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Bob Dylan & Joan Baez - Blowin' In The Wind (1976)


 

 

EL VIEJO BOB

 

Como dice el título, Dylan pronto llamaría a la puerta del cielo, o al menos se preparó para ello, convirtiéndose al cristianismo y sacando el disco 'Slow train coming'. Desde entonces pasea con dignidad su figura de «mito viviente», como le ha calificado el jurado del Príncipe Asturias.

El cantante y compositor Bob Dylan gana el Premio Príncipe de Asturias de las Artes por ser «faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo».

Bob Dylan, a sus 66 años, da unos cien conciertos al año.

Muchas canciones de Bob Dylan se convirtieron en himnos, coreados en los conciertos por jóvenes de los sesenta. Y ese aspecto profético suena en canciones como 'Blowin' in the wind' es la que le hizo ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

Esta escrito “en el viento “y en el acta del jurado, que la figura del poeta cantante y compositor Bob Dylan estadounidense es «faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo». Es una versión muy escueta de Dylan, al poeta cantante dio el empujón definitivo del folk-rock y el rescate de figuras como su maestro y héroe Muddy Waters.

Como también ha escrito “en el viento” el jurado, el premio ha recaído en el «mito viviente», la estrella contestataria de los años de las flores hippies y la televisión en cada hogar. A esta mitificación, que remite al pasado, añadir la vitalidad de un músico de 66 años que da unos cien conciertos anuales, muy seguidos por los jóvenes, y que hace unos meses entró en el número uno de las listas de Estados Unidos con su último álbum, titulado significativamente 'Modern times'.

Según su representante, Gay Mercader, parece que la fama de divo huidizo y aquejado de mal carácter prevalecerá una vez más y Dylan no vendrá a recoger el premio a Oviedo. En cualquier caso, el cantante es un imprescindible dentro de la cultura moderna. Su nombre ya se barajó para el Nobel de Literatura gracias a libros suyos como 'Tarántula', devorados en España en los años setenta, y sobre todo a las letras de sus canciones, mezcla del estilo coloquial del blues y de los aires rebeldes de la juventud contra los valores rígidos de sus padres.

Canciones como 'The times they are-a-changin' y 'Like a rolling stone' figuran en la banda sonora de la vida de millones de personas de los cinco continentes. En la lista de los 'fans' de este músico -que domina la guitarra, el piano y su inconfundible armónica-, aparecen nombres como Willie Nelson, Tom Petty, Neil Young y Bruce Springsteen, que cuando empezó su carrera fue lanzada por su discográfica como el recambio para un Dylan moribundo.

Se equivocaban. El compositor, nacido en la pequeña localidad de Duluth (Minnesota), tenía entonces -comienzo de los setenta- cuerda para rato. Sus abuelos llegaron a Norteamérica procedentes de Rusia y Turquía, y él creció en una comunidad judía de estrictos principios en la que se colaba el rítmico rock and roll por la radio.

En 1959 entró en la Universidad de Minnesota, tomó contacto con la gente que sabía mucho de la música tradicional norteamericana y cambió su guitarra eléctrica de adolescente por una Gibson acústica. Todavía se llamaba Robert Allen Zimmerman, su nombre de nacimiento, y su pequeño éxito en los bares cercanos a la universidad le ayudó a apostar fuerte, a dejar la carrera y a marchar a Nueva York en 1961. Allí visitó a Guthrie en el hospital, empezó a tocar en los locales del Greenwich Village y firmó su primer contrato. En 1963 salió el disco que le dio notoriedad, 'The freewheelin' Bob Dylan', una mezcla de su admirado Guthrie y de la conciencia social de Pete Seeger.

Peter, Paul and Mary triunfaron con una adaptación muy melódica del 'Blowin' in the wind', el movimiento del nuevo folk ganaba adeptos y Joan Baez, su amante, publicitaba el nombre de Dylan siempre que podía. Había nacido la canción protesta y el cantante se erigió en una figura señera de la defensa de los derechos civiles y la igualdad racial.

Dos años después, Dylan dio un giro a su trayectoria, electrificó su guitarra y su apariencia de noble trabajador de la América profunda se transmutó en la de una estrella del rock. Refiriéndose al colorido de sus camisas y a su delgadez, un periodista de Londres escribió: «Parece una cacatúa mal alimentada».

En el festival de Newport de 1965 tocó por primera vez con la guitarra electrica. El público se dividió entre los que le abuchearon y los que le aplaudieron. Ganaron los primeros, pero Dylan había inventado el folk-rock. En Manchester le llamaron 'Judas' en un concierto por haber traicionado las esencias de las que hizo bandera al principio de su carrera. Dylan no se amedrentó, formó una banda completa, en la que sobresalían los 'riffs' de órgano, y grabó 'Like a rolling stone'.

De esa época datan los álbumes 'Highway 61 revisited' y 'Blonde on blonde'. Según el crítico Mike Marquee, Dylan trenzaba en ellos «el folk, el blues, el country, el rythm and blues, el rock, el gospel, el beat británico, la poesía simbolista, modernista y beat, el surrealismo y dadá, la jerga publicitaria y la crítica social. La belleza de esos álbumes mantiene el poder de golpear y consolar».

Después de su accidente de moto en 1966, Dylan hizo un par de discos sin pena ni gloria. En los setenta resurgió con el concierto por Bangladesh organizado por George Harrison. Firmó la banda sonora de la película de Sam Peckinpah 'Pat Garret y Billy the Kid', en la que se encuentra 'Knockin' on heaven's door'.

Y además es padre de seis hijos. Bob Dylan ¡te lo has ganado¡.

La respuesta “siempre esta en el viento”.

 

©Carmen María Camacho Adarve

2 comentarios

Jordan Flight 45 -

As you say, good individuals with training for all-around growth is a perfect blend. Now people are almost cannot resist the temptation from wealth. They achieve cash through diverse methods. I'm so unhappy to view that.

frank -

Dylan es increible! Ahora esperamos que le den el nobel
Saludos