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TEMAS BLOG OFICIAL DE LA POETA Y ESCRITORA andaluza Carmen Camacho ©2017
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Antología Incompleta del VI Encuentro Internacional Poesía Universidad de Carabobo Valencia – Venezuela

Año 2007

*****

Giussepina Amodei (Florencia, Italia)

Los jardines de los poetas

No son estos

los jardines de los poetas

Son cielos de musgo

donde la luna estalla

en mil gajos

para recomponerse en lámpara

que presta

su luz a las noches de miedo

Donde el mar

tiene el color de la naranja

y el día

está iluminado por doscientas esferas

de diversa magnitud

Donde las estrellas

-replicantes del sol-

desaparecen a cada instante

dejando huellas para quien sabe hallarlas

Son los volcanes

vivos dentro de la tierra

responden al llamado

de quien sabe escucharlos

Son el Desierto

madriguera

del hombre y de los dioses

de los demonios y los santos

del sacrificio y la tentación

Son los espacios donde

todo se invierte

el mar en alto

el azul en las raíces

el infierno arriba

y abajo los paraísos

En diagonal el círculo

triángulos en elipses

el cuerpo volando

el espíritu que invoca

Libertad del contraste

desorden paradoja

precipicio del pensamiento

único modo

- tal vez -

de herir la muerte

Los lugares de los poetas

son barquitos sin ruta

- ningún teorema

ninguna geometría –

I Giardini dei poeti

Non sono questi

i giardini dei poeti

Sono cieli di muschio

dove la luna esplode

in mille spicchi

per ricomporsi in lampada

che presta

la sua luce alle notti di spavento

Dove il mare

ha il colore dell’arancio

e il giorno

è illuminato da duecento sfere

di grandezza diversa

Dove le stelle

- replicanti del sole -

scompaiono ogni istante

lasciando tracce

a chi le sa trovare

Sono i vulcani

vivi dentro la terra

rispondono al richiamo

di chi li sa ascoltare

Sono il Deserto covo

dell’uomo e degli dei

dei demoni e dei santi

del sacrificio e della tentazione

Sono gli spazi dove

tutto si capovolge

il mare in alto

il blu nelle radici

l’inferno sopra

e sotto i paradisi

In diagonale il cerchio

triangoli in ellisse

il corpo in volo

lo spirito che invoca

Libertà del contrasto

scompiglio paradosso

unico modo

- forse

per ferire la morte

I luoghi dei poeti

sono navicelle senza rotta

- nessun teorema

niente geometria -

Tratta dall’ultima raccolta Il Poeta Muore Ogni Sera, (Lepisma, Roma 2007)

(de: Il poeta muore ogni sera, pp. 45-47)

Enrique Hernández D’Jesús (Mérida, Venezuela)

El vuelo de la llama

El viento acaricia la vela

Descubro el calor

me muevo alrededor de la llama

con voz de pájaro nativo todavía de río y de

olor a bosque

No me salvo de la oscuridad

El tiempo colecciona el desplazamiento

yo los temores

la angustia

El vuelo atraviesa el sentido de la arbitraria

forma de saltar de un lugar a otro

El cepillo del cabello se queda en el baño

El cuarto con los estantes vacíos

encuentra la presencia de viejas revistas

y han permanecido los libros infantiles

Regreso a este diálogo

vacilo en el primer momento

me escapo

me aparto con miedo

con los brazos extendidos

GABRIELA KIZER ( Caracas, Venezuela)

Guayabo

Cuando niña
de visita a Urama
recogía, abría y revisaba guayabas
para todos,
hasta que un viejo me dijo
que así no se comía la guayaba,
que había que cerrar los ojos
y que si tenía o no tenía gusano era cosa de dios
o de sorpresa en el fruto que saliera con mejor sabor.
Yo seguía las instrucciones
y me comía cada tarde con las tripas revueltas
todos los gusanos de Urama.
Posiblemente ese haya sido
el primer contacto de mi lengua
con el sabor de la muerte
en los mejores frutos.
Con el tiempo aprendí a hacer mermelada,
a desaparecer el tacto baboso y frío
en el hervor de la hornilla,
aunque siempre sintiéndome cobarde.
Hoy quisiera otorgarte aquel sabor.
Pedirte incluso que no me permitas olvidar
la paciencia o el error
de aquella niña de diez años
sentada a la sombra cada tarde
y aprendiendo, sin saber,
a tragar
tu pedazo de muerte
y tu pedazo de vida.


Magda Sivira (Barquisimeto, Venezuela)

Divino

Como ola de mar me muevo entre lo profano y lo

divino

por mi piel se deslizan ardientes sueños

Me gusta arroparme con el suave ardor de tus tibiezas

dormir entre el salvavidas de tus piernas.

