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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

DE CRUCERO A ÁFRICA (HISTORIAS DEL MARQUÉS DE POSADAS RICAS)

DE CRUCERO A ÁFRICA  (HISTORIAS DEL MARQUÉS DE POSADAS RICAS)


Nos encontramos sobre las once de la noche vieja del año dos mil ocho en la plaza de la catedral de Burgos. Antes de las campanadas.

-        ¡vamos!  -dije- tenemos que llegar a la plaza de la Catedral a comernos las uvas de la suerte. Andrés estaba desorientado con la mirada en otra parte  apenas se le entendía adopto desde pequeño un lenguaje, lleno de monosílabos y algunas palabras sueltas, vivía en una residencia apartada de la ciudad.

-        ¡nooo uva! –repuso

-        no importa llevo tres mandarinas en un bolsillo del abrigo.

-        Pof vale ¡capitán!

-        ¿por qué me llamas capitán? Sabes que soy el marques de posadas ricas

-        Fueno

-        Llegamos a la plaza unos minutos antes de las campanadas, rápidamente pele las naranjitas las conté apresuradamente; doce para cada uno y les di las suyas.

-        Venga deprisa Andrés, empieza a tomar un gajo por cada campanada hasta contar doce ¿me entiendes?

-        Ufff , siii  trago  gajos

-        Andrés se metió del tirón las doce…

Aquel hombre se esta ahogandooo ¡un medico! Gritaban los que teníamos cerca con rapidez metí mi manaza en su garganta y saque aquella bola naranja, Andrés se le estaba poniendo la piel de color morado, Un hombre de mediana edad se abría paso entre la multitud hacia nosotros, yo no quería problemas, lo aparte de un empujón ya esta solucionado y echamos a correr

-¿A dónde vamos mi casspitan?

-no se a donde iras tu, yo me voy a tomar un bus para la costa, tu no, ya has empezado a crearme problemas

-zoy tu yo grumete

-haz lo que quieras, pero sin ruido ni me molestes ¿tienes dinero para el viaje?

-tu prestar   zacar de un cajero, no ze

-Da lo mismo -tenia prisa por si perdía el bus- ya  pago el billete luego veremos la forma de sacar de tu dinero.

-bieeeen caspitan ¡alegre!  Alegre.

Con su cara flaca Andrés  me mostró una enromé sonrisa sin un diente mientras daba unos pasos de baile. Llegamos a una estación de autobuses, lúgubre, casi sin luces, sin gente, solo algunos mendigos dormitaban en los asientos de la sala. Me acerque a una de las pocas ventanillas que permanecían abiertas y pregunte al hombre que vendía los billetes

-        ¿a que hora sale un bus para la costa?

-        ¿A que costa? –pregunto- hurgándose los dientes con un palillo y levantado la vista de una revista de crucigramas

-        pues... dude a ¿Cádiz?

-        Vaya ha tenido suerte a las una de la madrugada sale uno ¿quiere un billete?

-        Que sean dos –dije- pague los billetes

  Nos fuimos al anden el bus estaba ya para salir, mire a Andrés de soslayo, canturreaba algo y daba pases de manoletinas al aire. El conductor abrió el bus sentado al volante nos dijo que podíamos subir nos pico los billetes y tomamos asientos en la parte de delantera. Vimos subir a los viajeros; un magrebí, tres negros, una pareja de borrachos de los que viven en la calle y una mujer musulmana, éramos todo el pasaje ya en año nuevo. Sin hablarnos y fruto del cansancio y el sopor del alcohol nos quedamos dormidos.

Al llegar a Cádiz el conductor nos despertó. Bajamos del bus dimos una vuelta por la estación estábamos tan cansados que decidimos tomar otro bus.

-¿Andrés ¿tienes mas sueño? –Le pregunte- mientras jugaba como un niño saltando por los andenes-

-lo que tu decir caspitan, a sus oldenes

- tomaremos otro bus para Almería

-sus ordenes –dijo- poniéndose firme y haciéndome el saludo militar- espera aquí voy a la taquilla a por los billetes.

Saque dos billetes, el coche de línea para Almería salía en unos minutos, eran las seis de la mañana.

Subimos al coche, entregamos los billetes al conductor y tomamos asiento uff hambre –dijo Andrés- espera a que lleguemos a Almería y comeremos algo mientras duerme ¿llevas tu medicación? –Dije- ja,ja,ja  ¡nooooooo! Bueno ya que más da duérmete. Al llegar a Almería desperté a Andrés, a zus ordenez  -venga déjate de tontadas y vamos a conocer la ciudad ¡hambreee!, ¡muzcha! Buscamos un bar de pescadores y allí estabamos junto al mar. Andrés, abrió todo lo que daban de si sus ojillos azules, la boca abierta… ¡zzzcuenta aguaaaaa! ¡Mira  cazpitan un bagco mu grandeeee!  un bagco, yo zubir con mi cagpitaan  si tu quieres subiremos al barco, pero antes vamos a comer algo, ¡zzzi! , jambreee.

