LA ESPIRAL DE LA ARAÑA

La telaraña describe una espiral hasta llegar a un punto central. Representando el mundo. La araña tejiendo su telaraña es la señal de la fuerza creativa del universo.
©Carmen María Camacho Adarve
NAUFRAGO

Exhausto, con la mirada de negra luna, al borde de las lágrimas. Había navegado a la deriva, durantes semanas, único superviviente de la vieja barcaza. Al llegar a tierra firme unos hombres lo arroparon. Ahora tenía miedo. Estaba completamente solo en un país extranjero.
©Carmen María Camacho Adarve
CIRCO

El circo llegaba al pueblo como todos los años, con sus animales famélicos y unos payasos cargados de tristeza. Un domador demasiado gordo. Una trapecista vieja. La mujer barbuda. El circo, a mí, como cuando era un niño, me asomaba una pena antigua. Quería correr, esconderme en un rincón del patio. Contando el tiempo que tardaría en recorrer la calle ancha, hasta la plaza, aquella patética comparsa.
©Carmen María Camacho Adarve
A MEDIA TARDE
Pétalos de jazmines. Con fondo amarillo de verano. Alas de mariposa. Luces de estío. Disolviéndose. Desde el centro de una taza. De café con nata.
©Carmen María Camacho Adarve
CAMINANTE

Mario, se adentro por el sendero, dejándose acariciar por la frescura del aire. Caminaba en busca de las señales, para encontrase, con el corazón verde del bosque.
Carmen María Camacho Adarve ©2008
NO LO ENTIENDO… POR Eduardo Owen

Un mundo
En el que en los naranjos
Crecen peras,
NO LO ENTIENDO,
Un mundo
En el que los que menos hambre tienen
Más comen,
NO LO ENTIENDO,
Un mundo
En el que los que tienen
Mucho dinero en el banco
Son más saludables,
En que la salud debe ser comprada
A precios exorbitantes,
NO LO ENTIENDO,
Un mundo
En que el agua es embotellada
Y vendida en los supermercados,
NO LO ENTIENDO,
Un mundo
En el que la codicia,
La avaricia,
El oportunismo,
Son percibidos por muchos
Como virtudes,
NO LO ENTIENDO,
Un mundo
En el que una poetisa,
Sus hermosas palabras y su pluma,
Tienen que derretirse
Junto a las ollas, los cucharones y las sartenes,
En la cocina de un restaurante,
NO LO ENTIENDO…
(MIENTRAS MÁS ME ACERCO AL MUNDO,
MENOS LO ENTIENDO…)
Eduardo Owen
(MUCHAS, MUCHÍSIMAS) GRACIAS… de Eduardo Owen

Cuando,
Sentado en mi manual
De sinónimos y antónimos,
Con los codos apoyados
En mi diccionario,
Salgo al desierto
En busca de palabras
Que sean capaces
De escribir lo que siento,
Pienso en la palabra “gracias”,
(muchas veces precedida por
“muchas” o “muchísimas”),
Gracias,
Dios dueño del lenguaje,
Por haberme dado
“The words”,
“Les mots”,
Las palabras
Para cubrir un pedazo de papel
Con el sudor de mis sentimientos,
(Muchas) gracias
Por haber traído a la aurora
Al cielo y a mi vida,
A cerrarle las cortinas a la noche,
A abrirle la puerta al día,
A ayudarme a escribir poesías,
(Muchísimas) gracias
Por haber llenado mi corazón y mi mente,
Con el océano del idioma castellano,
(otras lenguas,
creo yo,
sólo son mares),
Que me permite usar sus herramientas
Para escribir
Hasta acerca del dolor y la fealdad,
Con tanta belleza…
Eduardo Owen
LA NOCHE NO de José Repiso Moyano

Ay no, la noche no, sino tus besos,
eso que tú comprendes en la rosa
que ilumina, su adentro de la losa
en que se han de encender hasta los huesos.
He tenido que alzar muchos sucesos,
aun me he tenido que llorar en broza,
sólo por lo que quiero al verte diosa,
y sólo por tener tus mismos rezos.
Ay no, la noche no, sino tu mundo
cuidado con la piel de tu esperanza,
incólume al valor donde me hundo.
La oscura soledad es lo que cansa,
y tu tan libre afín no, que es fecundo,
fecundamente mi ilusión alcanza.
José Repiso Moyano
LUNES

Lo último que vio fue una ventana abierta. Ni siquiera un recuerdo tenia sentido. Quizá sea una alegoría a la soledad. Cuando lo inusual comienza a ser lo cotidiano. Son los misterios de la vida. Los cuentos que subtitulan las paredes de la ciudad. No siempre son verosímiles. La historia continua
©Carmen María Camacho Adarve
TARDE DE JUNIO

Azules peñascales
malezas, jarales, zarzales
y el huertecillo verde.
En las lomas plateadas
verdes olivares
Campos de Jaén.
Olivareros y olivos
Cerros de lirios
y la fuente clara.
Tarde de junio
calida y dorada.
©Carmen María Camacho Adarve