Allí consigo día a día

una fragmentada muerte

un nuevo resucitar

atravieso lo profano

digo que es divino

que Dios duerme en tu sexo.

Orlando Pichardo (Barquisimeto, Venezuela)

Aún

Las mujeres que amé

y que me amaron

felices andan en el mundo

todas tienen un bello recuerdo de mí

y yo

aún las sigo amando

Mirih Berbin (Ciudad Bolívar, Venezuela)

En las crecientes ruinas

que veo desde mi casa

el pedestal de una mujer sobresale

insondables y amorfas siluetas

se mecen en la rivera de un subterfugio

La mirada que no alcanza su objetivo

y la bala que no llega

se trenzan con los sueños salidos del deseo

Un día bailó ese sueño

salió del manto

se adentró a las pequeñas cosas

sin advertir la nube de humo

ni su triste final.

Francisco Arévalo (Ciudad de San Félix, Estado Bolívar, Venezuela)

Oficio de jardinero

El silencio es el peldaño

Cuando la cábala trae en sus entrañas pocas palabras

Una hebra que busca afanosa viejas pisadas

Y yo entre sentencias migratorias

Mastico con abulia la alegría de esta mañana de jueves

De flores pájaros y amores vengo envejeciendo

La palabra que no se gasta se estrella contra el muro bullicioso

El olor cierto de la resistencia que se estruja en la cara polvorienta

Una migaja que camina con ritmo telefónico

El armario vacío que no tiene remedio

Porque la soledad es una doctrina sin límites ni espejos que nos atrincheren.



Fermín Higuera (Tenerife, España)

En Punta Delgada de San Miguel de Azores

Y los perros abandonados

que son muy perros entre los perros

y Dios nos coja confesados

de ser un gato en medio de ellos

cuando los contemplamos

echados sobre las aceras

al margen de humanos conflictos

unos aquí otros allá

van completando como esfinges la vigilancia

del éxtasis de la ciudad en la tarde

saben que está en nuestra mano

hacer lo que queramos de sus vidas

sacrificarlos en los mataderos

o condenarlos a la prisión de las perreras

paro saben también

que nos pueden morder

y que esa mordida

marca un límite de las sombras

más precioso aún que los pasos de las máscaras

porque nos de un signo

de fuerza anterior a las palabras

Gustavo Pereira (Isla de Margarita, Venezuela)

La casa sepultada en la arena


Si sollozó aquí alguien si alguien aquí amó o padeció si bajo este muro

resta todavía ceniza o hueso

si bajo la losa corroída calla el temblor de aquella a quien la

música

del océano arrulló para siempre

nada será olvidado

Fluye suelta en el aire la vida que vivimos la muerte que abrigamos

En polvo universal se desvanecen los reinos erigidos

La piedra que nos mira sabe que la miramos la arena desterrada

nutre el mismo destino del abismo que somos

Nada será proscrito del mundo de esta casa cuyas paredes

el salitre devasta y mordisquea como si derribara la desdicha

Cuanto en ella pasó

pasó en nosotros

Si hubo arrullo o afrenta si bálsamo o catástrofe si derrota o aliento

si vorágine o éxtasis o música o castigo o embriaguez o mesura

Si estos espacios hospedaron el alborozo de las constelaciones o los

viajes de serenos espantos

nada será olvidado

nada será proscrito

nada será tapiado.


Lucila Balza (Venezuela)


La he visto muy cerca
en ráfagas de dolor

He sentido como aletea
sobre mi aura

Coquetea en mi entorno
como gavilán sobre su presa

Allí donde la soledad
lleva ríos de cantos y sueños

Maria Alejandra Rendon Infante (Valencia, Venezuela)

Planilla de ingreso

a los traidores

¡Amigo!

Ey. Sí, es con usted

¡déjese de charlatanerías!

Coma bien

haga deporte

fume con pipa

tome café y vino

crea en Dios

mejor aún, visite la iglesia

use gelatina así sea calvo

vaya a Internet

use anteojos así no padezca de la vista

píntese los labios

cómprese una limosina y contrate dos

guardaespaldas

¡no olvide abrocharse correctamente

y mucho menos olvide el

cinturón!

pertenezca a un partido

visite Mac Donald`s

adopte un hijo

haga donaciones

toque el violín use

solamente corbatas unicolor

témale a la muerte

hágase una cirugía

tome vitaminas

haga el amor sólo una vez al año

ejerza un cargo presidencial

conviértase en accionista de Disney

use plancha

límpiese las uñas

dirija una película y grave un disco

y ¡nunca!, pero ¡nunca! será un poeta

pero si mata a más de dos millones de

árabes será nominado

Premio Nóbel de la paz..

