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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017

La fábula de Venecia uno

La fábula de Venecia uno

 

La Venecia era una casona con más de 159 habitaciones. Le llamó mucho la atención el famoso Puente de las Bolas –aledaño a la casa-, y al atardecer lo cruzo con la intención de tatuar, en el alma, los inimitables crepúsculos del puerto más ficticio. Le tomó varias fotografías. Prefirió La Venecia porque tenía unos túneles que la comunicaban con todas las casas de Crepuscolia, y también por las múltiples leyendas que, acerca del mismo, había leído en un croni cario.

De regreso a la casona madame bobary enfurece y clama porque su habitación del hotel veneciano, en que ha de pasar la noche, no da a uno de los canales umbrosos.

Y no se desvistió. Se quedo sentada sobre la cama en una gran sala, donde el único huésped era ella. Lloró toda la noche mientras pensaba “…todo sea como Dios quiera”.

“El protector de tempestades”: Tiene elementos invasores, inundantes, que desbordan los lindes y rompen los límites; elementos que laten tras lo visible cotidiano hasta que afloran aluviones. “… la muchacha quedo para siempre para siempre quedo en la amplia curva del agua.”

©Carmen María Camacho Adarve

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