.
La noches solemnes
Y estrelladas.
Enjoyadas en terciopelos.
Altivas damas
En orgullosa soledad
Añoran a sus ausentes
Caballeros,
soles de cascos de oro.
Días incitantes
Noches seductoras
Brujas de un tiempo
Sin menguante.
Calladas horas
Del ocaso
La memoria
Como el claro hielo
De crepúsculos sin ruido.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
NOCHES DE JULIO

En noches
de julio
sin sueño
que soñar
quisiera
cuentos
cuenta
esta poeta
a montañas
encantadas,
y almas
que lloran
en soledad,
y luces malas
en casas
embrujadas
y sirenas
que canta
a orillas
de la mar.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
Poema de una tarde

La tarde
paga en oro
sus faenas.
Mujeres,
que trenzan
cabellos
en tilos
y azucenas.
Zapatos
claveteados
y báculos
y chales.
Huye el vuelo
sonámbulo
en un suspiro
y cae un silencio.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
RUIDO BLANCO

I.-
Rebelde
ruido ,
un paisaje
de temores
en mi memoria .
II.-
Espero
un temporal
devastador
ligeras las horas,
¿verdad?.
III.-
Antes...
que tu sepas
la historia
no ser o ser
en mi ser.
IV.-
Mientras
Desgrano
tu risa,
sumida
en tristezas.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
Luna Negra

LUNA NEGRA
Noche sin luna
Luna negra
Vigilan
Guarda marinas.
Luna negra
De pateras
Luna negra
¿Quién te deshoja?
Mar helado
En el estrecho
Luna negra
De piel negra.
Clama al cielo
El Pan nuestro
De cada día
Que nunca llega.
En patera
Que no arriba
Viento en popa
A buen puerto.
Luna negra
A toda vela
Mar oscura
Noche sin luna.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
CAVERNAS AZULES

Una bandada
de ángeles
revoloteaban
en cavernas azules;
verdes,
lilas
amarillas,
rosadas,
blancas.
Tenían
sus vestidos
transparentes,
de telas
que
hacían
juego
con sus alas
y sus rostros.
Se tiraban
de sus vestiduras
y pintaban
con pinceles
de trigo:
Mamut,
Canarios
y esperanzas.
© 2008 Carmen María Camacho Adarve
VERDE

Insistentemente
verde
¡apasiónate!
el arcoiris
las flores,
clara pupila
del silencio,
tupida
cortina
deseo
del prado
verde
caudal
sendero
verde
de luna
llena
hojas
verdes
labios
del viento
besos
verde
limón
verde
olivo
que
el viento
mece.
ruedan
verde
Rueda
Lagrimas
Verdes
Caen
verde
Por mis
mejillas
Cuando
Nadie me ve.
Ezra Pound poeta

Autor norteamericano nacido en Hailey en 1885 y fallecido en Venecia en 1972. Promotor de dos grandes movimientos de vanguardia: el Imaginismo y el Vorticismo. Fue acusado de alta traición y detenido por los aliados en Italia. Posteriormente en 1946 fue declarado enfermo de paranoia e internado en un sanatorio mental en Washington. Regresó a Europa en 1959, donde su destacada labor de crítico literario se consideró como un gran aporte a la renovación de la poesía. Es autor de: Personae (1926) y Cantos (1970).
Ezra Pound pertenece al pelotón de escritores norteamericanos que develaron los entretelones del paraíso americano, su veneración por el consumo, su mendicidad opulenta, su miseria espiritual. Algunas de sus líneas más memorables así lo demuestran y explican el por qué –como Elliot, Miller o Bukovski- prefirió el delirio de la libertad a la ecuación de la democracia y el confort.
CANTO XLV
Con usura
Con usura ningún hombre tiene casa de buena piedra
con sus bloques pulidos y encajados
para que el dibujo pueda cubrir su cara,
con usura
nadie tiene un paraíso pintado
en el muro de su iglesia
harpes et lutes
donde la virgen pueda recibir el mensaje
y un halo se proyecte de la incisión,
con usura
ningún hombre ve a Gonzaga sus herederos
y sus concubinas
ninguna pintura es hecha para durar
ni para vivir con ella
sino que es hecha para vender y vender pronto,
con usura, pecado contra natura,
tu pan es cada vez más de trapos viejos
seco es tu pan como papel,
sin trigo de montaña ni harina fuerte,
con usura la línea se hace gruesa
con usura no es clara la frontera
y nadie puede hallarle sitio a su morada.
El tallador de piedra es alejado de su piedra,
el tejedor alejado de su telar
CON USURA
no llega lana al mercado
la oveja no da ganancia con la usura
La usura es una agonía,
la usura clava la aguja en la mano de la doncella
y detiene la habilidad de la hilandera.
Pietro Lombardo no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; Zuan Bellin no por usura;
ni fue La Calumnia pintada.
No vino por usura Angélico;
no vino Ambrogio Praedis,
No vino ninguna iglesia de piedra pulida firmada:
Adamo me fecit.
No por usura St. Trophine
No por usura St. Hilaire,
La usura corrompe el cincel
corrompe el arte y el artesano
Roe el hilo en la rueca
y ninguna aprende a bordar oro en su bastidor;
El azur tiene un chancro por la usura;
el cramoisi está sin bordar
La esmeralda no encuentra su resplandor
La usura asesina al niño en el vientre
Impide el galanteo del muchacho
Ha traído parálisis al lecho, yace
entre la novia y su amante.
CONTRA NATURA
Ellos han traído prostitutas para Eleusis
cadáveres dispuestos para cenar
al mandato de la usura.
El Canto de la Usura fue tomado de Poemas Perversos
(Colección Los Conjurados, Bogotá).
http://con-fabulacion.blogspot.com/
Si me Voy
NO NAVEGUES A TODA VELA

No navegues
a toda vela
No grites
¡al abordaje¡
del barco perdido
si se llama “tierra”
No vires a popa o babor
a los embarcaderos
Llamados “Sueños “
Deja que tu nave
no navegue
sino vuele libre
en azures y libre mares
©Carmen María Camacho Adarve
Otoño Jaenero

Otoño es otoño,
veranillo,
del membrillo,
cante loco,
de los grillos...
otoño es otoño.
Otoño al sol,
del membrillo,
otoño es otoño,
limonero,
naranjo,
romero,
y, tomillo...
Que son los aliños,
pa las aceitunas,
de cornezuelo,
otoño es otoño,
verde y olivo.
Aceituneros,
altivos,
en el olvido,
con sus olivos,
de verde oro.
Otoño es otoño,
en los corazones,
jaeneros de Jaén.
Jaén no llores,
Con todos tus olivares.
©Carmen María Camacho Adarve
POEMA CONVINCENTE Y LO QUE SON LOS POETAS (Ruben Dario)