Jona Burghardt (Buenos Aires, Argentina. Vive desde 1984 en Alemania)

Advertencia de las gotas

Cuando el aire tensa su cuerda de asfixia

y el sudor de las nubes enturbia el precipicio,

llueve, llueve como siempre ha llovido

y alguien se sienta a la máquina de coser.

El tamboril reúne gotas y más gotas, tibias

lentejuelas embriagándose de puerta en puerta.

Cuando sol y relámpago comparan su luz,

la costurera calca el corte en papel de seda.

- Nunca dejes caer un alfiler o una aguja al suelo -

o remiendan los ruedos que abarcan el azar.

Hoy llueve, llueve como siempre ha llovido,

pero el agua reniega la caída en cascada,

esquiva el abismo en las baldosas del balcón.

Y de pronto, como una jabalina furiosa que

interrumpe el hilo de la modorra, salta la aguja

dormida en la ranura del piso a buscar el talón en vela.

Caen con vértigo por el abismo las estancadas gotas

como si alguien rasgara los lienzos de un sueño olvidado

y libran cataratas de agujas y alfileres de grises fieltros

y llueve, llueve como siempre ha llovido.

Adhely Rivero (Edo. Barinas, Venezuela)

Una ventana

sobre mí

gira

al graznido del viento

Bebe

Una canción vieja

sombra de una mujer

en el vaho de la copa

Una ventana tiene la noche

viva

en la luz del espejo

y gira mi cuello

al filo arriba.

Ahora

llueve

y las gotas negras

los paraguas

pasan por las calles

Ahora puedo ver por la ventana

un edificio temblando en el agua

Un hombre saltando

Una mujer pintada

en la pared contra la lluvia

Temprano

veía esta nube en el cielo

Ahora yace desplomada

en el pavimento.

Leopoldo “Teuco” Castilla (Salta, Argentina)

Joaquín Giannuzzi

¿Estás suspenso

mirando la ventana que ha girado boca arriba,

oyes por ella el hueco del mundo?

¿Y qué hace perplejo, difundido,

lleno de certezas

tu ojo como un juguete de dios?

La nada ha sucedido. Lo sabes

ahora que las cosas sólo aparecen de tu luz

y la mañana gira ajena y lejos,

como encerrada en una naranja.

Los que te quieren suenan con tu voz

igual que entre las ruinas, los pájaros

suenan a columnas.

Esta hora desarmará, larguísima, a tu mujer

hasta que toda su carne se vuelva de palabras,

a tu amigo Hugo Caamaño

que se ha quedado fijo

frente al horizonte;

a tus hijas, desarboladas, con sus pulseras mudas,

mientras el día se balancea con tu sensación

y no tiene tiempo

sino ventolera

que se enciende, apaga, enciende

cuando pasa un alma.

Como la poesía tendrás, por fin,

la forma peregrina,

en Campo Quijano

que tanto te llovía y desterraba.

Que se cubra contigo esa comarca.

Y te nazca.

Salva lo real. Siembra tu cabeza

y late a muerte, a vida, late,

hasta que la dalia,

la que cantaste, invicta,

se alce en silencio

y desollada

te merezca.


Tobías Burghardt (Essen-Werden, Alemania)

Ojos noctívagos

Mi gato fidelísimo es peludo y caprichoso,

en plena noche está sentado en el alféizar,

meditabundo, propiamente dicho, consiste

de porcelana, de miradas efímeras, en el fondo:

no soy de madera, ni oriundo de Porto Santo,

supone acaso mi lunático gato, mirándolo bien,

tampoco proviene de alguna cueva de bucaneros

que alberga botínes de juncos desviados,

la porcelana de mi gato es tejida de otras telas,

eso, visto de cerca, da que pensar a mi gato.

Víctor Manuel Pinto (Valencia, Venezuela)

II

Los peces de la multiplicación

no conocieron los mares

bajaron de la mano de Dios a la muerte

quizás al fin soy un prodigio

y abro la boca en sueños

respirando el mundo que no conocí

y hablo como los que hablan bajo el agua

y la noche es una placenta

y pienso en mis padres

sobar la cubierta de mi nado

un milagro no se huele los sudores

ni abre y cierra todo el día la boca

las puertas bosteza y se va

sin embargo sé de mí

la pureza de la carne

alimenta al Demonio conmigo Señor

para que no engorde


Lyerka Bonanno (Valencia, Venezuela)

Las mujeres también vamos al bar

a ver que canción nos recuerda al pasado

a conversar con nosotras mismas

también

deambulamos en la calle oscura

como el zigzag de la maquina de coser

a veces

se nos antoja el licor

para abandonarnos a una sola idea

frente a las botellas

las servilletas

y las miradas de los hombres

que no saben si acercarse

o seguir en sus rincones



Marithelma Costa (San Juan, Puerto Rico)