Entramos al local, olía a mar y sardinas tras la barra un viejo marinero se quejaba de la humedad de la mar con un cliente, eran todos marineros retirados, tomaban orujo, otros cerveza con sardinas, ¿van a tomar algo? Parecen de tierra a dentro –dijo- bueno si estamos viajando –respondí- mi amigo no conocía el mar, eso esta bien uno no debe morir sin conocer la mar aunque es mas hermosa en verano pero el mar…toda la vida estuve trabajando en ella –dijo- bueno ¿Qué pongo?... pues una ración grande de sardinas y unas cervezas. Pague las consumiciones y salimos del local, fuimos caminando por el paseo marítimo, buscando el banco donde Andrés tenia su cuenta, después de largo tiempo y preguntado por el centro de la ciudad al fin Andrés grito –allí enzfrente la perte azzu es banco. Saco su carne de identidad de un bolsillo del pantalón y nos entendimos con el cajero haciendo yo de traductor  ¿Cuánto quiere sacar?  -pregunto el banquero- dresmil ¿Qué dice? –me pregunto el hombre Dice que tres mil euros –respondí- ¿esta bien? Si, si,si, perfectamente solo que no habla bien, estamos de vacaciones –repuse- nos miro con desconfianza antes de darnos el dinero –bueno todo parece legal-  tome sus tres mil euros. Nos encaminamos al puerto, Andrés contaba las baldosas sin ningún orden.   compramos dos billetes ¡azhora pagar yo ziempre caspitan! ¡Pues adelante¡ me dio cien euros. ¡Vamos a África!  Zi,zi, zi yo no ze … ¡a zus ozdenes! Embarcamos hasta Melilla que era donde terminaba la ruta el barco ya pensaría hasta donde llegaríamos. Subimos a bordo  en cubierta, mientras zarpábamos, vi como Andrés hizo tiras el carne de identidad y no pude evitar que lo lanzara al mar ¡Estas más loco de lo que pensaba! ¡Ahora que vas a hacer sin identificación para pasar las aduanas! Ja,ja, ja ja ja no ze zoy libre zengo mucho zinero. Tu veras y te pido por favor que en el barco me llames Miguel no capitán ya hay un capitán en este barco mejor que no llamemos mucho la atención –pos vale Miguez.

Embarcamos, sin ningún problema cuando llevamos unas horas de navegación vi a Andrés que corría nervioso por la cubierta de repente y sin que me diera tiempo a reaccionar, estaba lanzando al aire y al mar billetes de cincuenta euros, todos los pasajeros  que paseaban o reposaban en sus hamacas, pacíficamente, se convirtieron en temidas fieras, que se mordían, se empujaban, por pillar al aire los billetes, algunos agarre yo  que vamos a hacerle se armo tal follón de gritos y golpes que con suma rapidez acudió la policía  del barco. Esposando a Andrés acusándolo de un delito de contaminación del mar, en el momento de su detención me tiro mil euros a la cara a la vez que me dio una patada. La policía me invito a que los acompañara. En una especie de camarote-comisaría junto con el capitán del barco. Lo sometieron a algo parecido a un interrogatorio ya que Andrés daba grandes risotadas hablando en su extraño idioma. Del golpe todas las miradas se fijaron en mí.

-Veamos caballero, ¿este señor viaja con usted?   - lo negué-

-¿entonces, que es un loco, un subversivo? ¿Uno de esos integristas?  hemos visto que a usted lo ha tratado como a un perro, lanzándole mil euros a la cara con desprecio y propinándole una patada, tenemos que proceder a poner la denuncia -¡caraba¡ pensé si es tratar como a un perro lanzarme mil euros a la cara… ya me gustaría que esto me ocurriera todos los días.

- bueno realmente no veo motivos para denunciarlo

-usted, ¡se calla para eso somos policías es nuestro trabajo! pues adelante –dije- tras firmar aquella rara denuncia insistieron que de donde era (ya que carecía de documentación) cayo al mar con algunos billetes.

-Muéstrenos la suya, les di mi cartera y todo estaba en orden, bien –dijeron- a usted no lo podemos detener puede volver al barco, ya nos ocuparemos de el Andrés se quedo sentando bajo la luz de un flexo, gritándome improperios que solo yo entendía.

Subí a cubierta y pensé que la había liado  parda no podía aparecer en Burgos sin el, se me echarían todos encima. Algo tenía que hacer y rápido estábamos llegando al puerto de Melilla. A Lo lejos pude ver en el puerto esperando a nuestro barco; varias ambulancias, coches de policía, y de  guardia civil. Cuando bajamos del barco, esposaron a Andrés y empezó una disputa entre las distintas fuerzas de seguridad y los médicos de la ambulancia. ¡Este hombre ha cometido delitos de contaminación de las aguas marinas, además esta indocumentado¡ sospechamos que ha pasado tres aduanas sin documentación ¡se hace el loco! Pero un loco no lleva tanto dinero encima ¡-Andrés daba saltitos como si no fuera la cosa con el- entonces esos delitos de aduanas indocumentado nos pertenece al cuerpo de la guardia civil –decían-  ¡de ninguna manera el reo nos pertenece por delitos contra la naturaleza y alboroto! –Añadían- el cuerpo de la policía, ¡pero señores míos! –Gritaban- los médicos de salud mental, no ven que se trata de un enfermo psiquiátrico al borde de un ataque ¡tenemos que ingresarlo el hospital psiquiátrico! A una distancia prudencial yo contemplaba la escena pensando con rapidez, ante todo no podía dejarlo solo, debía regresar con el a Burgos. Finalmente acordaron ingresarlo en el hospital, cuando ya lo llevaban para la ambulancia actué con rapidez llamando la atención de los médicos dando risotadas, empecé a romper billetes y a bailar sobre los trozos de papel. ¡Mirad el tipo que lo acompañaba esta  en pleno ataque de euforia tendremos que llevarlo con nosotros y me subieron a la ambulancia rumbo a un desconocido psiquiátrico.

©Carmen María Camacho Adarve

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