(..Dedicado a los poetas showman)
Tengo el poema convincente;
Para los recitales poéticos,
Como, una herramienta inapreciable,
Herramienta, que lleva tras mí a las multitudes,
Porque cuando, se posee, el poema convincente,
La multitud, va detrás de ese poema
Cuando le dice a la multitud,
Por ahí, la multitud, sigue el camino.
El poeta ha de tener este poema;
Este poema es el tacón de la elocuencia,
Y, el poema produce, también, un efecto sedante,
En el público, cuando le aconseja paz,
Produce, también, las grandes cuestaciones,
Cuando los versos se dirigen a ellos,
Como, un son de petición.
Este poema caza las ideas, como mariposas
Cogiéndolas, en el ambiente,
Redondeando los versos,
Gracias, a como los ha cazado.
Este poema, sirve, para señalar,
Cinco, razones, por ejemplo:
Se pueden usar los versos,
Para decir; por cinco razones
Tenéis que seguir ese camino...
Cinco, versos tengo, para deciros esto,
Todo el mundo, ante tamaños versos,
Baja la cabeza apabullada,
Este poema sirve;
Para en la tempestad, del público,
Calmarla plenamente.
Y, por fin cuando el poeta,
Esta ya casi próximo, a los finales,
De el poema convincente,
Sirve; para preparar planear
Porque, Esa cosa que tiene, el poeta de aviador,
Parece que va seguro, en sus palabras,
De pronto; se rompe la cabeza, en una de ellas,
Señala, la caída en barrena,
Cuando, esa palabra le falla,
El poeta, que se domina,
Llega, al momento, en que planeaba.
Y, entonces, su poema,
Va bajándose, va descendiendo,
Va señalando, el párrafo final;
Esto, puede ser muy largo,
En los poetas como, también lo es en los aviadores,
Porque buscan, terreno a propósito, para el aterrizaje.
El poeta entonces ve caer, sobre la mesa,
Un tintero, un baso de agua,
Y tiene miedo, de caer en el tintero,
O, en el vaso de agua.,
Y, entonces con gran lentitud,
Para no caer tampoco,
En una pluma, en punta,
El poeta, tomando sus medidas, concentrándose,
Coloca, su poema sobre la mesa.
©Carmen María Camacho Adarve
EL POEMA
El estupor de lo que son ciertos hombres de letras, los poetas. Y lo que son también sus pregonantes, nos lo enseña aquí Rubén Darío. Nicaragua 1867-1916.(Nelson Castañeda)
LO QUE SON LOS POETAS
Un sacerdote antiguo,
Rodeado de canéforas,
Explicaba con cláusulas gallardas
Lo que eran los poetas.
“Los dioses aman –dijo-
a los hombres que sueñan
en cosas misteriosas y profundas
y cantan. Rubia y bella
se les ofrece Venus. Les da Apolo
su lírica musical de siete cuerdas.
Lo formidable y lo pequeño admiran,
comprenden las secretas
sublimidades, Athos
y un nido de oropéndolas,
iguales son ante su vista. Adoran
la gran naturaleza;
en las selvas les cantan las cigarras,
y en el azul les miran las estrellas.
Dicen que en el Olimpo
Les brindan ambrosía y les dan néctar,
Y que Júpiter mismo les saluda
Inclinando realmente la cabeza.
He aquí, pues, que son dioses
Y humanos, y en la tierra
Todas las dichas suyas son, y todos
Los dolores les huyen. Y las tercas
Miradas nunca ven de los infaustos
Hados”.
A la asombrada concurrencia
que oía y meditaba
se acercó un viejo. Era
hermoso, y su gran barba refulgente
de plateadas hebras,
hacía recordar la del gran Néstor
flotando al aire ante las huestes griegas.
A los hombros caía
la espesa cabellera.
No veía y miraba el infinito
con su pupila ciega.
“Sacerdote –exclamó- cuando concluyas
si quieres que de Troya la gran guerra
te cante, dame el rumbo de tu casa
y bríndame las migas de tu mesa,
pues en todo este día no he comido
y se me pega al paladar la lengua”.
http://www.xanga.com/neptuno
Tiempo de vendimia

Huele a uvas verdes
huele a misterioso,
verde de bosques.
Ruido verde
rebelde ,
reinventando
colores
de un paisaje,
casi repleto
de vides.
radicados
hace tiempo,
en la memoria;
es tiempo
de vendimia.
©Carmen María Camacho Adarve
GOTAS DE AGUA

Sobre las hojas
Gotas verde mar
En el jardín
De nubes cerúleo
Nacen estrellas
A cada rato.
En la oscura
Noche marinera
Del jardín, restaban
Claridades de tardes.
Hojas de árboles
Manda reflejos
De otras brisas
Frescura de algas, de ovas.
Una, tierna ramita
Buscaba un paraguas
Que,la resguardara
De la lluvia verde, marinera.
Únicamente, otra rama
En alguna, arboleda lejana
Suplicaba a la ramita
Que se escondiera
¡Deprisa deprisa¡
En la frondosidad
De su corazón de árbol
Que la lluvia
¡No la empapa!
Ella fijo la mirada
Oscuras, oceánicas
Profundidades, marinas
Algas y caracolas,
Anémonas y nácar
El jardín del mar
Vio, a las grandes
Y viejas ramas
De los árboles entrelazadas
Corazón verde esmeralda.
Hasta llevarla a salvo
De las lluvias
Opalinas mareas
Y, saltó hasta las estrellas.
Supo, que llego
La lluvia verde
Tembló, por su fragilidad
De tierna y pequeña rama
Verde muy clara
Recién abiertas las hojas.
La ramita se entrelazaba
Entre las ramas
Fuertes y viejas
Del único corazón
Verde que quedaba
Y ella rezaba…
©Carmen María Camacho Adarve
Nocturno

en el cielo brilla
una naranja.
Rueda
agónica desde su corteza
las horas pasan.
©Carmen María Camacho Adarve
The day after tomorrow

La mañana
quería ser
alondra.
Y la tarde
quería ser
ser gorrión.
Yo digo
océanos
de tonterías.
Y, de todos modos
los días se suceden
unos tras otros...
Martes
miércoles
Y, viernes.
In the morning
the day after tomorrow
tomorrow morning.
©Carmen María Camacho Adarve
CANCIÓN DEL MAR