A Paolo Dal Ben
compañero de viaje


Cómo mantenerse en la cresta de la ola
Mientras ésta se dirige hacia su diana
Cómo seguir en estado de gracia


Qué sucede cuando la línea que delimita la vigilia del sueño se escinde
Cuando el cuerpo se disuelve en una masa líquida
y no se llega al suelo
Por voluntad o por inedia
Por el insomnio prolongado
Por haber visto demasiado en la isla calcinada
Por haber andado demasiado con los ojos abiertos

Cómo se regresa a la realidad dislocada
Cómo se aterriza en la ciudad de piedra y hierro

Quizás un café
Una pizza una cocacola un té verde
Una hogaza de pan de la calle Sullivan

O quizás nada de eso: el bus de la Québecoise

Abandonar la empresa inútil y aprender a caminar desde el sueño
Montarse en la cresta de la ola como quien monta en el corcel
Y cabalga al sur de los mísiles
Ser la diana a la vez que el dardo
Transformarse en el sueño líquido


Giovanny Gómez (Bogotá,Colombia)

Una palabra como casa

“Señor dame una palabra
que tenga la forma de un barco
un barco de velas inextinguibles
donde pueda ir a conocer el mar
Dame esta palabra por casa
por vestido por amante
deja que ella sea mi soledad
mi alimento y no pueda sobrevivirla

Aquí estoy tan vacío de formas
y silencio...

Toda mi inspiración semeja
el ruido de unas manos atadas
necesito un barco por cuerpo
y el amor por mar



Escúchame por estas alucinaciones
y la vastedad de las cosas que vuelven
a su lugar.”

De Casa de Humo"


María Isabel Novillo (Caracas, Venezuela)

Maestra vida

Era una mercader de Templo.

Tenderete pequeño entre sus faldas:
una sobre otra, al uso de su raza.
Ofrecía campanas y cristales de cuarzo
sentada en la escalera -hacia la izuierda
entrando- a las puertas de la Catedral de Lima.

Te compré una campana de raro timbre, puro.
No los cuarzos que, aunque bellos, te dije,
eran caros. (Uno no sabe cuán pobre está)
y tú: "señora, señora" me decías
ajustando los precios
con la voz cantadita, bajita, de tu raza.

Y hubo algo. Me miraste a los ojos.
Tus ojos de quietud:
Silencio y soledad del altiplano.

Hubo algo
(Imposible decir el cómo la lección
entra y te toca)

"Señora, tómelos. De regalo"
En tus manos, modestas, la luz era cristal.
Lucía, te llamabas.

Sí. Claro que ví la miseria en Lima.
Ví la mía.

Señora, me decías. Y no sabes
que todo el Señorío
iba en tí.

Carlos Osorio Granado (Caracas, Venezuela)

Oportunidad

El eucalipto bailó esta tarde con la lluvia

Se me dió el chance de sentirlo

No existía más nada

Al escampar, todas las cosas

de siempre me inundaron

Dejé de ver la calle,

la vida de los árboles y la mía

De “Amatoria”

Andrés Aguilar – Pérez (Venezuela)

En la tierra de esta selva inquietante

Oro verde

Agua verde

Colina verde

Animal verde

Despierto

No estás desnuda a mí lado

No estas

Todo fue un hermoso sueño

Pienso

Este sabor que tengo en la boca

Es el sabor de tu cuerpo

Tu sabor es mí cuerpo

Y tu cuerpo

Siempre en mi cuerpo

Quiero volver al camino

Donde te encontraré

Seguramente

Julio Carabelli (Buenos Aires, Argentina)

Huellas

Esa mujer que pasaba muy tranquila

por la ancha vereda de mi asombro

me sigue caminando por las noches

con pasos escarchados.

Nunca ha de saber que está cansada

de tanto transitarme la memoria

la dolida urdimbre

con el vago color de sus zapatos.

Esa mujer que pasaba muy tranquila

no tenía nombre

ni edad

sólo un irse

de imposible traducción.

Su belleza era extranjera aún allí

donde hasta el murmullo era de otra parte

y sus ojos

como barcos

cargaban sitios en los que yo no estaba.

Por las noches

corrido pasajero de andenes temporarios

me inquieto

ansiando despertarme

junto a esa mujer que pasaba muy tranquila

sin dejar más huellas

que estas heridas en el rostro de mi sueño.


No tengo el mail de Giovanny Gómez y de otros que faltan y me vuelven los que envío a Hernández D’ Jesús y a Francisco Arévalo. Por favor reenviar. Gracias.

Julio Carabelli

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