La mar está en calma
Ola de espuma
Una ola en retamar
La mar en calma.
Cresta encrespada
Blanca espuma
Mar blanca
La mar en calma.
Pleamar marea alta
Bajamar marea baja
Una ola en pleamar
La mar en calma.
Muerta la ola blanca
Al bajar la marea
Muerta la espuma de ola.
La mar en calma.
©Carmen María Camacho Adarve
POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
Nº 120/2007
“La poesía procura sostener en la palabra
la inasible presencia de lo incógnito...”
Santiago Kovadloff
Poeta invitada: PATRICIA DÍAZ BIALET (*)
EMILY BRONTË
Emily Brontë: sacúdete el cuerpo y vuelve a la vida.
Escribe para mí ese capítulo negro en donde la bruma descubre tu máscara de fuego
y el salvaje placer de liberar las manos como águilas.
Yo te envidio, Emily,
sin más excusas que las raíces nocturnas que unían tus pies al centro de la tierra.
Por eso te exijo que prolongues el insomnio;
que vuelvas hacia mí tus ojos de borrasca envejecida,
que extiendas tus manos hasta tocar todo lo que sueño.
Gira alrededor de mi cabeza el plumaje de tu cuerpo
y junto con él tráeme la última ráfaga que amaste.
Emily Brontë: roe la madera y encuentra el camino de regreso.
Aunque ahora duermas solamente bajo el tibio reflejo de la luna
donde nunca despiertas al llamado de la hierba.
(de Los despojos del diluvio)
LA FUGACIDAD DE LAS LUCIÉRNAGAS (XXXVIII)
Mendiga entre los pobres
voy recorriendo las estaciones de un pueblo deshabitado.
He probado hacer el amor con novios anteriores.
Nada más molesto que un papel usado para limpiarse la boca.
(de El hombre del sombrero azul)
LA PUNTADA PENETRANTE DE LA POESÍA
De una vez por todas hagamos algo de valor.
Arrojemos al fuego el traje inservible de poeta,
los anteojos opacos de la literatura de molde,
las estupendas manoplas de la estupidez.
Que nos perfumemos solamente con el aire.
Que nos arranquemos la sudorosa piel de los halagos.
De una vez por todas hagamos algo de valor.
Un canto que reanime a los muertos
y pase su llamarada por sobre el letargo de los escritores.
Algo de valor.
La lucidez de la poesía.
La intuición de las palabras arrojadas desde la garganta del misterio.
Basta de las rondas nocturnas
en donde se lucen las ropas más que las genialidades.
Estoy cansada de los pobres lectores confundidos.
Ante el poema
quedar encorvados como el cuello de un cisne.
(de El hombre del sombrero azul)
EL RECREO
El teniente querrá beber algo en su descanso.
No gracias.
Sólo un poco más de sangre.
(de El hombre del sombrero azul)
AGUALAVA
Agualava cae de mi sexo.
Aguafuerte de químicos poderes.
Agua de prisión desmedida.
Agua de pequeña prostituta subterránea.
Agualava cae de mi sexo.
Pintado artilugio de mis labios.
Agualava aguaceite en borbotón de añeja ingle carcomida.
Agualava aguaceite de espeso puntapié en caída libre.
Agualava en queja de paracaídas.
Agualava en frotación constante.
Agualava por vos mi amor de veinte identidades.
De a sorbos te ofrezco mi agualava paraíso.
Mi edema ensanchada.
Mi rocío de muslo disgregado.
Yo te ofrezco mi dulce artimaña de gacela.
Mi amague de nudo.
El ardor de mi ojo de circo.
O el timbal de cópula en permanencia.
Gruta áspera de pico que penetra
la púrpura pluma de aire cuando gozo.
Agualava y su fluir en cauce anónimo.
Agualava y su tambor en talle de gladiolo.
De gorjeo.
De gruta acorazada.
Agualava por vos mi amor de quince abrazos.
Agualava aguapéndulo de piedra para ser fundido en franja de furia.
(de Soy dos y una se anticipa)
PISTA DE BAILE
y yo bailaba mi diminuta Italia
-ópalo de pista untada de muerte ahora-
y yo bailaba en hueco de hiena la verdad aristotélica
en orfandad de navío errante yo bailaba
mis piernas taconeando la madera
-los orgullos agónicos ahora-
y yo bailaba
con pablo con mariano con josé el fenicio maloliente
a través de la ventana tu oscuro maldecir de novio
y yo bailaba la melodía erguida
los póstumos repiques de útero
la menta en mi vaso de vapor y yo bailaba
los sillones eran góndolas de anclaje
un hilo hecho de sábado
una mesa en reposo
-los gatos escondidos en la luz a veces nos traicionan-
pero yo bailaba la eternidad de tu recuerdo el bretel de flores
bailaba en idiomas irresueltos
festejando mi naufragio mi partir hacia lo que queda
-un gramo de dolor se aferra a mí en estos días-
pero yo en mi hamaca de diosa o de zarina
yo bailaba la portentosa música
mi suerte tu whisky tu hermosa hermana
(de Soy dos y una se anticipa)
TU CUELLO VIOLETA ENTRE LA NOCHE
Como la poderosa anémona de la vigilia.
Como una púa perpetua tatuándote tus mejores muslos.
Como la serpiente enemistada de la selva
te atrapa mi cardumen infinito,
mi nalga abierta,
el ruido tempestuoso de mi aire viciado.
Te atrapa solamente con la punta de sus piernas
mientras los curiosos caen como velas absurdas.
Tu piel de escamas de lobo.
Tu cuello violeta entre la noche.
Tus manos enormes cediendo paso en este lago leve de mi cuarto.
Cuando te encuentro siempre finjo ser inocente.
Sin embargo te atrapo cadenciosamente
con lenguas tenaces,
con mi filoso jadeo de ermitaño,
con mi camisón de seda verde.
Te atrapo en el sinuoso paraíso infame del sexo.
Porque hacerte el amor es parte de mi rito
como lamer el espacio vacío en tus rodillas
o conquistar los nudos de nuestro pasado inservible.
Hacerte el amor es parte de mi fuerza.
Todo bajo la antorcha muriendo.
Todo por sobre los otros.
Por sobre la noche ácida de mi vida.
Mejor pensar que los osos temibles de la infancia no vuelven.
Mejor hacerte el amor
como la reina exiliada
y tocar tu hueso absoluto
y traerte hasta mí.
Animal desatado en mi tormenta.
Bestia infiel rejuveneciendo en mi cama.
(de Los equipajes invisibles)
LA INMERSIÓN NOS REFLEJA TAL CUAL SOMOS
al hombre de flecha de imán húmedo
cada vez que vuelvo a ese cubo de luz en donde flotan tus ojos submarinos
cada vez que intento devolverme a tu traje de acuanauta y a tu músculo ceñido
y que regresan las tardes de intrépidas tormentas
y mi entonces pequeño cuerpo atiborrado de cables telefónicos en una estéril cabina de
/un pueblo del sur
cada vez que reanudo la muerte de la amiga
el raso púrpura que te endulzaba el semen derrochado
o cada vez que tu dedo interminable merodea esta silla que ahora me deleita
cada vez que en posiciones extremas los ojos incautos de los vecinos se impregnan en
/el vidrio, en la maceta cómplice
cada vez que me zambullo en la opulenta carne que aún bebemos gota a gota en lo que
/ se sueña
cada vez que en tu diáfana ingle de aguardiente me rozas la vida la urgencia las
/amarras
(era el tiempo imprevisto,
era el tiempo de la cadena que aún luzco en noches de fiesta,
era tu pierna erecta como un mástil de fiebre,
era el incesante automóvil hacia el hotel que todavía nace en el sur,
era la duermevela con que adherimos nuestros cuerpos a través de los kilómetros de
/espera,
era el tibio escozor de aquello que perdura siempre aunque nos duela)
cada vez que trago lo que extraigo de tu densa piel después del mar
sé que alguien conspira contra el mundo
y grita que no debo
sin embargo
yo me acerco a mi acuática mochila para olerte
como se huelen los búfalos antes de aparearse
como se huelen las camisas aún tibias de los muertos
como se huele el siempre fresco cadáver de la infancia
(de En órbita de fuego)
(*) Patricia Díaz Bialet: nació en Buenos Aires (Argentina) en 1962. Poeta, Profesora Nacional en Idioma Inglés egresada del I.N.S.P. Joaquín V. González, Co-conductora radial del programa cultural El Descubrimiento en FM 88.7 La Tribu. Actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Actuación en el Instituto Universitario Nacional de Arte. Publicó los libros de poesía: “Los Despojos del Diluvio” (1990); “Testigo de la Bruma” (1991); “La Penumbra de la Luna Llena” (1993); “La Dueña de la Ebriedad de la Rosa” (1994); “Los Sonidos Secretos de la Lluvia” (1994); “El Hombre del Sombrero Azul” (1° ed., 1996, 2° ed., 1998); “Papeles de Resurrección” (versión en castellano de Resurrection Papers, de la poeta estadounidense Heather Thomas, 2004). Poemas suyos fueron incluidos en la película “El Lado Oscuro del Corazón II” de Eliseo Subiela. En febrero de 2005 fue invitada a presentar su poesía en la Feria Internacional del Libro de la Habana, Cuba. Entre sus premios se encuentran: 1° Premio Fundación Argentina para la Poesía 1987, 1° Premio Fondo Nacional de las Artes 1989, 1° Premio Fondo Nacional de las Artes 1993. Para comunicarsecon la autora: pbialet@ssdnet.com.ar
POEMANIA – POETAS EDITADOS
Mónica Scaldaferro / Alfredo Omar Busch / Hugo Alberto Patuto / Juan Manuel Inchauspe / Mónica Ruíz Díaz / Alberto Darío Valenzuela / Carmiña Candido Daverio / Esteban Moore / Betty Badaui / Andrés del Pozo / Clara Rebotaro / Miguel Ángel Migliarini / Liliana Aleman / Sebastián Olaso / Wladimir Bardic / Susana Noemí Cordisco / Santiago Bao / Dora Nélida Zambrano / Rolando Revagliatti / Silvia Spinazzola / César Bustos / María del Carmen Palomeque / Carlos Barbarito / Nilda Salgueiro / Lady Lopez Zapata / Juan Pablo Roa Delgado / Paulina Vinderman / Luis Benítez / Marizel Estonllo / Raúl Heraud Alcázar / David Antonio Sorbille / Hilda Acosta / Lina Zeron / Cristina Pizarro / Laura Malatesta / Gilberto Carrizo / Rubén Eduardo Gómez / Norberto Pannone / Raquel Zarazaga Pablo / Graciela Licciardi / Marcelo Juan Valenti / Horacio Castillo / Horacio José Lencina / Jaime Icho Kozak / Norma María Francomano / Nilda Barba / Graciela Bucci / María Pugliese / Andrés Casanova / Martha Faure Bluhn / Hugo Mujica / Marcelo Di Marco / César Cantoni / Cristina Berbari / María del Carmen Endres / Evangelina Arroyo / Oscar Wong / Sebastián Gabriel Barrasa / Ricardo Costa / Oscar Portela / Ester de Izaguirre / Mary Viccini / Luis Ricardo Furlan / María Eugenia Caseiro / Esther Pagano / Laura Isabel Lugones / Horacio Rega Molina / María Rosa Mó / Aldo Luis Novelli / Cecilia Glanzmann / Alejandro Schmidt / Juan Ruiz de Torres / Gustavo Tisocco / Jorge Santiago Perednik / Jorge Ariel Madrazo / Juan Pomponio / Rogelio Ramos Signes / Carlos Penelas / Lucía Carmona / Enrique Gracia Trinidad / Mario Verandi /Néstor Groppa / Alfredo De Cicco / Virginia Segret Mouro / Alfredo Veiravé / Ana Emilia Lahitte / Guillermo Pilía / Graciela Wencelblat / Alfredo Lemon / Ana María Cossio / Angela Reyes / Gabriel Impaglione / Milagros Salvador / Alejandro Moreno Romero / Rubén Vela / Mabel Pan / Simón Esain / Ana Santillán / Marta Schofs Maggi / Marieta Cuesta Rodríguez / Julio Bepré / Hebe Solves / Fernando Sánchez Zinny / Carmen Rubio López / Edna Pozzi / Roberto Glorioso / Rafael Felipe Oteriño / Liliana Souza / Rodolfo Leiro / Liliana Lukin / Julio Huasi / José Emilio Tallarico / Antonio Leal / Leopoldo Castilla / Julia Magistratti / Simón Zavala Guzmán / Marcos Silber / Alberto Jiménez Ure / Enrique Gallego / Patricia Díaz Bialet
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POEMANIA
…la manía del poema
Editor responsable:
Piero De Vicari
(www.poesiadevicari.blogspot.com)
Se solicita difundir esta hoja literaria
de aparición virtual a quien desea recibirla
Se recepcionan comentarios, colaboraciones poéticas
y pedidos de números anteriores a:
SOY…

Soy esta....
Mujer contra corriente
Luchadora hasta la muerte.
Aquella...
Que cada día se prueba
Hasta donde aguanta...
Hasta donde llega...
Sufrió, rió, lloro y amo
Y no me dejo... caer al fondo
Con un pie en el precipicio
Tomo impulso en el camino.
Esta…
Que ama con locura
Que le pisan el alma
Y no paran su latido
Que se esconde entre sueños
De luna y olvidos....
Para hacer más gratos
Los pasos por el destino.
Aquella...
Que nunca se rinde
Y sigue atrapando sueños
Sonríe al viento
Engaña al diablo
Tiene la luna en sus manos.
Aprendiz de poeta
Amante de la poesía
Sentimientos que escribe
Y se pierden casa día.
Sueños que alcanza
En ausente lejanía
Esta...
Que nunca se vence
Y siempre camina de frente.
©Carmen María Camacho Adarve
LAS POLILLAS

A vosotras mis viejas amigas,
que me inspiráis
en noches blancas
de de lunas angostianas.
giráis sobre mis páginas blancas
sobre mi bombilla amarilla
encendida siempre encendida.
Incapaces mis viejas amigas,
como los mosquitos de picar
sois en cambio
mi tormento y suplicio
si como, si leo , si escribo...
A vosotras amigas mías,
que os lanzáis ciegamente
contra mi rostro o los ojos
naufragáis en el plato del gazpacho.
A vosotras que borronean,
mis noches calurosas
mis pobres escrituras
Al tiempo que os aparto
¡Diecinueve polillas¡
caminan por mi cuchara
y otras se meten por mis orejas
y hasta en algunas en mi boca.
¿Por qué sois tan desatinadas?,
las menos sensatas
de todos los seres vivientes,
A vosotras las polillas,
Y a esta relación,
que mantengo
ni amistosa, ni lógica:
¡ ello no es posible¡
nadie sabe nunca qué hacen,
para qué ni por qué lo hacen.
Mis polillas, ¿acaso sois tan desatinadas?
Son gratuitos y carentes de sentido
¿ vuestros actos?
esa conducta
en apariencia
absurda o ilógica.
Las polillas giráis menos,
en torno de las lámparas
que alrededor de las cabezas
de los calvos...
A vosotras las polillas
que me inspiráis
parecéis no tener armas
ofensiva o defensiva,
unas quinientas o un millar
de vosotras
acosándome
de continuo,
incesantemente.
A esta poeta pobre,
metiéndose
en mis oídos,
dentro de mis ojos,
caminando
por mi cuello,
introduciéndose
bajo mis uñas,
no permitiéndome
hablar, recitar
impidiéndome
comer en paz,
no dejándome,
meditar,
leer,
escribir,
dormir.
Podéis llevarme,
y, de hecho,
me lleváis...
a un estado
de total enajenación.
Llega el instante,
en noches
que arde en lunas
no las polillas,
sino esta poeta...
ya no sabe
qué hace,
para qué
ni por qué
lo hace;
el instante
en que ya no se
ni siquiera
quién soy.
Y, es en ese momento,
en que pierdo
conciencia de mi
cuando me resigno
inexorablemente
a que vosotras
las polillas
me rodéis
y, me dominéis.
¡Más aún...!
ya no podría vivir
sin mis viejas amigas
las polillas...
sin sentiros dentro
de mis oídos,
de mis ojos,
de mi boca.
Es la verdadera razón
de ser polillas,
la razón latente
bajo vuestra conducta
en apariencia
desatinada e ilógica...
Las polillas van,
Expandiendo
su imperio
donde haya
un flexo
y, un ordenador
allí gobiernan
las polillas.
Como un mapamundi,
ilustran estos versos
muestran cuán pocos
son los sitios
aún libres
del Imperio
de las polillas.
Vosotras polillas,
que imperáis
sobre las mentes
cuando éstas
se han apolillado;
apolillando
entonces
a los cuerpos,
que efectúan,
en consecuencia,
acciones
esencialmente
de polillas.
Hasta ahora,
están libres
de las polillas
comunidades
primitivas
y los países
más pobres.
©Carmen María Camacho Adarve
(Donde aún no se han desarrollado de forma eficaz y contumaz los medios de comunicación masiva)
¡Vosotras mis viejas amigas
me inspiráis todas las cosas...!
Los Heraldos Negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... ¡Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
César Vallejo
Ya Abril

I
Viento de marzo
campo abierto
ya llega abril
II
Queda un lirio
marzo lejano
jardín de silencio
III
Campos crucificados
melodía de invierno
Nieve que se ausento
IV
Verso de marzo
abril en silencio
agua nieve quedo
V
Sin entretenerme
tiempo de crecer
de crecer tarde
VI
Tiempo que estuve
sin entretenerme
y me fui alejando
VII
Me fui alejando
Y la distancia
no parece tanto
VIII
Recuerdo un nombre
que quise...
no sé, no lo sé
IX
Quisiera recordarlo
fue tan poco tiempo
no me entretuvo tanto
©Carmen María Camacho Adarve
Luna Roja

Los ritmos
De la luna
Tejen:
Armonías,
Simetrías,
Analogías
Y participaciones
Que componen
Un tejido
Sin fin,
Una red
De hebras
Invisibles
Que atan
A la humanidad,
La lluvia,
La vegetación,
Fertilidad,
Salud,
Animales,
Muerte,
Regeneración,
Vida después
De la muerte
Y más.
La luna
Una divinidad,
Y actúa
A veces
A través
De un animal,
Lunar,
Tejiendo
Un velo cósmico,
O, los destinos
De aquel primer
Hombre y ser.
©Carmen María Camacho Adarve
RARO DE LUNA

RARO DE LUNA
(Elegía a Javier Egea poeta y amigo)
Javier tenía la melancolía. De la Alhambra,
y la "mala follá" de graná,
su pecho era un trapecio,
flaco y enjuto, de hombros angulosos.
Aquella noche de julio,
en el tiempo, que las macetas
de geranios, y jazmines,
florecen, en balcones, y azoteas.
Granada, en la noche de verano:
tenía, colores, rosas, y malva.
Que, sonreían con dulzura,
mientras, Javier caminaba.
Miraba las casas, dentro del río,
y, sus perfiles, se fundían,
como el atardecer,
cuando se pone el sol.
Los pájaros; de la noche,
prendían, con sus picos,
un velo, de seda azul,
de noche, sureña.
El aire, hacia sonar,
las hojas, de los tilos,
traía olores...
madreselva, y, gardenia blanca.
Quisquete, al borde del río,
la muerte asoma,
en los perfiles, de casas,
en los reflejos de cristal, en el río.
Velo de seda azul,
de noche marinera,
jugaba, con los colores, del agua,
pero, no, con sus formas.
El aire limpio y transparente,
en la noche de julio,
Quisquete, vio fachadas de acuarelas,
Verde vega, naranja, aguamarinas.
Las puertas, que alguien se cuidaba, de cerrar:
eran, de azul, ocre, y oro,
y Javier, paseaba,
por la carrera del Darro, a la vera del río.
Tenían, las fachadas nostalgia, y soledad,
el Darro, con sus arenas negras,
la ova, nace en las orillas,
junto con cosas sucias.
Patos, que anclan en, la arena negra,
en su orilla, cerca del agua...
Gatos de la noche.
¿Que gitanos os cantan?
Dos puentes, que detienen,
el lado, de las corrientes,
todas las cosas tristes,
...pasaba por allí Javier.
Al otro lado del Darro;
había acacias,
que, doblaban sus ramas,
rozando, la superficie, del agua.
Nada estaba acabado.
Y todo empezado.
Javier subió,
por el callejón, del Ángel.
Y todos, desembocan, en la carrera
de piedras, gastadas, y blancas,
ignorando el agua...
la Alhambra lloraba.
Quisquete, bordeaba, el paseo de los Tristes,
y estaba, solo todavía,
Granada bella; en la noche de Julio,
con sus tilos.
Y, la Alhambra, era rosa, y morada,
lloraba, con dulzura,
el agua, de los jardines,
los surtidores, de las fuentes.
Javier, sonreía con dulzura,
a la muerte blanca,
como la de las rosas.
Javier estaba solo todavía.
©Carmen María Camacho Adarve
COFRADIA DEL AVELLANO

Calle.
La colcha,
Farolillo,
Rojo,
Encendido,
Café,
Avellano,
Carlos,
Cano,
Bebe,
Un vino,
Escribe...
Su robinsón,
Urbano
Muñoz Molina,
Antonio.
Javier Egea;
Cante,
Hondo,
Soleares,
Y, le sigue,
Al, compás,
Enrique,
Morente.
Espinola,
Pincha:
Jazz...
Edi piaf.
Vuelve a,
Granada,
En tren,
De polizón:
Miguel,
ríos,
Copa,
De amarantos.
Sabina,
Que no,
Atina,
Camina,
Por plaza,
Nueva,
Tacones,
Lejanos,
Suenan,
De Muchachitas,
Lindas,
Y, el, se,
esconde,
En los,
Portales,
Y, vuelve,
A jugar,
Al escondite,
Ingles.
Rafael,
Alberti
Con bastón,
De marfil,
Viejo,
Abrigo,
Azul
Oscuro,
Su gorra,
En tierra,
De marinero,
De versos,
Y rimas,
Marinero,
Sentado,
Sin barco...
Pasa,
Las tardes,
De café,
Y, a ratos,
De ratos,
Cortos,
De Sorbos,
Largos.
Entran:
Princesas,
De asfalto,
Sin prisas,
A la Cofradía,
Del avellano,
... de poesía,
De Versos,
Rimas,
Y alcohol.
¡Entren,
y vean¡
Escuchen;
Sus risas,
Sus glorias,
Y, miserias.
¡Pasen y vean!
¿Que no,
Se cierra?
¿Que no,
Se cobra...?
Ni mañana
Ni hoy,
Ni pasado...
Pasado
Mañana.
¡Estas,
En tu casa ¡
Y te dejan,
Entrar,
Si, llamas,
De, madruga
Avellano,
Café bar.
Farolillo,
Rojo,
Encendido,
Encima,
De la puerta,
Calle la colcha.
Y, a veces,
De veces,
Cuando,
Amanece...
Entran,
Los actores,
Del teatro,
Reina Isabel.
Y, Joaquín,
Les toca,
La guitarra,
Les canta,
La Voz,
Ronca,
Rota.
¡Señores,
Y señoras,
Pongan,
Oído,
Y, compás,
A la copla ¡
“ojos verdes,
Verdes,
Como,
La albaca,
Verdes,
Como,
El trigo,
verde
¡Al verde,
Verde,
Limón...”
Y, el rió,
Darro,
Sin sus,
Gatos,
La Fuente,
Sin sus,
Cofrades...
Y, sin primos,
El avellano,
Cerrado,
Por derribo.
Llega:
La muchacha,
De ojos,
Color,
Verde,
Marihuana,
De prosas,
Y, rimas,
Blancas,
Que:
Te cortan,
El alma...
Como,
Cuchillas,
Una,
Muchachilla...
Con alma,
De chiquilla:
Y, cierra,
La puerta,
El farolillo,
Rojo,
Apaga.
Y, camina,
Madruga,
Sola,
Helada,
Madruga,
De escarcha,
¡Hay su,
Plaza nueva ¡
Con su fuente,
De cristal.
Y, la, chiquilla,
Poeta:
Recita,
Declama,
Grita...
Canta,
Y, anda,
Sola.
Calle.
La colcha,
En la plaza,
Nueva,
No hay,
Taxis,
En la parada.
Y, llora,
Poemas,
Verso,
A verso,
Rima, a rima,
Camina,
Caminando,
Rimando,
Y, va cantando.
Verso a,
...verso,
De, versos,
Y, sonetos,
Cuatro,
Sonetos,
Que hacen,
Cuatro.
Y, verso,
Ha, verso,
Verso, de,
... Versos.
“Inclasificables,
Y, pendencieros”
Devolverme;
Le poeme,
De la femme,
Verso a verso.
MIS VERSOS.
©Carmen María Camacho Adarve
SI ME VOY

SI ME VOY
Si me voy, si acaso, me voy;
Cuando yo me vaya...
No llores, quédate en silencio,
Y vive recuerdos, que no borra el alma.
Si me duermo,
Respeta mi sueño
Por algo me duermo,
Por algo me voy.
Si notas mi ausencia,
No digas nada y calla
Camina en el aire
Búscame en mi casa.
Busca en mis libretas,
Entre los papeles... que he escrito con sangre;
Ponte mis camisetas, mis sombreros, y mi abrigo,
Y puedes usar todos mis zapatos.
Te presto mi cuarto, las sabanas,
Mi almohada, mi cama,
Y cuando haga frío,
Ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate,
Y beberte el vino que dejé guardado...
Escucha, escucha, esa canción,
Que a mí tanto me gustaba.
Usa mi perfume,
Y riega mis macetas,
Si tapan mi cuerpo, no, no,
No, me tengas lástima.
Corre, corre, hacia las nubes,
Que sea libre tu alma.
Respira, vive, oye, la poesía;
La música de las estrellas, el canto del mar.
Y deja al viento,
Jugar con tu pelo...
Besa bien la tierra
Bebe toda el agua.
Y aprende a hablar con los pájaros,
Si me extrañas mucho, disimula...
Búscame en los niños, en el banco del parque, donde me sentaba,
y en el sitio ése, que tu sabes, donde me ocultaba...
No, no nombres, nunca,
la palabra muerte,
A veces es más triste vivir olvidado
Que morir y ser recordado.
Si yo me duermo,
No me lleves flores
A un nicho helado
Grita con toda tu fuerza.
Que el mundo está vivo... y sigue su marcha,
La vida no se va a apagar
Por el simple hecho
De que no esté más.
Los hombres que viven,
No se mueren nunca
Se duermen a ratos,
De a ratos pequeños.
El sueño infinito es solo una excusa,
Cuando me vaya extiende tu mano
Y, estarás conmigo...
aunque no me veas.
Y, aunque no me toques,
Sabrás que siempre estaré a tu lado
Entonces un día; sonriente y brillante
Sabrás que volví para no marcharme...
Ya sabes, toda carta tiene contra y toda contra se da.
©Carmen María Camacho
Marilyn Monroe (articulo perdido en avería de blogia y recuperado por la webmaster)
POEMA IMPRECISO
Se alejaba el alma
mas y mas de ella,
unida la vida.
En un hilo delgado,
hilo que la vida, alargaba,
y se hacía mas y mas lejana.
Estaban los amigos,
unidos al cuerpo,
por un hilo...
Delgado hilo,
que se hacía,
impreciso.
Pero...¡hay el alma¡,
que guarda,
sus mareas.
La señora mañana,
se encuentra,
con la tarde dama.
Yo digo,
océanos,
de tonterías.
Y de todos modos,
los días se suceden,
unos tras otros...
Sábados,
miércoles,
jueves, viernes.
Levantarse,
en la mañana,
sin alma.
mirar al cielo,
¿te quiero?,
¿por qué te quiero?.
miro el cielo,
¿por qué te quiero?,
¿te quiero?.
y ¿por qué te quiero?,
miro al cielo...
¿te quiero?.
Pregunto al cielo,
porque ¿ te quiero?,
en alma y cuerpo.
Te quiero,
porque...,
es un milagro.
©Carmen María Camacho
POETA DE VERDE OLIVO
poeta de verde olivo
¿de quien son tus versos?
poeta de olivo negro
¿a quien escribes?
poeta de olivo
de la cola del paro
te echan y gritan
¡no es para ti poeta¡
no hay pan, aceite, y cante
!que te alimenten tus versos¡
que de ellos vives
son tus noches
viento y luna
penas y letras
son tus dias
sol y aire
y es tu alma aceitunera
alegria y libertad.
Solo quería un limonero

Solo quería
Un limonero
Verde limón
No quería oro
Del caro, No
Quería
Vestir Dior, No
Quería
Dominique Sinop,
Queria
...
Quería, solo
Un limonero
Para
el balcón
Pero Él...
¡Si , Él¡
No me lo regalo.
Romance tres Morillas de Jaén

Tres Morillas de Jaén
Tres moritas
Me enamoran
En Jaén:
Axa,
Fátima
Y Marién.
Tres moritas
Tan garridas
Iban a coger olivas
Y las hallaban cogidas
Y tornaban desmañadas
Y los colores perdidos
En Jaén:
Axa,
Fátima
Y Marién.
Tres moritas
Tan lozanas
Iban a coger manzanas
Y hallaban las tomadas
En Jaén:
Axa,
Fátima
Y Marién.
¿Quién sois señoras de mi vida, robadoras?
Cristianas que éramos moras
en Jaén:
Axa,
Fátima
Y Marién
Sencuencia de Nube

Secuencia de Nube
Callo una gota,
Cayeron dos
Y luego
Cayeron tres.
Gala fue a buscar su paraguas,
Y la nube detrás
no era desconfiada la nubecilla
Como los nubarrones grandes
Lo son de los cielos negros
es una nubecilla en mantillas.
Gala como la nubecilla,
Aun en mantillas
Pero hay algo en ella
Que se muestra
Tan viejo como el mundo.
Conoce cosas atroces
Conoce soledades
Ya sabe que hay que desconfiar,
Y miraba a la nube
Y la nube la miraba
le entraban ganas de llorar.
Es como yo pensaban,
un poco triste
Y un poco alegre
Y le vino una gran sonrisa
comenzó a caer la lluvia.
El Invierno

El invierno
Lleva el otoño
Fucilazos de luz
Amarillento
Peras de invierno
Erizos de castaños
Membrillos
Pastel de higo
Boniatos asados
Dulce de calabaza
Mazorcas
De rosetas
Vino de moras
En un hueco
Bollo de centeno
Lleva el otoño
Para el invierno
Un sol tibio
De rayos bermejos
En un vidrio limpio
Van riendo.
Sol de Otoño

Sol de otoño
Noches otoñales
Verdes brillantes
Inconscientes
Rutilante.
Dormiré en laureles,
No tengo en las manos
El poema
De paz y vida.
Aquellos que sin saber,
La vida
Y su importancia
Matan, acechan.
Revienta en rojos de muerte,
En Oriente la metralla corta,
Desgarra almas estira balas
En cuerpos inocentes.
Vida, llena de grito,
Castigo inconcebido,
Cuentas de un rosario
Abandonado.
Alba, blancas
Espesa de canto,
Ligera de colores
Entre días y noche.
Dimensión mutante,
De verdes rutilantes
A sangrantes rojos
De muertes.
¡Dejad un día! Sin más sangre,
Derramada al planeta,
Limpiad con el néctar
Del próximo crepúsculo.
Crepúsculo que Incendia,
Marcas del pueblo
Y anda arrancando
Fronteras.
Alinea colores ¡sin soldados!,
Uno a uno, el polvo cósmico
Permitirá que brille esta tierra
Un día, si, un día.
PARA PAULATe quiero.
Te quise desde que me convertiste en jarra de barro para el agua, panera para el pan, frutera para el sol, redondo nido para la canción.
Eras un latido embarullando los latidos de mi corazón y mi cuerpo te mecía con el ritmo de tres sílabas: te quiero.
Mis pasos jóvenes hacían repicar la frase en las veredas.
No tenías nombre ni color de ojos, no tenías todavía... y yo ya te quería.
No sabía casi nada, pero sabía que te quería.
Yo, una muchacha un poco torpe, totalmente ignorante de la ciencia, hice lo que ni los más grandes científicos de los siglos de los siglos pudieron hacer con toda su sabiduría: una criatura.
Gracias a ti fui reina, cucharada de sopa, madejita de lana, ala de colibrí, hojita de cuaderno, ola, espuma, montaña.
Te quiero.
Porque no fui yo quien te dio a ti la vida, sino que fuiste tú la que me hizo vivir.
Yo que fui casi huérfana desde pequeña, que a todos les preguntaba ¿cómo no me había querido mi mamá...? y no podía armarla con las palabras y las cosas que los otros me contaban de ella... dejé de ser huérfana el día que naciste.
Me diste una mamá. Mi mamá.
Mientras te amamantaba, pensaba: así mi madre me habrá dado de mamar.
Y cuando te cantaba, y cuando te llevaba de la mano a la plaza, y cuando te curaba la rodilla raspada, y cuando te peinaba el flequillo rebelde reconstruía a aquella que fue brisa fugaz, beso apurado, vuelo de alondra, leve pisada sobre el mundo.
Te quiero.
Tuve mucho miedo de dejarte sola. Por eso, cuando estuve tan enferma, peleé a brazo partido con la muerte y le dije que no, que no me iba, que ni raíz ni cielo sería, que me quedaba aquí, a tu lado, viva.
Te quiero.
¡Qué lástima que no haya podido clavarme las espinas que rasguñaron tus pies en el camino! Ni ser un dique que no dejara llegar el llanto hasta tus ojos.
Ansío lo mejor para ti, y sin embargo te riño.
Sólo quiero ternura para tu vida... y a veces me pongo tan dura.
Mis excusas son torpes, pero tal vez te sirvan: nadie puede dar lo que no tiene, y nadie tiene lo que no le han dado.
Fue tan poquitito lo que tuve, que lo que te di lo fui juntando día a día, me lo inventé, lo fabriqué yo misma haciendo de pesares ramitos de alegría, de soledades, soles; de temores, palabras encendidas.
Pero entre los soles y los ramos de risas y las palabras como hilván de plata... se entremezclaron piedras, nubes, grises, tormentas.
¿Serás capaz, mi muchachita, de quitar con tus manos la maleza y dejar el buen campo preparado para la siembra?
Dime que sí, que al apretar tus manos con mis manos les transmití mi fuerza, la fuerza con la que lucho y he luchado. Dime que sí, que sabes, aunque no te lo diga, cuál es mi verdadera herencia, la que quiero dejarte para que seas realmente rica: no mi dos cadenita de oro, mi reloj, esta casa... no mi cuentas pobres, mis desparejos negocios, el inventario de todo lo que tiene un peso y un valor para los comerciantes de esta tierra...
No habría dinero suficiente en todos los bancos para pagar mi herencia.
Lo que quiero dejarte cabe en una cajita muy pequeña.
Son solamente dos palabras que al henchirse en el aire ocupan todo el universo.
Dos palabras que quiebran las espadas y detienen las balas.
Dos palabras que ablandan la armadura del enemigo y abren su corazón de par en par, igual que una ventana.
Dos palabras que, acompañando el riego, hacen crecer las plantas con un verde asombroso y perfuman sus flores y endulzan los frutos y hacen que vuelen alto los pájaros y que lo que nos hiere duela menos y que los que amamos sean felices y que los que ya no están entre nosotros vuelvan al mundo por el claro camino del recuerdo...
Dos palabras, nada más.
No te avergüences de decirlas mirándolo a los ojos al amigo, endulzando el oír del compañero, arrebolando con tu rubor las rosas.
Porque esas dos palabras que a todos les cuesta tanto pronunciar, esas que hacen bajar la voz a quien las dice... son cuna del niño que no tiene cuna, trigo del sembrador que perdió la cosecha, lazarillo del ciego, la sal del mar, el canto del jilguero... Dos palabras, nada más. Y sin embargo, tanto.
Mi herencia. Te la voy dando en vida, porque el que da esta herencia se enriquece y quien la recibe nunca jamás termina de gastarla, porque jamás se gasta el contenido de estas dos palabras:
Te quiero.
Hija mía, te quiero.
También te dejo todo lo utilitario y mínimo por si quieres usarlo.

A UN TEXTO
Un espacio,
Un lugar
De algo que no es
Y si es.
Un objeto,
Complejo
Un signo
Mágico.
Un vicario,
Delatando
Asuencias.

HISTORIAS ASOMBROSAS
ANTES DEL TIEMPO
Son leyendas inquietantes
De gigantes
Que estremecieron
Al mundo.
Tras la extinción
De los mares de lava
Y otra vez el comienzo
De un mundo mejor.
Una tierra de paz,
Donde la muerte
Ha sido vencida
Donde la vida
Ha resistido con valentía.
Donde las casas
No son un sitio
Para la exclusión
Sino casas,
Felices y deseadas;
Donde cada uno
Se siente
Parte de la historia
Desde sus más remotos
Comienzos.
Puertas de roble,
Entradas humanizadas
Que cobijan comienzos.

PLENITUD DE UN BESO
De tu beso
En mi recuerdo
En el recuerdo
Dentro de tu beso
En tu sangre
En mi sangre
Dentro del hierro
Del beso
Candente de la memoria
En tu memoria
En mi memoria
En muestra memoria
Perdida.
HORNEANDO LA LUZ(A mi padre que un día se marcho a otra parte)
No hay ya distancias imposibles
Has aprendido a volar y caminar
Al mismo tiempo.
Donde no termina el porvenir
Donde ya no te alcanza
La hermana muerte
Donde se impone
Una intertextualidad bíblica.
Donde resuena
Un paraíso
Donde está excluido
Lo muerto y el odio.
Donde se cultiva una tierra
Para que produzca
Perennes frutos de amor;
De vida,
De paz,
De alegría.
Donde se conjuga;
Lo más bello,
Lo noble,
Lo sublime.
En donde espontáneamente
Surgen las cosas buenas
De los hombres
Que da origen
A un estadio superior.
Donde se va horneando
La luz de la vida
Dulcificando los sentidos
Puliendo generaciones
En el torrente de las edades.
Un acontecimiento mágico
En un mundo recreado.
Donde despiertan
Todas las fuerzas
Construyendo otro mundo
Más humano y de feliz futuro.
Una replica de otro espacio
Un mundo tornasol
Creado en segundos
En otro espacio desconocido
Fuera de las coordenadas
De este espacio y tiempo.
PERVIVENCIA Pervivencia de una mirada
Que debemos elevar
Levantada a la justicia
Levantada sobre evidentes
Ruinas de nuestra modernidad.
Habitada por terribles
Fantasmas de ansiedad,
De guerras
De desigualdad.
Una mirada
Que es un sentimiento
Y un pensamiento
Repitiendo
Que no ha muerto
El mundo.
No somos seres aislados
Enclaustrados
En minúsculas parcelas
De felicidad.
Compartimos un espacio
Fragmentado
Dentro de la ilusión
De los días de diario.
Que de cerca crece
Como ensueño
De la prolongación
De las cimas.
Y solo en ese momento
Descubriremos
El primigenio lugar
De la tierra.
Donde comienza
Los desfiladeros,
Contenidos dentro
De la delicada mano
De un niño…
Compartiendo el mismo espacio,
Desconcertante
Y enclavado
En lo mágico
De un mundo único.
Irrepetible e inefable
Dueño de sus dominios.
A salvo de aviones,
Suicidas
De vengativas
Invasiones.
Un mundo que podemos
Y debemos alcanzar
Con la esperanza,
De posibles y humanas
Excelencias
Aun desconocidas.
En donde no existen;
Los misiles,
Los sables,
Las explosiones.
Que matan y dejan
Un mundo cubierto
Por heridas abiertas.
Tenemos que dejar;
Ese mundo yerto
Y reclamar la luz
De azules trasparencias
De una tierra eterna.
Como una fortaleza
Sin armas,
Sin soldados
Teñida por un sol
Rojo de amaneceres;
Por el amarillo
De sus mediodías,
Por el añil,
De sus tardes
Alumbrándonos
Con antorchas
De luz anaranjada
Cuando cae la noche.
LA PIEL DE LOS MONTESMajestuosas son,
Tus cumbres terrenales
Sin el vértigo
De los caminos
Finales.
Se extienden,
Las brumas
Entre pliegues
Por la piel
De los montes.
Cadáveres de aves,
Vuelan alas
Hacia el alba
Fosforescente.
Entre los pliegues,
De los montes
Se cuela la belleza
De los azules.
En rotunda,
Y deslumbrante
Insensatez
Nacen presentes
En azules
Retiradas las aguas

RETIRADAS LAS AGUAS DEL DILUVIO
Camino por canales
Donde se alza
El trigo de los faraones.
Canales por donde
Se divierte la muerte
Camino en un ambiguo universo
Por encima
